Manuel Carrión y Felipe Vivas.

Manuel Carrión y Felipe Vivas.

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Los sombrereros españoles de la Gala Met: "Palomo nos llamó y fue una alegría. Es un gran escaparate"

Los creadores de Vivascarrión, Manuel y Felipe, cuentan con una clientela vip, desde Rosalía a Madonna pasando por Nati Abascal y Rossy de Palma.

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Todo el mundo habla de la Gala Met y, por tanto, todo el mundo habla de ellos: Manuel Carrión y Felipe Vivas, los sombrereros que han puesto el acento español en el evento.

De su taller de Sevilla salió el diseño con el que el actor Luke Evans remató su total look de cuero de Palomo Spain para el photocall en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

Este escaparate internacional ha hecho que la firma Vivascarrión dé la vuelta al mundo, una vez más... Porque, pese a ser su debut en el citado acontecimiento, su cartera de clientes va desde Madonna hasta Rosalía, pasando por Sharon Stone o Kim Kardashian. ¡Son los reyes de la sombrerería artesanal made in Spain!

Hablamos con ellos para conocer los detalles de esta primera vez en la Met: "Llevamos trabajando con Palomo desde que se dedica a la moda, desde el primer desfile, somos familia. Él nos llamó y nos dijo que si nos apetecía hacer esto para la gala... y ahí fuimos".

Con respecto al proceso de creación de esta gorra clásica del colectivo leather, reinterpretada en cuero teñido, nos cuentan lo que ha sucedido entre bambalinas.

"Ha sido más complicado que hacer un tocado de tela, porque hay que humedecer el tejido para poder coserlo, hacer las hormas, forrarlas... Pero el resultado es muy bonito. La pieza está inspirada en el universo visual de Tom of Finland, figura clave de la cultura queer de mediados del siglo XX".

¿Qué ha supuesto para vosotros este apoteósico debut en la Gala Met?

Una gran alegría, porque estamos enamorados de nuestro trabajo y eso es un aliciente siempre. Queremos que el reconocimiento sea porque nos lo merecemos de verdad. El teléfono no ha dejado de sonar para felicitarnos, pero en cierto modo estamos acostumbrados, porque ya son muchos años de trayectoria.

Claro que nos hace mucha ilusión, pero, sin pretender sonar presuntuosos, no nos asombra. La Met es un gran escaparate, pero también tenemos un gran listado de clientas que ocupan nuestra agenda. Trabajamos de modo personal con todas ellas.

Manuel Vivas, en el taller.

Manuel Vivas, en el taller. Cedida

En efecto, más de 30 años de andadura les avalan. De sus expertas manos han salido auténticas obras maestras coronando las cabezas de algunas de musas y amigas como Naty Abascal o Rossy de Palma, Cósima Ramírez, Antonia Dell'Atte, Isabella Rossellini... La lista es interminable.

También trabajan con prestigiosas firmas couture de la talla de Jean Paul Gaultier o Mugler y en importantes producciones cinematográficas y televisivas.

¿Cómo empezó la historia de estos sombrereros audaces? El relato viene con anécdota incluida, que da buena cuenta de la gran personalidad de ambos y de cómo su imagen fue, ha sido y es su mejor escaparate.

"Aunque había estudiado Bellas Artes, decidí meterme en el mundo de la hostelería y me arruiné, claro. Para salir adelante, me puse a trabajar en las discotecas, junto a los porteros, controlando quién entraba y quién no. Llevaba siempre un look tremendo, cada día con un sombrero diferente. Empezó a verme gente del mundo de la moda y me animaron a dedicarme a ello", recuerda Felipe.

"La memoria genética de mi familia fue un regalo del cielo", añade, porque ese arte ya estaba en su ADN. Su madre era modista y su abuelo, sastre. De hecho, la firma en principio llevaba su nombre, Tolentino, antes de pasar a ser Vivascarrión y conquistar el mundo.

Junto a él, Manuel —Manolo para los amigos—, que interviene para recordar que en sus inicios también hicieron muchas decoraciones efímeras que les dieron la oportunidad de explorar con diferentes materiales; algo que plasman ahora en sus diseños artesanales cocinados a fuego lento.

Han sido muchos años de formación, de hacer cursos diferentes aquí y allá para llegar a la excelencia en su profesión. "Bocetamos, dialogamos y desarrollamos la ingeniería de la pieza. El primer prototipo es lo que más cuesta. A veces nos lleva semanas, pero una vez logrado el modelo, los demás fluyen", confiesa.

Los sombrereros son los mejores embajadores de su marca, siempre con looks muy llamativos.

Los sombrereros son los mejores embajadores de su marca, siempre con looks muy llamativos. Cedida

¿De dónde surge la inspiración?

F: El arte nos ha adoptado. Hemos vivido una época de bonanza cultural en España, nutriéndonos de galeristas como Juana Aizpuru; de pintores como Luis Gordillo o Guillermo Pérez Villalta, y de todo lo que nos dio la movida madrileña. Del underground a la arquitectura, de todo sacamos algo para crear. Nos hemos retroalimentado de las vanguardias.

