Mujer tomando el sol.

Mujer tomando el sol. iStock

Salud y Bienestar

La nutricionista Cristina Barrous revela los alimentos que mejor protegen la piel del sol: "Nunca sustituyen a la crema"

Lo que ponemos en el plato puede ayudar a afrontar mejor el estrés oxidativo provocado por la radiación ultravioleta.

Más información: Cristina Barrous, nutricionista: "El colesterol no depende únicamente de la dieta, quien lo regula es el hígado"

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Cada verano insistimos en el mismo mensaje: usar protector solar, buscar la sombra y evitar las horas centrales del día. Son recomendaciones imprescindibles y no admiten sustitutos.

Pero hay una faceta de la fotoprotección mucho menos conocida que también puede marcar la diferencia: la alimentación.

Ningún alimento reemplaza una crema con un factor de protección adecuado. Sin embargo, lo que comemos puede contribuir al cuidado de la dermis.

El sol "estresa"

Cuando la radiación ultravioleta alcanza la epidermis se forman radicales libres, moléculas capaces de dañar las células, las proteínas, el colágeno e incluso el ADN.

Nuestro organismo dispone de mecanismos para neutralizar ese daño, pero necesita los nutrientes adecuados para hacerlo. Y buena parte de ellos llegan a través de la alimentación.

Ahí reside la clave: una dieta de calidad puede mejorar la capacidad de la piel para responder al estrés oxidativo.

Alimentos ricos en antioxidantes.

Alimentos ricos en antioxidantes. iStock

Los aliados

Una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y aceite de oliva aporta compuestos antioxidantes que ayudan a limitar parte del daño causado por la radiación solar.

Entre los más estudiados destacan:

  • Licopeno. Presente sobre todo en el tomate cocinado, es uno de los carotenoides con mayor capacidad de neutralizar radicales libres. Diversos estudios muestran que, consumido de forma habitual durante varias semanas, puede aumentar ligeramente la resistencia de la epidermis frente a la radiación ultravioleta.
  • Betacarotenos. Son probablemente los más conocidos y fáciles de identificar por su color anaranjado. Zanahoria, boniato, calabaza, albaricoques o mango son excelentes fuentes. Además de participar en la síntesis de vitamina A, contribuyen a proteger las células frente al daño oxidativo.
  • Vitamina C. Es imprescindible para la formación de colágeno, una proteína fundamental para mantener la firmeza y favorecer la reparación de este órgano. Se encuentra en kiwi, cítricos, fresas, pimientos y brócoli, estos últimos preferiblemente poco cocinados o al vapor.
  • Vitamina E. Su principal función es proteger las membranas celulares frente a la oxidación. Está presente en frutos secos, semillas y aceite de oliva virgen extra.
  • Polifenoles. El té verde, el cacao puro, las uvas, los frutos rojos o la granada contienen estos compuestos con protección celular y antiinflamatoria, que también ejercen un efecto protector sobre la piel.
Frutas ricas en vitamina C.

Frutas ricas en vitamina C. iStock

Las grasas esenciales

La dermis está formada en gran parte por lípidos, por lo que consumir grasas saludables ayuda a mantener su función barrera, especialmente durante el verano.

Los ácidos grasos omega-3 presentes en pescados azules, nueces o semillas de lino y chía contribuyen a modular la respuesta inflamatoria inducida por los rayos UV.

Hidratación, siempre

Aunque beber más agua de la necesaria no elimina las arrugas ni evita las quemaduras, sí es importante prevenir la deshidratación, especialmente en los meses más calurosos.

También, frutas como la sandía, el melón o el melocotón, y verduras como el pepino o el tomate, ayudan a mantener un buen estado de hidratación.

Cuidado con los suplementos

En los últimos años han proliferado los suplementos que prometen "preparar la piel para el sol". Muchos contienen carotenoides, licopeno, polifenoles o extractos vegetales que cuentan con cierta evidencia científica.

Sin embargo, no sustituyen las medidas clásicas de fotoprotección y, cuando producen algún beneficio, es modesto y complementario.

La sandía es una buena fuente de hidratación.

La sandía es una buena fuente de hidratación. iStock

La fotoprotección no empieza cuando abrimos el bote de crema en la playa. Empieza mucho antes, con hábitos que mantenemos durante todo el año.

Una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva, frutos secos y pescado aporta antioxidantes y nutrientes que ayudan a cuidar la dermis desde dentro. No es una alternativa al protector solar, sino uno de sus mejores aliados. Porque la estrategia más eficaz combina varias capas de defensa.

En definitiva, conviene dejar claro un mensaje: comer tomate todos los días no evitará una quemadura. Pero sí puede contribuir, junto con el resto de una dieta saludable, a construir una piel más resistente y mejor preparada para afrontar el verano.