Giorgia Meloni, Silvio Berlusconi y Matteo Salvini durante la campaña electoral de 2018.

Giorgia Meloni, Silvio Berlusconi y Matteo Salvini durante la campaña electoral de 2018. Reuters

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Salvini, Berlusconi y Meloni: el "España Suma" de Casado que sí funcionará en Italia

La derecha italiana prepara una unión electoral de cara a las elecciones regionales. El objetivo es cortar el paso a la izquierda. 

Roma

Los tres líderes de la derecha en Italia se unirán para derrotar, antes o después, el Gobierno del país. Matteo Salvini (Liga), Silvio Berlusconi (Forza Italia) y Giorgia Meloni (Hermanos de Italia), tras un año y medio de divisiones e incomprensiones, deciden volver juntos como una sólida coalición para desmontar la actual alianza entre el Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Luigi Di Maio, el socialista Partido Democrático (PD) del Nicola Zingaretti y el personalista Italia Viva del ex primer ministro centrista, Matteo Renzi.

Así pues, la derecha italiana está logrando su propio "España Suma" de Pablo Casado, a la italiana, para oponerse a la izquierda de Gobierno. Y eso que los protagonistas en cuestión son tres piezas muy fuertes del panorama conservador italiano: Berlusconi, histórico magnate transalpino y ex presidente del Gobierno; Matteo Salvini, el líder de referencia del soberanismo europeo; y Giorgia Meloni, la "Le Pen italiana" que no hace más que hacer crecer su partido en las encuestas.

Berlusconi, Salvini y Meloni se han visto las caras en Arcore, la residencia del Cavaliere, para hablar del futuro de la coalición que hasta ahora ha sido nulo. Según informaciones internas de la propia coalición, se explica: "Nos proponemos de liberar a los italianos de esta mayoría que existe sólo en los pasillos del poder. Una mayoría que, por cierto, se ha demostrado no apta para gobernar las complejidades de nuestro país a base de peleas, choques, impuestos y menos seguridad".

Traducido en hechos prácticos, los tres líderes se unirán para las elecciones regionales de distintas regiones con el objetivo último de alcanzar, antes o después, el Gobierno italiano. Esto implicaría, además, que tanto Berlusconi como Meloni vayan a la gran manifestación que Salvini y los suyos están preparando el próximo 19 de octubre en contra del actual Ejecutivo del país, presidido por Giuseppe Conte. "El Gobierno no durará mucho tiempo", se explica en una nota conjunta. Pronto, habrá más cumbres a tres.

Silvio Berlusconi, cuyo histórico partido Forza Italia –que lleva 25 años en la vida parlamentaria del país– está en un serio declive político; lleva muchas semanas logrando que Salvini recapacite y medite acerca de la importancia todavía actual del ex Cavaliere para sumar a la hora de conformar un bloque de centro derecha dispuesto a derrotar a la izquierda transalpina: "Os aseguro que somos distintos", decía hace unas semanas Berlusconi: "Pero tenemos que luchar juntos en la batalla del centro derecha, no en la batalla soberanista".

Europeísmo de Berlusconi

"Nosotros creemos en Europa y pensamos que hay que cambiarla desde dentro. El mensaje de Salvini, aunque sea muy eficaz, no es el nuestro. No es nuestro contenido", aseguraba el ex primer ministro para confirmar, una y otra vez, el europeísmo que le distingue tanto de Salvini como de Meloni. No obstante, su 5% en las encuestas, Berlusconi quiere ser el sujeto de chantaje para que Salvini aparte su populismo soberanista a cambio su apoyo: "La OPA de Salvini a Forza Italia ya ha acabado", dijo Berlusconi mucho antes de sellar el acuerdo de estos días.

En la actualidad, el Gobierno transalpino está presidido por el primer ministro Giuseppe Conte quien, a principios de septiembre, se ha sucedido a sí mismo para pasar de uno de los Ejecutivos más de derecha de los últimos años en Italia –fruto de la extraña coalición entre el Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Luigi Di Maio y la Liga del soberanista Matteo Salvini– a uno de los más de izquierda del país –con otra extraña alianza, que ve dos enemigos históricos, el M5E y el PD, como socios de Gobierno–. Salvini deslegitima a diario el Gobierno de Conte acusándolo de "chaquetero".

Sondeos electorales

Atendiendo a las últimas encuestas, La Liga seguiría permaneciendo como el partido más votado con el 32% de las preferencias, aunque en las últimas semanas esta tendencia es a la baja. El socialista PD, si hoy mismo hubiera elecciones, obtendría el 20% de los votos. Por detrás estaría el accionista de mayoría del actual Gobierno de Conte, el M5E, que lograría el 18% de los consensos. Muy por detrás estaría el partido soberanista de Giorgia Meloni, Hermanos de Italia (7%), el recién estrenado Italia Viva (5%) del ex primer ministro Matteo Renzi y el histórico partido de Berlusconi, Forza Italia (5%).

Pero en todo el juego de los sondeos, en Italia, un país con gran tradición de sistemas electorales proporcionales, hay que tener presentes también las futuras coaliciones. Y en este aspecto las posibles futuras alianzas estarían muy igualadas. Tanto la unión de centro derecha entre Liga, Hermanos de Italia y Forza Italia; como la de centro izquierda entre el PD, M5E e Italia Viva; lograrían en torno a un 44% de votos en el contexto de coaliciones parlamentarias.

Teniendo en cuenta que, en cualquier caso, el gran ganador a título individual sería el leguista Matteo Salvini, todo apuntaría a que, en unas hipotéticas elecciones anticipadas, el bloque de centro derecha –por no decir de "derecha" a secas, dado el declive político de Berlusconi– sería el que se haría con la mayoría parlamentaria necesaria para hacer de Salvini el próximo primer ministro del país con forma de bota. En cualquier caso se trata de un escenario todavía muy lejano, ya que el M5E, el PD, Italia Viva y Libres e Iguales (LEI), por el momento, prometen aguantar toda la legislatura, así pues, hasta 2023.

Hace unos días, en relación a la futura coalición de centro derecha, Berlusconi fue muy criticado acerca de unas polémicas declaraciones en las que trataba de hacer hincapié en su protagonismo histórico dentro del centro derecha: "En 1994 fuimos nosotros (de Forza Italia) permitimos la entrada de la Liga y de los fascistas dentro del Gobierno italiano", dijo Berlusconi atribuyéndose el mérito de haber logrado la entrada en política de la Liga –entonces, de Umberto Bossi– y de Alianza Nacional –partido post fascista, anterior a Hermanos de Italia–. Y añadió: "¡Nosotros los hemos legitimado y constitucionalizados!".