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Pedro Piqueras es amigo nuestro aunque no hayamos cruzado una palabra con él en la vida: su rostro sereno e inteligente habita en nuestro bodegón sentimental. Es alguien a quien una le confiaría su bolso o la elección de la información esencial para afrontar el día como una ciudadana responsable.

En la era de las mentiras, en la era de las trampas… Pedro Piqueras, como el jubilado recuerdo del respeto al oficio periodístico. Del relato nutritivo pero desapasionado. Del servicio público. ¿No es eso ser honorable? Lleva 70 años estudiando la vida para contárnosla con pulcritud y elegancia.

Saltó a la primera plana en 1991, cuando presentó el primer Telediario de TVE. Dos años después fichó por Antena 3, y en febrero de 2006 hizo lo propio en Informativos Telecinco, su entrañable casa hasta su despedida en 2023.

Pedro Piqueras es España: vivió 20 años de dictadura y una hermosa democracia. Él lo siente así: ahora hay días en los que tememos que nuestro marco constitucional se resquebraje.

Frente a la violencia verbal y frente a la infamia: Pedro Piqueras. Una vez fue un melenudo medio poeta que teloneó a la mismísima Cecilia en Albacete. Fue un joven antifranquista y siempre, y hasta hoy, un moderado radical.

Se casó en una ocasión y ahora tiene otro gran amor, cuenta, pero “no matrimonial”. También custodia un hijo muy amado. Un piano. Y una devoción innegociable por los toros. Es discreto, un soldado protegiendo a los suyos. Hoy intentamos abrirle un poco ese cofre que guarda en el pecho. Lo conseguimos. Les confío la llave. ¿Me la guardan?

¿Cómo es la vida de jubilado, Pedro? ¿Siente ahora que tiene más libertad para editorializar o ser usted mismo?

Siempre he sido yo mismo. Mi idea en la información ha sido contar lo que pasa, no tanto tratar de influir en la gente. He contado la actualidad, dañe a quien dañe o favorezca a quien favorezca. He sido muy aristotélico… aunque entiendo que hay un elemento subjetivo. Pero soy bastante moderado. Soy un hombre de paz, por así decirlo.

Pedro Piqueras nos habla de su imposibilidad de llevar vida de jubilado.

Pedro Piqueras nos habla de su imposibilidad de llevar vida de jubilado. Sara Fernández.

Un hombre de Estado, podríamos decir.

No me gusta que la gente se excite y trate de excitar a otros; personajes como Donald Trump, por ejemplo, son excitantes, y por eso, peligrosos. Trump está dibujando el mundo que él quiere. Él, que supuestamente aspiraba al Nobel de la Paz, no es el hombre que prometía a su pueblo unaAmérica grande de nuevo” sin conflictos… ¡pero si está entrando en todo!

Financia grupos patrióticos, empezando por figuras como Milei o Netanyahu o patriotas europeos (que ya sabemos lo que significan) para crear un mundo a su imagen y semejanza.

"En política exterior, Sánchez está dando un ejemplo notable: si todos fueran como él, nos iría mejor"

¿Qué le parece que Sánchez sea uno de sus enemigos a abatir?

En política exterior, Sánchez está dando un ejemplo notable. Si todos funcionaran como él, nos iría mejor. Puedes criticarlo por cuestiones internas si quieres, pero en el ámbito internacional ha mostrado firmeza. Me alegró no ver al presidente del Gobierno de mi país en esa mesa redonda en la Casa Blanca donde Trump les leía la cartilla a todos.

¿Humillante?

Sí. Hay que demostrar el orgullo de ser europeos y de ser una potencia. Tenemos un papel que jugar en el mundo.

¿Qué opina del Gobierno de Sánchez en lo que respecta a la mujer? Se llamó el más feminista de la historia… y ha acabado involucrado en escándalos de corrupción relacionados con la prostitución.

