Salvini, tras reunirse hace unos días con el presidente Mattarella

Salvini, tras reunirse hace unos días con el presidente Mattarella

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Salvini obra lo imposible: sus enemigos se unen para que no sea presidente

El antisistema M5S y el PD aparcan sus diferencias para frenar la ambición del ministro del interior en funciones: hacerse con la jefatura del Gobierno.

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El antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y el Partido Demócrata (PD, centroizquierda), enemigos irreconciliables en el pasado, han aparcado sus diferencias para frenar en coalición las ansias del líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, de hacerse con la jefatura del Gobierno.

Atrás quedaron las acusaciones recíprocas de ser los responsables de los problemas del país, primero el M5S contra el PD de Matteo Renzi, cuando este era primer ministro, y en el último año, el PD contra la gestión que realizaba el Cinco Estrellas junto con la Liga.

El fundador del M5S, Beppe Grillo, y su actual líder, Luigi Di Maio, fueron férreos opositores de la reforma constitucional que quería impulsar Renzi en 2016 y que, tras el fracaso en referéndum, precipitó su dimisión como jefe del Gobierno italiano.

Tampoco apoyaron a Renzi en la aprobación de la ley que reconoce desde 2016 las uniones homosexuales en Italia y anunciaron en 2017, ya durante el Gobierno de Paolo Gentiloni, que se abstendrían si se votaba en el país la polémica ley del Ius soli (derecho de suelo) que promovía el PD y que iba a dar la ciudadanía a los niños de padres extranjeros nacidos en el país, aunque finalmente no llegó a votarse por falta de tiempo en la legislatura.

El Cinco Estrellas, además, realizó una campaña electoral para las generales de 2018 erigiéndose como el partido del cambio y argumentando que quería romper con las políticas de la administración socialdemócrata, un discurso que le convirtió en la fuerza más votada en el Parlamento italiano actual, con casi el 33 % de los votos.

Los grillinos (por el fundador del M5S Grillo) supieron sacar rédito de los errores del PD y fueron extremadamente críticos con la reforma laboral de Renzi, que flexibilizó la contratación en contra de la opinión de los sindicatos.

"Alianza antinatural"

Pero el odio, hasta ahora, era mutuo: el PD también ha acusado en los últimos meses al Cinco Estrellas de querer echar por tierra los avances logrados por su formación entre 2013 y 2018, de buscar promover la división entre los italianos y hasta la salida de Italia del euro.

Tanto es así, que el PD obtuvo casi el 19% de los votos en las generales de marzo de 2018, fue el segundo partido más votado, y sin embargo rechazó con rotundidad aliarse con el Cinco Estrellas, lo que finalmente derivó en un Gobierno entre los antisistemas y la Liga.

"La alianza entre el PD y el M5S sería antinatural", decía Renzi en marzo de 2018.

Pero precisamente él, que ya no ocupa ningún cargo de responsabilidad en el PD, ha sido uno de los principales promotores de esta unión.

Caído en desgracia tras el fracaso de su reforma constitucional en 2016 y rematado en su lecho de muerte con el pésimo resultado en las generales de marzo de 2018, el peor de la historia del PD, Renzi acaba de resucitar con el órdago de Salvini, que hábilmente ha utilizado para volver a la escena política.

Renzi sigue controlando el partido, pues la mayoría de los actuales parlamentarios le son afines, ya que fueron elegidos en sus listas cuando era secretario general del PD.

Zingaretti busca a los 'grillinos'

Ahora, se ha impuesto a la dirección nacional que encabeza Nicola Zingaretti y ha empujado a su partido a buscar un acuerdo con sus antiguos enemigos, los antisistemas grillinos, y todo para frenar las ansias de gobernar del ultraderechista Salvini.

Cuando Salvini hizo estallar la crisis política el 8 de agosto, la dirección del PD afirmó que la única solución eran las elecciones, pero Renzi apareció en escena para apoyar un Ejecutivo que impidiera las urnas.

Su objetivo era noquear a Salvini y para lograrlo ha llegado incluso a acusar a su fiel exministro de Exteriores y sustituto en la presidencia del Gobierno tras su dimisión, Paolo Gentiloni, de querer impedir esta coalición.

La vuelta de Renzi ha provocado ampollas entre algunos de sus críticos, como el extitular de Desarrollo Económico Carlo Calenda, que ha anunciado que abandonará el PD por pactar con una fuerza, el M5S, con la que no tiene nada en común.

El futuro Gobierno del M5S-PD tiene la voluntad de durar a largo plazo y tendrá que afrontar desafíos inmediatos, como la elaboración de unos Presupuestos Generales para 2020 que no incrementen aún más la abultada deuda pública, que supera el 132% del PIB.

Han encontrado puntos comunes en asuntos como el crecimiento con políticas de igualdad social o la necesidad de promover la protección del medio ambiente, pero les separan otros, empezando por la construcción de la línea ferroviaria de alta velocidad que unirá Turín y Lyon, que el Cinco Estrellas considera un despilfarro y el PD una obra estratégica.