Soldados ucranianos realizando ejercicios militares este pasado miércoles.

Soldados ucranianos realizando ejercicios militares este pasado miércoles. Efe

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Operación 'Tormenta de Nieve': Ucrania responde a Rusia con sus propias maniobras militares

Rusia está llevando a cabo ejercicios en Bielorrusia y ha mandado buques de guerra a Sebastopol, dos movimientos que han elevado la tensión. 

11 febrero, 2022 17:46
Kiev

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Ucrania ha respondido este viernes a la presión militar en las fronteras con Rusia y Bielorrusia, y en aguas del Mar Negro, con sus propias maniobras militares en toda el territorio nacional, aunque confía en que la actual ofensiva diplomática europea contribuya a una desescalada.

Son los ejercicios "Zametil-2022" (Tormenta de Nieve), que arrancaron la víspera en diversos polígonos militares del país, en respuesta a las maniobras ruso-bielorrusas "Determinación aliada-2022", que han despertado el recelo de Kiev y la OTAN, que temen una invasión rusa.

La OTAN y Estados Unidos también han respondido a Rusia con la llegada de mil soldados estadounidenses a la base aérea rumana de Mihail Kogalniceanu, muy cerca de la costa del Mar Negro y a 500 kilómetros de Sebastopol, en la península de Crimea, donde este jueves llegaron buques rusos

Nieves y bajas temperaturas

Los militares ucranianos se ejercitan en condiciones climatológicas difíciles, ya que ésta es la época más fría del año, pero es que expertos militares occidentales pronosticaron que Rusia se proponía lanzar justo ahora su ofensiva, ya que la tierra helada facilita el desplazamiento de tanques y blindados.

Precisamente, en el vídeo de las maniobras difundido por la Comandancia conjunta de las Fuerzas Armadas de Ucrania se puede ver a los soldados de infantería con uniformes de camuflaje que practican desplazamientos tácticos en un campo nevado.

Los uniformados practican también misiones de desembarco aéreo desde helicópteros en medio de una nevada, operaciones en naves industriales abandonadas y terrenos abiertos.

Los soldados ucranianos aprovecharán los juegos de guerra para familiarizarse con el armamento occidental que ha llegado a Kiev en las últimas semanas, lo que incluye armamento antitanque.

Un soldado ucraniano patrulla cerca de Donetsk.

Un soldado ucraniano patrulla cerca de Donetsk. Reuters

Los ejercicios transcurrirán en polígonos militares de todo el país, desde el puerto de Odesa, en el mar Negro, a Rovno, Kóvel, Ovruch, Chernígov, Chugúyev, Sumy, Nikoláyev o Jersón, región limítrofe con la anexionada península de Crimea.

Medida de precaución

Se trata de una precaución que Kiev no liga a una guerra inminente, ya que, según el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, la intensificación de las actividades militares rusas son ante todo un intento de "presión psicológica" por parte de Moscú.

El mandatario constató que aunque su país está en una situación de riesgo desde 2014, cuando se anexionó Crimea y apoyó la sublevación armada prorrusa en el Donbás, lo importante es valorar "el alcance de estos riesgos y cómo reaccionamos ante ellos".

No obstante, el presidente ucraniano recalcó hoy la importancia del Ejército ucraniano como garante de la seguridad nacional, y llamó a la disciplina a las unidades de resistencia nacional y defensa territorial, cuerpos de voluntarios de apoyo a las fuerzas regulares.

En materia de seguridad nacional, afirmó durante una reunión con autoridades de la región Járkov, "no hay lugar para la política, la intriga, la especulación y el caos", en respuesta a críticas de opositores y nacionalistas, que le acusan de dedicar poca atención a los cuerpos de voluntarios y descuidar la seguridad del país.

Zelenski, que intervino en una ciudad situada a 40 kilómetros de la frontera rusa, defendió su convicción de que las Fuerzas Armadas del país cuentan con las capacidades suficientes "para defender dignamente" el Estado.

Ofensiva diplomática 

Pero más que en las armas, el mandatario confía en la importancia del apoyo internacional que puede resultar determinante, sobre todo en momentos en que el país ha sido visitado por toda una pléyade de políticos occidentales, en una ofensiva diplomática sin precedentes.

Entre las personalidades que han viajado a Kiev destacan el presidente francés, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Boris Johnson; el ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, o el jefe de la diplomacia polaca, Zbigniew Rau, quien ejerce la presidencia de turno de la OSCE.

"Muchos países del mundo son nuestros amigos. Creo que los esfuerzos concertados de la Unión Europea y Estados Unidos, la fuerte posición concertada en apoyo de Ucrania es una señal muy importante" para frenar las intenciones agresivas de Moscú, dijo el presidente ucraniano.

Eso sí, el camino será arduo, ya que los asesores políticos de los líderes del formato de Normandía (Rusia, Ucrania, Francia y Alemania) terminaron el jueves sin avances.

El ministro ucraniano de Exteriores, Dmitro Kuleba, reconoció que la principal diferencia entre Ucrania y Rusia fue la exigencia rusa de que Kiev entable negociaciones directas con los separatistas prorrusos.

"Rusia exige que Ucrania dialogue directamente con las así llamadas autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk. Si Ucrania accede a esto, entonces el estatus de Rusia cambiaría del de parte en el conflicto al de mediador", explicó.

Respaldo armamentista 

El respaldo internacional es evidente, y muchos países, entre los que destacan Estados Unidos y Reino Unido, apoyan a Ucrania con armas.

Este mismo viernes al país llegaron cuatro aviones estadounidenses con unas 220 toneladas de armamento, según informó en el ministro de Defensa ucraniano, Oleksii Réznikov, en Facebook.

Armamento estadounidense tras su llegada a Kiev.

Armamento estadounidense tras su llegada a Kiev. Reuters

A ello se suma una considerable ayuda de Londres, mientras que los países bálticos ya han anunciado el próximo envío de asesores y armas que incluyen cohetes Javelin y Stinger.

La primera ministra letona, Ingrida Simonité, afirmó que los Singer llegarán a Ucrania "en los próximos días", a la vez que expresó la esperanza de que Kiev no tenga que usarlos jamás.