Una de las manifestantes del movimiento de las Sardinas

Una de las manifestantes del movimiento de las Sardinas Reuters

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Qué es el movimiento de las Sardinas, el 15-M italiano que ha frenado a Salvini con el 'Bella Ciao'

El movimiento que llena las plazas italianas lucha contra el racismo y el populismo y sopesa un salto a la política. 

Roma

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Cuando se reunieron por primera vez espontáneamente en Bolonia, a mediados del pasado noviembre, nunca habrían podido imaginar que lograrían ser más de 10.000 personas. Estaban tan apretujados, cual pescado en lata, que a partir de ese momento optaron por llamarse el Movimiento de las Sardinas.

Dentro de este emergente –e influyente– grupo de jóvenes manifestantes, hay dos grandes certezas: que son de izquierda y que luchan contra el populismo del líder de la Liga, el soberanista Matteo Salvini, el ex ministro del Interior en propaganda permanente. El líder de la Liga, por el momento, está en la oposición. Pero para las sardinas supone un peligro real para la moderación en el país. Porque, antes o después, podría ser el próximo primer ministro de Italia.

Las sardinas, sin embargo, han logrado frenar el auge de un Salvini dispuesto a todo con tal de gobernar desde el Palazzo Chigi. Este domingo las elecciones en Emilia-Romaña, la región más "roja" de Italia  han supuesto la primera gran derrota para el capitán de la Liga, dispuesto a demostrarle a todos que no sólo tiene más del 30% de los consensos en los sondeos, sino que además podía ganar también en el último bastión izquierdista.

Algo que, finalmente, no ha pasado. Entre otras cosas, también por la acción de protesta del Movimiento de las Sardinas: "Un agradecimiento enorme a las sardinas, esta victoria es también de ellos"; asegura Nicola Zingaretti, líder del izquierdista Partido Democrático (PD), quien quiere aprovechar para volver ocupar la escena también a nivel nacional, dentro del Gobierno del premier Giuseppe Conte, del que participa como socio de minoría.

Contra el populismo

El gran propósito de las sardinas es el de frenar a Salvini y su "lenguaje del odio", que en los últimos tiempos ha elevado la propaganda soberanista a otro nivel. La semana pasada, por ejemplo, el líder leguista, acompañado de cámaras, decidió llamar al telefonillo de un supuesto vendedor de drogas al por menor, tunecino, en la periferia de Bolonia: "Hola ¿aquí vive un camello?", dijo en esencia Salvini pronunciando el nombre del supuesto delincuente y sin ningún tipo de prueba ni orden judicial.

Las palabras clave, para el pensamiento de las sardinas son: "Antiracismo", "antifascismo" y "antipopulismo". Y todo, al son del ya célebre Bella Ciao, la canción italiana contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, por antonomasia. No tienen un programa político definido como tal y no está claro su futuro político pero, al contrario que los grillinos del Movimiento 5 Estrellas –que siempre han presumido de no ser ni de izquierda ni de derecha– se identifican claramente no sólo con el "antisalvinismo", sino también con los ideales de la izquierda reformista.

Aun así, el Movimiento de las Sardinas tiene seis prioridades fundamentales: "Que los elegidos trabajen desde sus despachos, que los ministros hablen sólo por vías institucionales, transparencia de la política en las redes sociales, mensajes veraces de los medios de comunicación, que la violencia verbal se equipare a la física y abrogar el decreto anti inmigración de Salvini".

La expansión de las sardinas

A pie de calle, el nuevo movimiento de protesta que está protagonizando la vida pública italiana ha conseguido entusiasmar a las plazas transalpinas, en una suerte de 15-M a la italiana. Consiguen llenarlas con miles de personas en cualquier parte del país, donde muchos jóvenes y ancianos deciden participar en las manifestaciones de las sardinas preocupados por la situación social del país; ya que la juventud no logra estabilidad laboral y mientras los más mayores tienen dificultades a mantenerse con su pensión de jubilación. Bolonia, Roma, Milán, Nápoles, Florencia, Turín...La prioridad de las sardinas era Emilia-Romaña, la tierra en la que nacieron y donde Salvini se jugaba todo en las regionales; pero próximamente quieren abarcar con fuerza toda Italia.

El éxito de las protestas "anti Salvini" hay que encontrarlo en los tradicionales votantes de izquierda, hoy más desencantados que nunca. Por un lado, encuentran a un socialista Partido Democrático (PD) demasiado correcto para contrastar dialécticamente a la máquina propagandística de Salvini; y, por el otro, el Movimiento 5 Estrellas (M5E), el partido anti establishment del cómico Beppe Grillo, no ha supuesto esa regeneración política transversal y apolítica que pretendía desde hace ya una década.

