Burnham y Zelenski conversan durante la Asamblea General de la ONU.

Burnham y Zelenski conversan durante la Asamblea General de la ONU. Reuters

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Burnham lidera la defensa europea de Zelenski ante Trump: pide más sanciones a la maquinaria de guerra de Putin

El primer ministro reconoció "difíciles horas" de Ucrania y reiteró su total solidaridad con el presidente ucraniano.

Más información: Trump rompe con Zelenski tras sellar un acuerdo con Putin: "Ya es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente"

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El primer ministro británico, Andy Burnham, traslada su "solidaridad total" a Volodimir Zelenski tras las declaraciones de Donald Trump pidiendo un cambio de líder en Ucrania.

Donald Trump exige a Kiev un nuevo presidente después de que Zelenski calificara de "impropia de un aliado" la compra de diésel ruso anunciada por la Casa Blanca.

Reino Unido se compromete a endurecer las sanciones contra la maquinaria de guerra de Putin y a limitar los ataques rusos a las infraestructuras energéticas y al Mar Negro.

La ley marcial y la invasión rusa prohíben legalmente y dificultan logísticamente la celebración de elecciones presidenciales en Ucrania durante el conflicto.

"Solidaridad total". Con apenas dos palabras, el primer ministro británico, Andy Burnham, puso la primera piedra europea en defensa del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.

Lo hizo apenas una hora después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, diera un nuevo volantazo en su brecha con Occidente y afirmara que Kiev debe tener un nuevo presidente.

Con Trump realineándose con el líder ruso, Vladimir Putin, a cambio de diésel que le permita aliviar la inflación antes de las elecciones de medio mandato, Burnham tomó distancia y se posicionó al lado del mandatario ucraniano.

"Las últimas 24 horas han sido difíciles para Ucrania y Burnham reiteró su total solidaridad", explicó un portavoz de Downing Street.

Tras más de cuatro años de guerra, esas 24 horas no hacen referencia a una nueva ofensiva, ataques contra civiles o infraestructuras en Ucrania, sino a una cronología sorprendente.

Todo empezó con un mensaje en Truth Social, en el que el inquilino de la Casa Blanca anunció que había alcanzado un acuerdo con Putin para que Rusia inyectara "de inmediato" más de 300.000 toneladas de combustible diésel en el mercado estadounidense.

¿La razón? Frenar la escalada de los precios del combustible en la antesala de unas elecciones legislativas de medio mandato a las que los republicanos acuden con mucho que perder y poco por ganar.

En virtud de ese acuerdo, Rusia entregará, "en un breve periodo de tiempo", millones de toneladas de combustible diésel para aplacar la crisis que el republicano ha desatado con la guerra de Irán.

La respuesta de Zelenski, al que Trump ya vilipendió en su primera visita a la Casa Blanca, no se hizo esperar y calificó la actitud de Trump de "impropia de un aliado".

Trump rompe lazos

El mandatario estadounidense, poco dado a recibir cuestionamientos, se lanzó contra Zelenski y aseguró que "ya es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente".

"Sugiero que consigan un nuevo líder que pueda alcanzar un acuerdo, porque él podría haber llegado a muchos acuerdos, pero no lo ha hecho", espetó Trump a una periodista ucraniana en la Casa Blanca.

En su estallido no faltó su dosis habitual de autoelogio en la que apuntó que la invasión rusa de Ucrania no hubiera comenzado si él hubiera estado en 2022 en la Presidencia.

A continuación, y sin facilitar más detalles, cortó la declaración y partió hacia su reposo de fin de semana.

La guerra y la ley marcial mantienen a Ucrania en una situación excepcional que impide celebrar elecciones con garantías.

La legislación ucraniana prohíbe expresamente los comicios presidenciales mientras esté vigente esa ley que entró en vigor desde la invasión rusa a gran escala del 24 de febrero de 2022.

A ello se suma la dificultad material de organizar una votación en un país sometido a bombardeos, con millones de ciudadanos desplazados dentro y fuera de sus fronteras y territorios ocupados por Rusia.

Abrir las urnas en estas condiciones plantea problemas de seguridad, participación y legitimidad democrática.

La segunda barrera es democrática y logística. Cerca de un millón de militares están vinculados a la defensa del país, mientras millones de ucranianos viven desplazados o en el extranjero y una parte del territorio permanece bajo ocupación rusa.

Garantizar que todos puedan votar, que los candidatos hagan campaña en condiciones de igualdad y que los colegios sean seguros exigiría una organización extraordinaria.

La defensa británica

Apenas una hora después del -por ahora- último exabrupto trumpista, Burnham transmitió todo su apoyo a Zelenski.

Los dos líderes abordaron la importancia de mantener la presión sobre Rusia y el primer ministro dejó claro que el Reino Unido seguiría reforzando sus sanciones contra Rusia.

También que tomaría medidas adicionales para limitar la maquinaria de guerra rusa, basándose en las nuevas designaciones británicas contra objetivos rusos anunciadas esta semana.

Subrayaron que Rusia debería aceptar un alto el fuego energético inmediato, poniendo fin a sus brutales ataques contra la infraestructura ucraniana y sus ataques contra el transporte marítimo en el Mar Negro.

Esto liberaría de inmediato un mayor suministro de energía y alimentos al mercado mundial y paliaría las crisis abiertas por los ahora socios Trump y Putin.

Finalmente, acordaron volver a reunirse en persona "en los próximos días" para continuar su diálogo.

Una conversación que pone, una vez más, a un primer ministro británico al frente de la defensa de Ucrania y de Zelenski.