Capturas del torturado e investigado

Capturas del torturado e investigado

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El vídeo de la brutal tortura a un sospechoso de la masacre de los '43 de Iguala' indigna a México

La Comisión Nacional de Derechos Humanos abre una investigación ante la actuación de la Policía federal con uno de los implicados en el misterioso caso. 

México DF

El vídeo publicado el pasado fin de semana en México, donde se observaba el interrogatorio y torturas por parte de la Policía a un supuesto implicado en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en septiembre de 2014 ha provocado que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) anuncie la interposición de denuncia penal contra las autoridades federales ante la evidencia de torturas, la violación de derechos humanos y el entorpecimiento de investigaciones. El video exhibe la brutal tortura de Carlos "N", uno de los supuestos implicados en  la desaparición de los estudiantes en la ciudad de Iguala, Guerrero ( México).

Torturas a un sospechoso de la matanza de Iguala

Oficialmente la investigación, que fue cerrada durante el mandato del anterior presidente Enrique Peña Nieto, aseguraba que los estudiantes “desparecidos”, término este que en México implica invariablemente el asesinato, fueron entregados por policías municiaples al crimen organizado ejecutándolos y quemando sus cuerpos en un vertedero en Colula y, supuestamente,  arrojando las cenizas al río cercano.

Hasta la fecha continúan siendo un misterio los motivos que pudieron llevar a los cárteles de Guerrero y a la policía local a cometer tal masacre, sin olvidar la supuesta implicación del ejército y la Policía Federal que desde entonces se ha venido denunciando.

Cuerpos sin identificar

De aquellos 43 estudiantes tan solo se logró identificar con pruebas de ADN a uno, Alexander Mora, y parcialmente a otro, Jhosivani Guerrero de la Cruz.

La versión oficial facilitada en su momento, así como las investigaciones independientes confirmaron que los estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa, La Normalista, fueron atacados por policías de Iguala y del vecino municipio de Cocula después de que estos secuestrasen los autobuses en los que se desplazaban con el fin de dirigirse a la Ciudad de México y participar en una marcha conmemorativa de la masacre de estudiantes de 1968.

Tres estudiantes fueron asesinados cuando los agentes dispararon con armas largas contra sus autobuses mientras que otros tres fallecieron cuando los policías atacaron el vehículo en el que viajaba un equipo de fútbol.

Las posibles causas del ataque con las que se ha especulado desde entonces van desde la orden directa del alcalde de Iguala, José Luis Abarca para impedir que los estudiantes causaran disturbios durante un mitin organizado por la esposa, a la posible existencia de un cargamento de drogas en el interior de los autobuses desconocido por los estudiantes, o la posibilidad de que fueran confundidos por bandas rivales (Los Rojos) por los cárteles locales.

En cualquier caso, las dudas respecto a como fueron “desparecidos” siguen estando sobre la mesa, ya que en el vertedero en donde oficialmente se incineraron los cuerpos habrían sido necesarios alrededor de 60 toneladas de madera y neumáticos para quemar los cuerpos, y no hay constancia de ello. Sin olvidar que los restos aparecidos de Alexander Mora se localizaron en una bolsa de plástico muy lejos de aquel siniestro basurero de Colula.

Tras la publicación del vídeo de la tortura en interrogatorios oficiales, las oenegés criticaron a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH ) por los manifiestos errores cometidos durante la investigación, recordando que ONU-DH reportó en un informe la existencia de "fuertes elementos de convicción" de tortura en 34 de los detenidos como presuntos responsables de las desapariciones, entre los que se encuentra la persona que aparece en el vídeo. Concluyen las ONG, que esta evidencia pone a prueba la nula voluntad que las autoridades mexicanas han demostrado a la hora de esclarecer los hechos ocurridos en Iguala, abordar las violaciones a derechos humanos y romper con la impunidad institucionalizada.