Y es un reto constante, porque tenemos que lograr que la pieza funcione a 360 grados.

¿Cómo veis el resurgir del sector?

F: La sombrerería está creada para proteger o para destacar. En nuestra época, la contemporaneidad es para despuntar. Ha habido un renacer, impulsado por las bodas reales y por estar constantemente informados sobre moda. Si ves cosas tan bonitas en los años 50, 70 o 90, ¿por qué no ahora? La evolución en este terreno es constante.

M: Y ahora se está llevando mucho a la calle, o sea, al street style.

Las bodas son el gran filón, pero en Vivascarrión vuestro negocio va mucho más allá...

F: Sí, también hacemos sombreros para grandes producciones de Warner, Netflix o HBO, para personajes de la moda otaku, para carreras de caballos... Desde 2011 empezamos a vender a Japón y se volvieron locas con nuestros turbantes con encaje. Trabajamos en todas las posibilidades que te da imaginar un tocado en la cabeza de un ser humano.

¿Cuál es vuestro perfil de clienta?

M: Una mujer de 30 a 60 años con carácter, que sabe lo que quiere y lo defiende.

F: Nuestra musa es Nati Abascal, que es un icono de elegancia y modernidad; también Rossy de Palma y Cósima Ramírez. Tenemos una lista muy amplia de clientas conocidas: Patricia Rato, Antonia Dell’Atte, Isabella Rossellini... Mujeres con una posición importante en la sociedad. Aunque también atendemos a señoras de pueblo que quieren algo especial para la boda de su hija. Las tratamos a todas por igual.

Vivascarrión han elaborado uno de los tocados de Rosalía para su gira.

Vivascarrión han elaborado uno de los tocados de Rosalía para su gira. Cedidas

¿Se le sigue teniendo cierto miedo al sombrero o al tocado? A veces, no es fácil acertar...

M: Nuestra máxima es: lo que te vas a poner, te lo tienes que creer. Si no, vas disfrazada. Es la guinda del pastel y hay un modelo para cada persona.

¿Qué reglas de protocolo hay que seguir?

F: Es sencillo: el ala implica día. Las pamelas grandes, si eres la madre de la novia o familia muy allegada, se deben quitar tras la comida, para el baile, o si molestan al comensal cercano.

Los tocados son más versátiles; pueden ser para cualquier invitada, incluso para la noche si son piezas pequeñas.

Las bodas reales son, sin duda, un gran escaparate. ¿Habéis tenido la oportunidad de trabajar con alguna de las familias?

F: Tenemos una anécdota divertida con la Casa Real española. En un acto por el 50 aniversario de Picasso, los Reyes nos saludaron y nos invitaron al cóctel. Una vez dentro, nos preguntaron que por qué no llevábamos alguno de nuestros sombreros y les dijimos que por protocolo no podíamos y dieron permiso real para lucirlo.

Además, en 2023 se pusieron en contacto con nosotros para el look de la Reina en la coronación de Carlos III, pero finalmente prefirieron apostar por una diseñadora joven para su tocado, cosa que nos parece muy bien. Eso sí, nos encantaría que llevara lo nuestro, claro.

Hemos trabajado mucho con la aristocracia de Suecia y Austria y con Máxima de Holanda, que es una gran fan de los tocados y tiene pendiente una visita a nuestro taller. Ella es una enamorada de España y de Sevilla. Madonna también es fan nuestra y su amiga íntima, Debi Mazar, nos encarga piezas para ella.

Y Rosalía, que luce un modelo nuestro en su gira LUX y también llevó otro negro en la Semana de la Moda de París.

¿Son los sombreros territorio femenino?

No, qué va, y los hombres deberían atreverse. Nosotros siempre los llevamos y hasta nos animamos con las coronas. Nuestra imagen pública es divertida y nos hemos convertido en embajadores de nuestra propia marca casi sin querer, aunque nos encanta.

Rossy de Palma, con uno de sus tocados.

Rossy de Palma, con uno de sus tocados. Cedida

¿Cuántas piezas hacéis al año aproximadamente?

F: Unas 200 creaciones nuevas, sin repetir elementos, a las que hay que sumar las de los desfiles de otros diseñadores como Palomo Spain o Isabel Sanchís, además de las piezas icónicas que siempre se mantienen. Es un trabajo artesanal, de mucha presión, donde el glamour está de puertas para fuera. Aquí dentro, lo que hay es mucho oficio y mucha pasión.

¿Cómo es el proceso de creación de vuestras colecciones?

M: Por ejemplo, en nuestra última colección de flores, cogimos tapices ingleses antiguos de Liberty, los lavamos, recuperamos, endurecimos y recortamos. Creamos unos volúmenes y estampados de estilo recortable fantásticos. Nos llevó un mes o dos desde la idea hasta el final.

F: También hemos hecho una colección de acetato y metacrilato pintado; a Rossy de Palma le encantó. Siempre estamos investigando porque es lo que nos mantiene vivos. Si te estancas, desapareces.