El Manneken-Pis en Bruselas.

El Manneken-Pis en Bruselas.

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Bruselas le cierra el grifo al Manneken-Pis: dejará de despilfarrar agua potable

El famoso niño 'meando' es un reclamo turístico innegable en la ciudad, pero se ha descubierto que derrocha hasta 2.500 litros de agua potable al día.

La esquina entre la rue l'Etuve y la rue du Chêne probablemente sea uno de los rincones más famosos de todo Bruselas. Ahí se sitúa una curiosa y pequeña estatua: el Manneken-Pis. Con solo 55 centímetros de altura, esta figura atrae las miradas de los turistas por una razón: 'mea' agua sin parar.

Lo que puede ser un motivo de risa y entretenimiento para los visitantes no resulta tan gracioso cuando se descubre la cantidad de agua que despilfarra el niño que 'mea'. Alrededor de 1.500 y 2.500 litro de agua, por supuesto potable, es lo que gasta la curiosa figura al día.

"Se pensaba que era un circuito cerrado y que no consumía nada. Como el contador de agua del Manneken-Pis es uno entre 350 o 400, no se le prestaba atención", explica Régis Callens, técnico del Ayuntamiento de Bruselas que a finales de 2018 descubrió el entuerto, según recoge EFE.

Tras descubrir esto, las autoridades locales han tomado medidas. Hasta que se encuentre una solución definitiva, se ha instalado un circuito cerrado para que cese el excesivo despilfarro.

"En plena semana de las Jornadas del Agua, podemos estar orgullosos al decir que, por primera vez en 400 años, el Manneken-Pis no hará más pipí con agua potable", decía en un tuit el concejal de Clima de la ciudad de Bruselas, Benoît Hellings.

Esta situación se torna importante y de plena actualidad con miles de jóvenes estudiantes protestando en Bélgica por el cambio climático. El Ayuntamiento de Bruselas también revisará el funcionamiento de todas las fuentes municipales, por si el Manneken-Pis no fuese la única figura despilfarradora de agua potable.

La figura ha ido y venido a lo largo de los siglos. Fue robada por primera vez en 1817, y luego recuperada en pedazos, así que se reconstruyó. Desapareció de nuevo en 1963 y apareció después en Amberes. De nuevo se le perdió la pista 1965, hasta que fue encontrada un año después en un canal de Charleroi, desmembrada.

Lo que sí está claro es que la pequeña estatua no dejará de ser un reclamo turístico: se disfraza unas 130 veces al año y tiene más de 1.000 disfraces distintos. Y aunque su origen se data en 1619, no está claro por qué se ideó, pero sí que el que se sitúa en la plaza es una réplica del original, custodiado -por su amplio historial de desapariciones- en el Museo de la Ciudad de Bruselas.