Imágenes del Teatro Académico Nacional de Ópera y Ballet de Odesa en 1941 y esta pasada semana.

Imágenes del Teatro Académico Nacional de Ópera y Ballet de Odesa en 1941 y esta pasada semana.

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Odesa se fortifica contra Rusia como lo hizo hace 80 años contra el ejército nazi

La Perla del Mar Negro protagonizó la rebelión del acorazado Potemkin, sufrió 73 días de asedio nazi y vivió los tristes sucesos de mayo de 2014, en los que murieron 43 personas.

4 marzo, 2022 03:22

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Apenas tres días antes de que Rusia lanzase su primer misil contra Ucrania, Vladímir Putin cargó contra "quienes iniciaron el fuego". Muchos han querido ver una referencia directa del presidente ruso a los acontecimientos que el 2 de mayo de 2014 tuvieron lugar en la ciudad de Odesa, la Perla del Mar Negro, que sobrevivió durante 73 días al asedio del ejército rumano y de los nazis a principios de 1941 y que hoy, 80 años después, parece haber vuelto atrás en el tiempo, con sus edificios decimonónicos rodeados de militares uniformados, sacos terreros y erizos antitanques.

Hace apenas ocho años, durante una jornada negra para la historia particular de Ucrania, Odesa se convirtió en el epicentro de los enfrentamientos entre ucranianos prorrusos y nacionalistas ucranianos. Una guerra civil en miniatura que no hacía sino reproducir los altercados que ya tenían lugar en las provincias de Lugansk y Donetsk y que se saldó con 43 muertos, 31 de ellos incinerados en la Casa de los Sindicatos del centro de la ciudad.

El 2 de mayo que comenzó como una jornada festiva en la Plaza de Sobornaya devino en masacre. Entre los más de 1.500 ultras del Chernomorets de Odessa y del Metalist de Járkov también había miembros del grupo ultraderechista Pravy Sektor, una de las organizaciones más activas en las manifestaciones a favor de la unidad de Ucrania. Las cicatrices recientes de Lugansk y Donetsk y los cánticos contra Vladímir Putin enardecieron los ánimos y, poco a poco, comenzaron a producirse enfrentamientos en las calles de Odesa.

La Casa de los Sindicatos de Odesa en llamas durante los altercados de 2014.

La Casa de los Sindicatos de Odesa en llamas durante los altercados de 2014. Reuters

Observadores de la OSCE confirmaron que había grupos armados por ambas partes e, incluso, en el relato oficial se explica que el primer fallecido fue un activista proucraniano que habría recibido un impacto de bala de un arma automática. Barricadas en las calles, pedradas y cócteles molotov en pequeñas escaramuzas callejeras se mezclaron con rumores y 'fake news' en las redes sociales.

Los nacionalistas ucranianos, mucho mayores en número, se dirigieron al Campo de Kulikovo, donde se encontraban los activistas prorrusos, quienes rápidamente se refugiaron en la Casa de los Sindicatos, sede de la Federación Regional de Sindicatos de Odesa, en el centro de la ciudad. La tragedia comenzó en minutos, con el fuego extendiéndose rápidamente.

"Ciudad heroica"

Aquel recuerdo permanece vívido en la memoria del millón de ciudadanos de la Perla del Mar Negro. Ése y el del ejemplo que dieron sus propios conciudadanos 80 años atrás, cuando el ejército rumano, apoyado por fuerzas y armamento nazi, asaltaron la ciudad en un asedio de 73 días que sólo fructificó cuando Stalin decidió retirar al Ejército Rojo ante la imposibilidad de defender el puerto tras la caída de Crimea en manos de las fuerzas de Hitler. Desde entonces Odesa -junto a Stalingrado, Leningrado y Sebastopol- ostenta con orgullo el título soviético de "Ciudad Heroica" y viendo a sus habitantes de hoy se entiende por qué.

Mientras una flota rusa de siete embarcaciones -cuatro grandes buques de asalto anfibio y tres equipados con misiles- realiza la singladura desde Crimea para cerrar el cerco en la segunda fase de la invasión, Odesa parece un hormiguero. Ya sea en la playa rellenando los sacos terreros con palas o con las manos desnudas, ya sea en la estación de tren de Razdelnaya soldando erizos antitanque con viejas vías férreas, la ciudad se prepara para hacer honor a su título.

Soldados del Ejército Rojo marchan sobre Odesa para reconquistar la ciudad en 1944.

Soldados del Ejército Rojo marchan sobre Odesa para reconquistar la ciudad en 1944. GTRES

Gennadiy Trukhanov, el actual alcalde de la ciudad, está completamente convencido de que las tropas rusas pretenden asediar por tierra y mar su ciudad, para prevenir los errores cometidos por el Ejército Real de Rumanía hace 80 y que la ciudad tarde bastante menos de 73 días en caer. De hecho, Odesa es un objetivo prioritario de la ofensiva rusa por varios motivos puramente estratégicos y que nada tienen que ver con la venganza que Putin insinuaba.

Última salida al mar

Si Odesa cae, las fuerzas rusas habrán conseguido completar la pinza que recorre toda la frontera de Ucrania desde el norte de Kiev hacia el este, en Járkov, desciende hacia el sur por los territorios previamente ocupados de Lugansk y Donetsk para llegar a la asediada Mariupol, alcanzar la conquistada Crimea y la caída Jerson antes de seguir hacia el oeste por la costa sur hasta la propia Odesa. Desde ahí las tropas de Putin podrán estrangular geográficamente a las defensas ucranianas. Pero hay más.

Si Odesa cae, Ucrania habrá perdido su gran puerto comercial y militar, ya que es su gran nexo de unión con el mundo. Por un lado, y según declaraciones del alcalde Trukhanov al The New York Times, la caída de Odesa supondría "poner fin a los cargamentos marítimos y con ellos a cualquier economía" de Ucrania. Por otro lado, la caída de Odesa supondría perder casi cualquier posibilidad de auxilio que pudiera llegar desde el Mar Negro por parte de las embarcaciones que la OTAN tiene allí desplegadas -entre ellas varias de la Armada española-. Un golpe casi definitivo.

"No hablamos mucho de esto porque la prioridad es sobrevivir", prosigue el alcalde mientras trataba de organizar a contrarreloj la defensa de una ciudad acostumbrada a sufrir, a resistir, pero también a luchar tal y como reflejó Sergei M. Eisenstein en la famosa película de 1925 sobre El acorazado Potemkin. Aquella cinta era propaganda soviética, el ejemplo del pueblo arropando a los marineros que se habían revelado contra sus oficiales en el Mar Negro y acudían en auxilio de la revolución obrera de la ciudad. Un filme para glorificar el comunismo de una ciudad que hoy, al contrario, es una piedra en el camino de la Madre Rusia.