Se están sacando un poco las cosas de madre. Yo creo que en Sánchez hay una convicción de que la mujer debe tener un papel importante. Sus gobiernos han sido paritarios, y a pesar de escándalos recientes —como casos vinculados a los negocios prostitución de familiares, como el suegro, cosas muy feas, muy tapables— no se puede negar su impulso hacia la igualdad.

"Viví en una casa de adobe de la Guardia Civil hasta los 16 años: tengo conciencia de clase y de justicia social"

Hablemos de la primera mujer de su vida: su madre.

Vivíamos en una casa de adobe, una casa de la Guardia Civil. Pequeña, simple. Viví allí hasta los 16 años. No había calefacción y se pasaba un frío tremendo, vivíamos alrededor del brasero… pero no tengo sensación de haberlo pasado mal. Nunca. Mi familia era muy buena.

Mi padre regentaba una tienda de alpargatas, y mi madre se ocupaba del hogar, y cosía para afuera, y nos hacía la ropa a nosotros. Era ejemplar. Y mandaba mucho en casa, será porque era hija de guardia. Era firme, era la autoridad… mi padre era la bondad. Nos inculcaron valores sólidos; la educación era estricta pero amorosa.

¿Se parece a ella?

Sí, mi mujer me dice “cómo te pareces a tu madre” cuando digo “no estoy conforme”. Eso era muy de ella: una forma muy seria de discrepar, pero sin la violencia requerida ahora, sin ofender. Heredé de ella la capacidad de rechazar lo que no me gusta, pero de forma moderada.

Piqueras habla de sus orígenes humildes y de la influencia de su madre.

Piqueras habla de sus orígenes humildes y de la influencia de su madre. Sara Fernández.

¿Tiene conciencia de clase obrera?

¿Qué es la clase obrera? Mi padre era propietario con cuatro hermanos de la tienda de alpargatas. No era empleado: era empleado de su madre. Pero sí, yo tengo conciencia de clase, conciencia de justicia social. Quiero subir pensiones, quiero subir el salario mínimo. ¿A dónde va un mundo económico o empresarial en el que la gente no pueda comprar nada? Es un absurdo. El ‘pay them more’ de Biden es lógico.

Si usted quiere tener empleados en su bar, págueles más y no les someta a esos horarios. También creo en la justicia redistributiva y oportunidades para todos. ¿Por qué los niños humildes no van a aprender inglés bien? No. No. La gente no quiere pagar impuestos porque cree que el dinero está mejor en su bolsillo. Es un horror. Si les dejas la opción de no pagar, no pagarán. Tiene que haber un sistema impositivo. Y que cuando alguien vea una caja fuerte abierta, no se lleve lo que haya dentro.

¿Y por qué tenemos esta cultura del pícaro en España y hasta cuándo va a durar la infamia? Nuestros héroes son granujas encantadores…

No es de España, el pícaro está en todas partes. Vete por América Latina. El pícaro se da más cuando hay situaciones de escasez. En el otro lado hay corruptos que tienen notarios para llevarse la pasta y que no pase nada. El pícaro tiene que ver con la falta de posibilidades.

Se crió usted en Albacete en la década de los cincuenta y sesenta. ¿Cómo recuerda esa España y cómo era la mirada hacia la mujer? ¿Cómo miraba el niño Pedro a las niñas?

A las niñas las mirábamos de lejos. Era una España muy segregada: colegios masculinos y femeninos. No podía haber relación. Nos contentábamos, fíjate qué cosas, con acompañar a una fila de chicas de un colegio al cine y sentarnos detrás de ellas. ¡Un mundo infame! La gente que clama por lo de antes… ¡por el franquismo…! ¿Qué dicen?

"Si echas de menos el franquismo es que eras un privilegiado del bando de los vencedores. Era la zona oscura de la vida”

¿Cómo alguien puede echar de menos a Franco, Pedro?