Por esta razón, el M5E está hundiéndose en los sondeos (16%, de media), no obstante tenga el 32% de los escaños en el Parlamento tras las últimas elecciones generales de marzo de 2018. La semana pasada, de hecho, tuvo que dimitir el líder político de la formación grillina, Luigi Di Maio. La situación está siendo dramática para un partido incapaz de tomar decisiones, a su cambio histórico de pasar de la oposición al Gobierno. En este clima, el Movimiento de las Sardinas recuerda "ese momento en el que nacieron los grillinos", comentan los italianos tanto en la calle como en los medios de comunicación.

El líder, de plató en plató

El Movimiento de las Sardinas no tiene representantes oficiales, aunque bien es cierto que uno de sus fundadores, el joven politólogo Mattia Santori, de 32 años, es quien hace las funciones de líder de facto de un grupo cada vez más influyente. Santori, de hecho, es al que más se le conoce debido a su gran presencia en los medios de comunicación, atendiendo a platós y entrevistas.

Aunque por el momento no queda claro si en el futuro las sardinas querrán concretar finalmente una criatura política tradicional, parece evidente que el treintañero Santori estará destinado a ser "el líder", según medios transalpinos como el Corriere della Sera.

Miles de personas se manifiestan en Bolonia contra Matteo Salvini

En estos últimos meses, las sardinas están suponiendo una alternativa –por el momento más cultural que política– al aparentemente irrefrenable éxito del soberanismo italiano encarnado en la figura del leguista Matteo Salvini, donde en política todo vale. Muchos en Italia creen, sin embargo, que las sardinas han conseguido movilizar a muchas personas que, supuestamente, nunca hubieran sido a la calle para apoyar a los actuales partidos de una izquierda del establishement, como el socialista Partido Democrático (PD). Así se habría obtenido la victoria, el pasado domingo, en Emilia-Romaña.

Ahora, atendiendo a cabeceras italianas como La Repubblica, las sardinas van a desaparecer un par de meses de los medios de comunicación y de la opinión pública. El motivo es que están preparando, para el 14 y 15 de marzo, un suerte de "congreso" a lo mejor para oficializar el nacimiento de un nuevo sujeto político. La cita tendrá lugar en Nápoles, concretamente Scampia, el conflictivo barrio en el que está ambientada la serie de televisión Gomorra centrada en el crimen organizado en la capital partenopea.

Mattia Santori, líder de las Sardinas

Mattia Santori, líder de las Sardinas Reuters

Todas las declaraciones de Mattia Santori apuntan a que no tendría necesariamente que fundarse un partido político para que las sardinas sigan con su lucha antipopulista. Es como si, en el fondo, no quisieran repetir los errores de los grillinos a la hora de hacer el gran salto a la política sin luego tener madera de representantes públicos: "Si hubiéramos querido hacer carrera política ya la hubiéramos hecho", confiesa Santori.

Bien es cierto que la izquierda del Partido Democrático (PD) ha ganado en Emilia-Romaña, a priori, también por otros motivos. En los medios de comunicación transalpinos se suele decir que Emilia-Romaña es una región "bien gobernada" y donde los servicios funcionan, aunque desde los últimos 70 años haya gobernado siempre una misma tendencia política.

Otras de las razones por las que Salvini se ha visto derrotado tiene que ver con una campaña electoral centrada en su persona. Hay que tener presente que se trataba de unas elecciones regionales y no nacionales, sin embargo el líder leguista ha optado por luchar una batalla simbólica, a costa incluso de quitarle visibilidad a su candidata, Lucía Borgonzoni, quien finalmente ha perdido con el 43% de las preferencias frente a su adversario, el ya presidente regional, Stefano Bonaccini, quien ganó este domingo con más del 51% de los votos.

Según se ha aprendido recientemente en los medios de comunicación italianos, cuando las sardinas –las auténticas, las que nadan en mar abierto– sienten el peligro, empiezan a estrecharse y unirse para crear un gran cuerpo esférico, compacto, con el objetivo de asustar y ahuyentar un posible depredador, como puede ser, por ejemplo, un atún. A partir de ahora, el "atún" Salvini, vencido por una bola de "sardinas" tendrá que buscar otros bancos de peces. A la espera de encontrar unas aguas más movedizas.