La princesa, esposa de Haakon de Noruega, en un retrato oficial.

La princesa, esposa de Haakon de Noruega, en un retrato oficial. Casa Real Noruega

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Mette-Marit, a un paso de ser reina: un liderazgo cuestionado en Noruega, su frágil salud y la condena a prisión de su hijo

La futura consorte de Noruega atraviesa su peor momento, mientras el escenario dibuja una nueva etapa para la monarquía con Haakon al frente.

Más información: La reina Sonia cancela su agenda para permanecer junto a Harald de Noruega, muy delicado de salud

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Mientras Noruega vive pendiente de la salud del rey Harald V, ingresado en estado grave, un nuevo horizonte se abre en la monarquía del país escandinavo.

Un escenario inédito, sobre todo por lo que concierne a la futura reina consorte de la Casa Glücksburg. Mette-Marit llegará al trono en uno de sus peores momentos personales y también de imagen pública.

Por un lado está su delicado estado de salud tras someterse a un trasplante de pulmón, del que aún se recupera y que la mantendrá alejada de la agenda institucional durante largo tiempo.

Por otro, la situación de su hijo mayor, Marius Borg, que se encuentra en arresto domiciliario con pulsera electrónica en el palacio de Skaugum esperando el proceso de apelación a la condena a cuatro años de prisión que se dictó contra él el pasado 15 de junio.

La situación es complicada para la institución y para la propia Mette-Marit, cuya corona es objeto de amplio debate. Una encuesta realizada en marzo de 2026 mostraba una importante bajada de la popularidad de la princesa heredera.

Y no sólo eso: el 46,2% de los participantes opinaba que no debía ser reina. Pero lo será. Además, no hay nada que se lo impida.

Haakon de Noruega y Mette-Marit, en una foto reciente.

Haakon de Noruega y Mette-Marit, en una foto reciente. Gtres

Moisés Ruiz, experto en Liderazgo Político y Comunicación, lo explica así: "Mette-Marit legítimamente se puede convertir en reina: la ley de sucesión monárquica de Noruega la avala. Lleva 25 años integrada en la Familia Real y eso también suma en su candidatura".

Cabe recordar que la Constitución del país escandinavo otorga un papel puramente representativo a la consorte. No posee ningún derecho de injerencia sobre la Corona ni puede asumir funciones de regencia en ausencia o incapacidad del monarca. De eso se encarga el Consejo de Estado.

"En una monarquía constitucional, una reina consorte no tiene poder político propio, pero su comportamiento repercute en la percepción de la institución", recuerda el profesional consultado.

Su pasado y el caso Epstein

Aquí entra en juego el polémico pasado de Mette-Marit, que la ha acompañado hasta el presente. Conoció al príncipe Haakon en 1999 y se casaron en 2001.

El hecho de que fuera plebeya —trabajaba como camarera en Oslo— no supuso un problema. La propia reina Sonia lo era y en su día el rey Harald luchó para poder casarse con ella. Sin embargo, lo que generaba reticencias era su pasado vinculado al ocio nocturno y al consumo de estupefacientes.

Además, era madre soltera de un niño, Marius Borg, cuyo progenitor acumulaba varias condenas por narcotráfico. La opinión pública noruega mostró desde un principio su rechazo a que un perfil de este tipo entrara a formar parte de la Casa Real.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la princesa fue ganando popularidad, entonando el mea culpa por sus errores de juventud y trabajando con ahínco en su agenda oficial, lo que logró mejorar su aceptación.

Tres días antes de su enlace con Haakon de Noruega dio una rueda de prensa en el Palacio Real de Oslo junto a su futuro esposo, donde dio explicaciones al borde de las lágrimas.

La Princesa, en su entrevista sobre el caso Epstein junto al príncipe Hakoon.

La Princesa, en su entrevista sobre el caso Epstein junto al príncipe Hakoon. Redes sociales

"Mi rebelión juvenil fue mucho más fuerte que la de muchos otros. Eso me llevó a vivir de una forma bastante salvaje. Superé los límites. Tuve experiencias por las que he pagado un precio muy alto, pero que me cuesta mucho aceptar hoy en día", confesó.

Pidió una segunda oportunidad, condenando explícitamente el consumo de estupefacientes: "No puedo cambiar mi pasado, y me gustaría haber actuado de otra manera. [...] Espero que a partir de ahora pueda evitar hablar más de mi pasado y que la prensa lo respete".

La comparecencia tuvo el efecto deseado: los noruegos empatizaron con ella y le dieron ese margen de confianza. Sin embargo, la polémica ha seguido acompañando a la futura reina consorte en momentos puntuales de su vida, pero de manera contundente. El escándalo más reciente que aún resuena es su conexión con el pederasta Jeffrey Epstein.

En 2019, el diario noruego DN reveló algunos datos sobre su relación de amistad con el fallecido magnate condenado por abuso de menores. Nuevamente, se vio obligada a dar explicaciones públicas: "Nunca habría tenido nada que ver con él si hubiera sido consciente de la gravedad de sus actos criminales. Debería haber investigado más a fondo su pasado, y lamento no haberlo hecho", dijo.

A principios de este 2026, el fantasma de Epstein volvía a reaparecer en la corte tras la desclasificación masiva de los documentos del caso.