Yo no le echo de menos, evidentemente. Si echas de menos ese tipo de vida es que eras un privilegiado entonces, ¿no? En el bando de los vencedores. Pero vamos, que había gente que también venía de ese bando y no vivía bien. ¡Era una zona oscura de la vida…! Yo los mandaba un poco por ahí: mira, vas a pasar dos años ahora en el franquismo, y te vas a enterar de lo que vale un peine. Nada de colegios mixtos. Las mujeres eran un misterio… (sonríe).

Me recuerda a la película de Truffaut, La noche americana. El pobrecito del protagonista le preguntaba a Jacqueline Bisset: “¿Tú crees que las mujeres son mágicas?”. Cómo no íbamos a creer eso, si no sabíamos nada de ellas. Todos sufríamos el no conocernos, el no vernos como algo natural. Se ha avanzado mucho con la democracia, pero también con la Transición. Y con la Unión Europea.

Pedro Piqueras es muy protector con su intimidad.

Pedro Piqueras es muy protector con su intimidad. Sara Fernández.

Me he enterado de que usted repitió un curso de bachillerato por amor porque se saltaba clases para ver a una chica… ¿Es cierto?

¿Cómo sabes eso? Sí. Sí. Perdí el curso, aunque siempre he tenido buenas notas. Ese año descubrí a la mujer. Me enamoré. Me gustaba, me encantaba… y me gustaba gustar. Así que empezamos los dos a fumarnos las clases y repetimos los dos.

¡Hala! Al menos cayeron los dos.

Sí, fue totalmente mutuo, las cosas del amor hay que hacerlas bien o no se hacen (ríe).

"Durante el franquismo, pensábamos que las mujeres eran mágicas, porque no sabíamos nada de ellas: todos sufríamos el no conocernos"

¿Cuándo se dio cuenta usted de que había una desigualdad entre hombres y mujeres?

La cosa es que en el ambiente de Franco aquella desigualdad era normal y nada se cuestionaba. Era un mundo marciano. ¡No había homosexuales! ¡Como si la homosexualidad no existiese! Las mujeres tenían su mundo aparte. Todo era muy machirulo y muy marcial. El franquismo te organizaba la vida: decidía cómo ibas a ser tú el año siguiente. Te hacía para la vida futura. Las mujeres a lavar y nosotros a la mili… ¡al servicio de España!

Yo empiezo a entender la igualdad en COU, cuando salgo de un colegio masculino y entro en uno con mujeres. Tuve compañeras excelentes: competíamos. Recuerdo a Paquita Soriano. Tocaba el piano. La llamábamos “Paquita Sorianini”. Y era todo de igual a igual. Teníamos un grupo musical con chicas. Mi relación con las mujeres ha sido muy hermosa y muy normal. Con muchos disgustos también…

¿Qué disgustos?

Las relaciones humanas no siempre son como uno quiere.

¿Qué tipo de hombre quería ser entonces?

No tenía héroes o referentes en el sentido clásico. El hombre que quería ser era yo mismo. Pero sí recuerdo a Hermida. Luego le conocí y fuimos estupendos amigos. Siempre recordé los lemas de mi padre: eso de “lo bien hecho, bien parece”, eso de buscar la excelencia en lo cotidiano. Intentar hacerlo lo mejor posible. Y eso de “la educación no sobre ni entre amigos”.

¿Cómo ha cambiado su manera de entender el amor desde la adolescencia hasta ahora?

Nunca ha cambiado. Siempre he creído en el amor romántico y en ser compañeros de viaje.

¿Qué cree que es lo que los hombres aún no han entendido de las mujeres?

La igualdad misma. Lo que muchos hombres no han comprendido es que las mujeres tienen proyectos y aspiraciones iguales a los suyos. Son competitivas, como éramos los hombres con los hombres.

Son una explosión y a los hombres aún les sorprende. Yo siempre he trabajado con colaboradoras y jefas mujeres, y la relación ha sido estupenda. Estoy especialmente agradecido a Pilar Miró, quien me llevó de la radio a la televisión contra mi voluntad al principio. Ella confió en mí más que yo en mí. 

