Mike Huckabee, embajador de EEUU en Israel.

Mike Huckabee, embajador de EEUU en Israel. REUTERS/Ronen Zvulun

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Los colonos israelíes violentos inquietan a EEUU: Huckabee, el embajador cercano a Trump y Netanyahu, los llama terroristas

El asedio a una vivienda palestina en la que reside un ciudadano estadounidense ha llevado al diplomático a emitir una fuerte condena.

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Guillermo Azábal Patricia Martínez P. Fava
Publicada
Las claves

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El embajador estadounidense Mike Huckabee ha condenado la violencia de colonos israelíes en Qusra (Cisjordania), calificándolos de "terroristas".

Israel está construyendo un nuevo muro en el norte del Valle del Jordán, que aislará miles de hectáreas de tierras agrícolas palestinas y afecta a comunidades como Atuf.

La confiscación y destrucción de tierras y recursos palestinos continúa, pese a resoluciones judiciales, dificultando la vida de agricultores y ganaderos locales.

El muro busca, según el Ejército israelí, frenar el contrabando de armas, aunque líderes y campesinos palestinos denuncian que el objetivo real es la anexión y el control fértil del territorio.

El asedio de colonos israelíes a familias palestinas en Qusra (norte de Cisjordania) ha llevado al embajador estadounidense Mike Huckabee, cercano colaborador tanto de Donald Trump como de Benjamín Netanyahu y defensor de la anexión del territorio palestino a Israel, a condenar a los violentos y calificarlos de "terroristas".

Huckabee ha contestado así a las críticas por su presunta inacción en el caso, que involucra a un ciudadano estadounidense que vive en una de las casas asediadas. El diplomático afirma que la intervención de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) en las últimas horas responde a "nuestra solicitud para retirar a los terroristas israelíes que están haciendo esto".

"Las acciones de aquellos que llevaron a cabo este acto horrendo de terror destinado a intimidar y acosar a esta familia son repugnantes. No hay excusa para un comportamiento tan brutal", ha asegurado en una publicación en su cuenta de X.

Se trata de un raro caso de condena por parte de Huckabee, que pertenece a la corriente del 'sionismo evangélico'. Esta corriente llegada de EEUU defiende la creación del Estado de Israel por cumplimiento de profecías bíblicas y sus políticas de ocupación de Cisjordania, donde financia asentamientos israelíes.

El republicano, según recuerda Haaretz, ha visitado asentamientos de colonos en Cisjordania -para la que usa los nombres bíblicos de 'Judea y Samaria'- para demostrar su apoyo. Su complicidad con Netanyahu es tal que el primer ministro israelí lo escogió para el vídeo con el que pretendía demostrar que sus intervenciones no son creadas por IA.

Sin embargo, la rotunda condena a los incidentes de Qusra indica la preocupación de Estados Unidos por el aumento de la violencia en la región, y su reclamación de que las IDF tomen una postura menos permisiva con los colonos violentos.

Los colonos israelíes violentos asedian los domicilios de los palestinos en Qusra, según imágenes de cámaras de seguridad.

Los colonos israelíes violentos asedian los domicilios de los palestinos en Qusra, según imágenes de cámaras de seguridad. REUTERS

Horas antes, el Ejército israelí comunicaba que los "dos puestos de avanzada (inicios de asentamientos colonos) ilegales en el Área B", concretamente el de Qusra y otro en la aldea de Yalud, habían sido destruidos. Uno de los radicales que participaba en el asedio habría sido detenido.

Sin embargo, en un primer momento, los soldados israelíes que acudieron a la carpa levantada por los radicales judíos se sentaron con ellos, rezaron juntos y se hicieron 'selfis', según vídeos y material de cámaras de vigilancia que captaron lo sucedido.

Este mismo jueves, el Consejo Regional de Samaria -el organismo de gestión de los asentamientos ilegales- ha declarado la reapertura oficial de la colonia Ganim, que había sido desmantelada en 2005 como parte del plan de retirada parcial de Israel de los Territorios Palestinos Ocupados.

El 'Hilo Carmesí'

En paralelo, Israel está construyendo un nuevo muro de separación en el norte del Valle del Jordán, a unos 12 kilómetros al oeste paralelo a la frontera con Jordania. Con este muro aislará del resto de Cisjordania ocupada miles de hectáreas de tierras agrícolas y de pastoreo palestinas.

Tras más de dos décadas desde la edificación del muro que segrega Cisjordania de territorio israelí -declarado ilegal en 2004 por la Corte Internacional de Justicia-, Israel ya ha emitido órdenes de confiscación de 116 hectáreas para el trazado de esta nueva barrera, que se lleva construyendo desde hace siete meses.

Esa primera tanda de órdenes de desalojo ha recaído en su mayoría contra tierras privadas palestinas en la aldea agrícola de Atuf (gobernación de Tubas, norte de Cisjordania).

En ese lugar ya existe una profunda zanja excavada por el Ejército israelí con el objetivo de levantar en ella 22 kilómetros de nuevo muro, además de una carretera de uso exclusivo para colonos judíos que ocupan unos 50 metros de ancho.

Una vivienda palestina en Atuf, aldea que sobrevive gracias a la agricultura y la ganadería en una zona que es conocida como 'el granero de Cisjordania'.