El nombre de Mette-Marit aparecía más de 100 veces en emails que mostraban una relación muy cercana entre ellos, incluso con comentarios que podrían interpretarse como flirteo, en un periodo comprendido entre los años 2011 y 2014.

También entonces la esposa de Haakon envió un comunicado pidiendo perdón: "Me avergüenzo. Quiero expresar mi profunda empatía y solidaridad con las víctimas de los abusos cometidos por Jeffrey Epstein".

Todo esto ha dinamitado su posición en la casa Glücksburg y ha afectado inevitablemente a la institución; también será relevante cuando acceda al trono como consorte. "Uno de los fundamentos clave en las monarquías es el de la influencia", recuerda el experto.

"El liderazgo moderno no depende de la jerarquía, sino de la capacidad de conectar con la opinión pública mediante un relato sólido y el ejemplo como actitud. Y aquí Mette-Marit encontraría serias dificultades para fortalecer sus vínculos con los noruegos", añade.

Su hijo, condenado

Dibujo de juicio de Marius Borg, qye fue a puerta cerrada.

Dibujo de juicio de Marius Borg, qye fue a puerta cerrada. Gtres

El panorama se complica aún más con la grave crisis institucional que ha provocado las acciones de su hijo mayor, Marius Borg, que espera su entrada en prisión bajo arresto domiciliario.

Los cargos penales de los que ha sido declarado culpable en el juicio son 34 y van de la violación al tráfico de drogas. La defensa ha planteado un recurso pendiente de resolverse ante el tribunal de apelación noruego, que podría mantener la sentencia, reducirla e incluso aumentarla. No parece que pueda librarse de la cárcel.

¿Se puede desdoblar el papel de la futura reina consorte como madre con su servicio a la Corona? Sí, pero con matices. "Es evidente que una monarquía constitucional vive, en buena medida, de una especie de capital moral simbólico donde aspectos como la ejemplaridad le dan gran relevancia a la credibilidad y confianza", explica Moisés Ruiz.

Por eso, un caso "de esta gravedad dentro del círculo familiar golpea, por tanto, la idea de estabilidad moral institucional. No hay una responsabilidad directa, pero sí, indirectamente, la reputación institucional queda alterada de manera negativa".

Los quebraderos de cabeza provocados por el primogénito de Mette-Marit vienen de lejos. Aunque no forma parte de la Casa Real, ha participado en eventos familiares y oficiales públicos y es inevitable que sus actos afecten a la monarquía al menos mediáticamente.

Marius Borg, en 2015, junto a sus hermanos, su madre y el príncipe heredero en e Día Nacional de Noruega.

Marius Borg, en 2015, junto a sus hermanos, su madre y el príncipe heredero en e Día Nacional de Noruega. Gtres

Ya durante su adolescencia dio síntomas de rebeldía, pero en 2024 la situación empeoró. Fue detenido por agredir a su pareja y, posteriormente, surgieron nuevas denuncias que acabaron con su detención en el mes de agosto.

Nuevamente, el papel de la Princesa fue controvertido, pues se la acusa de haberle advertido previamente sobre su inminente detención y de haber colaborado en la eliminación de pruebas, como el teléfono móvil del joven.

Actualmente, Marius se encuentra en arresto domiciliario en palacio a la espera del recurso de apelación que se resolverá en 2027. Si se confirma la condena, deberá ingresar en un centro penitenciario, lo que complica aún más la situación.

¿Una reina consorte con un hijo en prisión? Es una circunstancia sin precedentes en la monarquía noruega.

Su estado de salud

A estos problemas familiares, hay que sumarle el proceso de recuperación en el que Mette-Marit se encuentra inmersa después del trasplante de pulmón al que fue sometida el pasado 17 de junio.

Durante los próximos meses, según se ha informado, recibirá formación y un seguimiento exhaustivo para detectar posibles complicaciones como el rechazo e infecciones. En palabras de su médico, en procesos normales suele transcurrir "aproximadamente un año antes de que la afección pase a una fase más estable".

Por eso, no está previsto que desempeñe funciones oficiales durante el período de rehabilitación. Algo que cambiaría si se produce el fatal desenlace del rey Harald, con la coronación de Haakon como nuevo monarca y la de ella misma como consorte.

La Princesa, en una aparición reciente, con sus gafas de oxígeno puestas.

La Princesa, en una aparición reciente, con sus gafas de oxígeno puestas. Gtres

La forma en la que la heredera ha visibilizado la fibrosis pulmonar que padece y el propio trasplante, con total transparencia, ha sido valorada muy positivamente.

"Su personalidad frente a la enfermedad le puede generar empatía con el pueblo al considerarla una mujer fuerte capaz de afrontar la adversidad", concluye el experto en liderazgo y comunicación.

El futuro de Mette-Marit en el trono se presenta lleno de incógnitas y desafíos. Pese a ello, durante los últimos 25 años ha demostrado resiliencia para afrontar las dificultades y un papel institucional al frente de su agenda real muy comprometido. Como consorte, el escrutinio será mayor y su labor a la Corona será analizada de manera exhaustiva.

A su lado, como siempre, Haakon y sus dos hijos, la princesa Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, que la apoyan sin fisuras.