Imagen del atropello de agosto de 2017 durante la marcha antifascista de Charlottesville

Imagen del atropello de agosto de 2017 durante la marcha antifascista de Charlottesville Usa Today

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Ya hay culpable del atropello masivo de Charlottesville: un neonazi de la marcha "Unir a la derecha"

  • James Alex Fields Jr. se enfrenta a una condena por 11 cargos por la que podría pasar el resto de su vida en prisión. 
  • Estrelló su coche contra un grupo de manifestantes de los que resultaron muerta una mujer y numerosos heridos. 

El supremacista blanco James Alex Fields Jr. fue declarado este viernes culpable de haber atropellado mortalmente a Heather Heyer, una mujer que formaba parte de un grupo de manifestantes antifascistas que protestaban en contra de la presencia de neonazis en Charlottesville (EE.UU.) en agosto de 2017.

Al emitir su veredicto a última hora de la tarde del viernes, el jurado de esa localidad del estado de Virginia rechazó los argumentos de los abogados de Fields, que aseguraron que el joven de 21 años "actuó en defensa propia", según medios locales.

Asimismo, la defensa de Fields había solicitado que el juicio se celebrase en otro tribunal dada la conmoción que generó el atropello en la población de Charlottesville, una petición que fue descartada por el juez Richard E. Moore.

Los fiscales aseguraron que Fields condujo su automóvil deliberadamente hacia una multitud de contramanifestantes de la marcha 'Unir a la derecha', matando a Heyer e hiriendo a decenas de personas.

Fields fue encontrado culpable de los 11 cargos que afrontaba y puede ser sentenciado a pasar el resto de su vida en la cárcel a partir del próximo lunes, fecha en la que inician las deliberaciones sobre su pena.

El acusado tiene otro juicio pendiente a través del sistema federal que todavía no ha sido programado en el que podría ser condenado a muerte por varios delitos de odio de los que se ha declarado "no culpable".

El caso generó mucha polémica después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, culpara a "los dos bandos" de la violencia desatada en Charlottesville y afirmara que entre los neonazis había "gente muy buena".

La ciudad, de apenas 50.000 habitantes, situada a 200 kilómetros al suroeste de Washington, aún trata de recuperarse de las heridas causadas por esas violentas manifestaciones e insiste en su oposición frontal a cualquier tipo de racismo en Estados Unidos.