Una vivienda palestina en Atuf, aldea que sobrevive gracias a la agricultura y la ganadería en una zona que es conocida como 'el granero de Cisjordania'. Patricia Martínez EFE

Pero según detalló a EFE Dror Etkes, fundador de la oenegé Kerem Navot, que monitoriza la política israelí en Cisjordania, el impacto "se reflejará en miles de hectáreas más" que se volverán inaccesibles para los palestinos.

"Mis campos quedaron dentro de ese muro cuando empezaron a construirlo. Arrancaron los cultivos, las tuberías, toda la red de agua la dejaron inservible. Ahora mismo, no puedo acceder a parte de mi tierra, no puedo regarla o trabajar en ella", dice a EFE el ingeniero y agricultor Durgham Bsharat, que asegura haber perdido el 90 % de sus cultivos.

"En mi tierra tenía 30 agricultores, y cada uno mantenía a su familia de cinco o seis miembros", detalla desde Atuf este padre de dos hijos.

Este proyecto ha sido bautizado por el Ejército israelí como 'Hilo Carmesí' y, según detalló a EFE una portavoz castrense, se espera que el muro recorra 480 kilómetros de Cisjordania desde la divisoria con Siria (norte) hasta la ciudad israelí de Eilat (sur).

El Ejército asegura que esta área se ha convertido en "uno de los mayores problemas de seguridad de Israel" debido al presunto contrabando de armas.

"Me refiero principalmente a Irán, que se aprovecha del hecho de que saben que no hay una valla fronteriza definida", explicó la portavoz para pasar a enumerar el presunto tráfico de lanzagranadas, artefactos explosivos improvisados o armas sofisticadas y ligeras en la zona.

Añadió que la decisión de levantar este segmento del muro surgió tras un incidente: la muerte en agosto de 2024 de un joven israelí tiroteado en el cruce de Mehola -a unos 20 kilómetros de Atuf- en un ataque reivindicado por el brazo armado de Hamás.

Valla de metal instalada por Israel en Sinjil, cerca de Ramallah, en West Bank, territorio ocupado por Israel

Valla de metal instalada por Israel en Sinjil, cerca de Ramallah, en West Bank, territorio ocupado por Israel Ammar Awad Reuters

"Anexión" israelí y tierras fértiles

Los palestinos que cultivan y pastorean el fértil Valle de Tamún y la llanura de Al Baqia desde hace más de 60 años niegan que esta área, conocida como el 'granero de Cisjordania', se corresponda con un punto caliente de contrabando.

"No son más que argumentos sin fundamento. El objetivo principal es el control de Atuf y Tamún, y de los territorios palestinos para anexionarlos en beneficio exclusivo de los asentamientos y de los colonos".

"No se ha registrado ningún caso de contrabando", expresa a EFE Abdulá Bisharat, jefe del consejo local de Atuf, que alude a un segundo aliciente: la fertilidad de esta tierra regada por el río Jordán.

En kilómetros alrededor solo se otean campos agrícolas y un mar de plástico de grandes invernaderos donde los palestinos cultivan tomates, dátiles, plataneros o melones, y en los que dicen que trabajan a diario unas 3.000 personas.

Refugio palestino en Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza

Refugio palestino en Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza Haseeb Alwazeer Reuters

"No nos vamos a marchar"

La nueva barrera aislará aún más a los vecinos de las localidades palestinas de Tamún, Tubas o Tayasir, ya obligados a cruzar a diario controles israelíes -abiertos unas pocas horas- para acceder a la carretera 90, la espina dorsal que atraviesa el Valle del Jordán en dirección sur pasando por Jericó.

"No nos vamos a marchar de nuestra tierra, nos quedaremos aquí porque es donde está nuestro sustento y nuestra fuente de ingresos. La vida era muy bonita antes de todo esto".

"Simplemente disfrutábamos de nuestra tranquilidad. Ahora no tenemos ningún tipo de seguridad", dice a EFE Basam abu Zakra, ganadero palestino que reside con sus cuatro hijos y su ganado en Atuf.

El ganadero palestino Basam abu Zakra, residente en Atuf

El ganadero palestino Basam abu Zakra, residente en Atuf Patricia Martínez EFE

Zakra ya no puede dar de beber a sus cien ovejas, después de que el Ejército israelí les cortase el suministro de agua días atrás y de que colonos de nuevos 'outposts' (inicios de asentamientos) cercanos destruyeran tuberías. Ahora su familia y animales dependen de un tanque de agua.

Además de Atuf, el muro ya afecta a municipios colindantes, algunos de ellos poblados parcialmente por comunidades beduinas como Ras Al Ahmar, Khirbet Yarza o Ein al Hilweh.

Invernaderos de Atuf, aldea del norte del Valle del Jordán donde los palestinos viven del cultivo de frutas, dátiles y hortalizas.

Invernaderos de Atuf, aldea del norte del Valle del Jordán donde los palestinos viven del cultivo de frutas, dátiles y hortalizas. Patricia Martínez EFE

En este último, una resolución cautelar del Tribunal Supremo ordenó al Ejército israelí paralizar las demoliciones y los desalojos, pero las fuerzas armadas hicieron caso omiso.

La confiscación de tierras y la destrucción de infraestructuras palestinas continuó durante el pasado fin de semana y cuando los vecinos intentaron volver, colonos armados se lo impidieron.

"No pudimos acercarnos a nuestras casas. Hasta diez personas resultaron heridas", relata a EFE por teléfono Muataz, uno de los palestinos afectados, con tono de resignación y sus esperanzas evaporadas.