Piqueras contrasta los viejos tiempos en periodismo y el papel de las mujeres de entonces con el actual.

Piqueras contrasta los viejos tiempos en periodismo y el papel de las mujeres de entonces con el actual. Sara Fernández.

¿Quiénes serían sus comunicadoras favoritas actuales?

Si te fijas, la mayor parte de los medios tienen mujeres presentando. Salvo Vallés y Franganillo, el resto son mujeres. Por no personalizarlo en una sola. Las mujeres han dejado de ser aquello que se llamaba “el florero”: ahora el florero es posible que lo sean los hombres (ríe).

Parecía que antes tenía que haber una mujer siempre… para hacer esto de “la parejita”, horrible, no me ha gustado nunca. Es demasiado teatral, “hola”, “hola”… deberíamos venir saludados desde casa. Prefiero que lo haga una persona sola, ya sea una mujer o un hombre, un periodista.

¿Alguna escritora que haya sido influyente para usted?

En literatura no he leído tanto a mujeres, aunque me gusta Almudena Grandes y otras autoras españolas contemporáneas. Mis autores favoritos han sido mayoritariamente hombres, a menudo extranjeros, aunque últimamente disfruto de escritores extraordinarios como Paco Cerdá o Uclés.

"Estuve en el antifranquismo y en la canción protesta: Lluis Llach, Serrat… aquel tiempo era rico en emociones y solidaridad”

¿Actrices?

Jacqueline Bisset me ha gustado siempre. La que más. Me ha gustado mucho el cine francés. Y en Belle de jour, Catherine Deneuve. ¡Extraordinaria! Y Charo López. Y Lola Gaos. Ángela Molina. Y reciente… como directora me impresiona Alauda Ruiz de Azúa. Es tan grande lo que ha hecho.

El guion de ‘Los domingos’ es muy inteligente. Yo sentí una necesidad espiritual desde joven, aunque nunca llegué al sacerdocio. ¡A mi madre le hubiera gustado…! Luego fui buscando otras cosas y entré en la iglesia protestante, en la Iglesia Evangélica Bautista, en Albacete, por el coro… iba buscando algo, pero no era era la vía.

¿Y cuál fue la vía, pues?

Empecé a estar más cerca de posiciones del antifranquismo y de la canción protesta. Fue un fenómeno cultural que marcó a toda mi generación: Luis Llach… Serrat… Serrat me parece una buena persona. Ha significado mucho en mi vida. Aquel tiempo me parecía muy rico en emociones y en solidaridad.

"Admiraba como política a Carme Chacón. Ahora Nadia Calviño me parece sensata y muy de centro"

¿Qué mujeres le han influido en la música… o en esa música politizada? Pienso en Cecilia.

¡Fui su telonero! Estuvimos juntos en un festival pocos días antes de que muriera. María del Mar Bonet. Mari Trini, muy castigada por tanto machirulo español… y con su sentimiento y su profundidad en las letras… Y Ana Belén, cómo no, la diosa para todos: era la mujer más bella que habíamos visto en la vida. Los que somos de mi edad… todos. Todos envidiábamos a Víctor Manuel: era como “chico, qué bien lo has hecho”.

¿Alguna mujer política que le haya inspirado?

En su día, Carme Chacón. Cercana, muy inteligente. La hija de Calviño (que fue mi jefe)… Nadia Calviño es sensata y muy en el centro. Podría tener un papel destacado en la vida pública.

¿Qué hay de la reina Letizia?

Sólo le di una clase en la vida. Pero, ¿que me cae muy bien…? Sí. Esta chica está salvando la institución. Una mujer lista, dispuesta a todo, preparada, valiente. Hemos cenado juntos varias veces. Es inteligente, es lanzada. Ella está cuidando la institución. Quiere ayudar a este país, y eso que nadie daba un duro por ella, tenía la enemistad de toda la nobleza española. Pero es que lo de “la nobleza”… (ríe). Qué poco me gustan los títulos.