Los análisis anuales son clave para la salud.

Los análisis anuales son clave para la salud.

Salud y Bienestar

El colesterol en la mujer tiene una 'invitada' silenciosa: así actúa la lipoproteína(a) y por qué hay que vigilarla

Favorece la formación de placas en las arterias, lo que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares incluso en mujeres jóvenes y activas.Lipoproteína(a): el factor silencioso de tus análisis que las mujeres no deberían ignorar para proteger su salud

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Durante décadas, la salud cardiovascular se ha percibido —erróneamente— como un problema más masculino.

Sin embargo, hoy sabemos que las enfermedades del corazón son una de las principales causas de muerte también en mujeres. Y lo más preocupante es que, en muchos casos, el riesgo permanece oculto hasta que aparece el primer síntoma.

Por eso, te quiero hablar de un marcador que está empezando a cobrar protagonismo y del que todavía se habla poco: la lipoproteína(a). Este podría ser el factor silencioso que delate un problema incluso en mujeres jóvenes, activas y con hábitos de vida saludables.

¿Qué es y por qué debería importarte?

Es una partícula en sangre similar al colesterol LDL —lo que conocemos como el “colesterol malo”—, pero con una particularidad que la hace más peligrosa: contiene una proteína adicional que favorece la formación de placas en las arterias.

Este punto puede aumentar el riesgo de enfermedades como el infarto o el ictus, incluso cuando otros valores parecen estar dentro de la normalidad. Lo más relevante es que su nivel no depende tanto de lo que haces, sino de tu genética.

Puedes llevar una vida equilibrada y, aun así, tener la Lp(a) elevada sin saberlo. Esa es la razón por la que cada vez más especialistas recomiendan medirla al menos una vez en la vida. En mujeres con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz —padres o hermanos que han sufrido infartos a edades tempranas—, conocer este dato puede ser especialmente importante.

Para las mujeres se recomienda pedir un perfil lipídico completo.

Para las mujeres se recomienda pedir un perfil lipídico completo. iStock

La salud femenina tiene sus tiempos

Somos únicas, y en cuestiones de salud no podía ser diferente. No sólo existen diferencias biológicas, sino también momentos vitales que influyen directamente en el riesgo. El embarazo, por ejemplo, puede actuar como una especie de "prueba de esfuerzo" para el organismo. Complicaciones como la preeclampsia o la diabetes gestacional se han relacionado con un aumento de problemas de esta índole en el futuro.

El uso de anticonceptivos hormonales también puede modificar algunos parámetros, al igual que ocurre durante la menopausia. En esta etapa, la disminución de los estrógenos implica la pérdida de una protección natural frente a la enfermedad cardiovascular, lo que puede traducirse en un aumento del colesterol LDL y otros factores de riesgo.

En este contexto, marcadores como la lipoproteína(a) adquieren aún más relevancia. Conocer su valor nos permite tener una visión más completa del riesgo individual y tomar decisiones sobre nuestra salud con fundamentos de peso.

La analítica anual: autocuidado

¿Cuántas veces has retrasado los análisis que el médico te pidió hace meses? Entre el ritmo de vida, el trabajo y, en muchos casos, la carga mental asociada a los cuidados, no es raro que nosotras releguemos nuestras propias revisiones médicas a un segundo plano.

Sin embargo, una analítica de sangre anual es una de las herramientas más accesibles y potentes para cuidar la salud. Y no, no es solamente para confirmar que todo está bien, sino para poder observar tendencias, detectar cambios sutiles y adelantarnos a posibles problemas.

Incluir la lipoproteína(a) en estos análisis —aunque sea de forma puntual— puede aportar una información valiosa que no siempre se contempla en los chequeos estándar. Y, en muchos casos, es precisamente ese dato el que permite la prevención.

Más allá del colesterol

Una analítica no es una lista de números aislados. Es una fotografía compleja del estado de tu organismo. Aprender a interpretarla —siempre con ayuda profesional— puede ayudarte a tomar decisiones más conscientes sobre tu salud.

Estos son algunos de los parámetros que suelo pedir en consulta y que considero especialmente relevantes en la salud femenina.

  • Perfil lipídico completo. El colesterol total dice poco por sí solo. Es fundamental entender el equilibrio entre colesterol LDL, HDL (el “bueno”) y triglicéridos. Este balance puede cambiar con la edad, especialmente tras la menopausia.
  • Glucosa e insulina. Más allá de la diabetes, estos valores permiten detectar alteraciones tempranas en nuestro organismo. La resistencia a la insulina, por ejemplo, es frecuente en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP) y puede pasar desapercibida durante años.
  • Hemoglobina glicosilada (HbA1c). Dentro de factores como la glucosa, este punto nos ofrece una visión más estable del nivel de azúcar en sangre, ya que refleja el promedio de los últimos tres meses. Es especialmente útil para identificar riesgos a largo plazo.
  • Hierro y ferritina. Es uno de los parámetros que habitualmente olvidamos pedir. Las mujeres en edad fértil tienen mayor riesgo de déficit de hierro debido a las pérdidas menstruales, y una ferritina baja puede estar detrás de síntomas como el cansancio, la caída del cabello o la dificultad para concentrarse.
  • Función tiroidea. El tiroides influye en el metabolismo, el peso, la energía y el estado de ánimo. Las alteraciones tiroideas son significativamente más frecuentes en mujeres, especialmente a partir de cierta edad.
  • Función hepática y renal, Aunque a menudo pasan desapercibidos, estos parámetros permiten detectar alteraciones en órganos clave antes de que aparezcan síntomas.
  • Vitamina D. No solamente es importante para los huesos, sino que está implicada en el sistema inmunológico y el bienestar general. Su déficit es muy frecuente, incluso en países soleados como el nuestro, y los valores deben ajustarse al momento vital.
  • Marcadores inflamatorios. La inflamación crónica de bajo grado se ha relacionado con enfermedades cardiovasculares, metabólicas y autoinmunes. Detectarla a tiempo puede marcar la diferencia.

Prevenir siempre suma

La medicina actual va entendiendo poco a poco que prevenir y personalizar es lo que la sociedad necesita. Ya no se trata únicamente de tratar enfermedades, sino de entender el riesgo antes de que se manifieste. Por eso, conocer marcadores como la lipoproteína(a) no debería generar alarma, sino verlo como una herramienta más para entender cómo funciona tu cuerpo y qué necesita en cada etapa de la vida.

Las mujeres, mejor que nadie, sabemos que la salud no es estática. Cambia contigo, con tu edad, con tus hábitos y con tus circunstancias. Y cuanto más la conoces, más capacidad tienes para cuidarla.

Priorizarse como base para tu salud

Confío en que por fin estamos entendiendo que el bienestar de las mujeres no puede quedar en segundo plano, y que somos nosotras las mayores responsables de no dejar que eso suceda. Hacerse una analítica, preguntar, informarse, entender los resultados… son pequeños gestos que nos ayudan a relacionarnos con nuestro cuerpo de una manera compasiva y responsable.