En la imagen, un 'clutch' de Bottega Veneta con su clásico Intrecciato, símbolo de tradición y artesanía.

En la imagen, un 'clutch' de Bottega Veneta con su clásico Intrecciato, símbolo de tradición y artesanía. Gtres

Lujos

El lujo en España: el mercado navega entre la polarización y la estabilización y le dice adiós a las compras aspiracionales

Andersen Consulting, Dynata y LLYC, con la colaboración de Luxury Spain, han elaborado un barómetro que radiografía el sector a fondo.

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La polarización lo inunda todo, incluso terrenos insospechados a los que habitualmente no pertenece. La misma ha llegado también al lujo. Eso es lo que se desprende del Barómetro Luxury elaborado por Andersen Consulting, Dynata y LLYC, con la colaboración de Luxury Spain. El informe se ha presentado en el Club Vega de Madrid.

El incremento de precios de este tipo de bienes ha fracturado el mercado. Por supuesto, el cliente de alto poder adquisitivo sigue encontrando hueco para continuar llenando su vestidor o completando su neceser. No obstante, aquel que lleva el apellido de aspiracional se queda estancado e incluso retira su apuesta.

El coste del producto ha llegado a tal nivel que ni siquiera compensa esa parte emocional que movía la compra. Estas inversiones, sin embargo, encuentran otro camino: el mercado de segunda mano, el bienestar personal o el tan ansiado ahorro.

Este barómetro es el primer observatorio integral del sector en nuestro país que disecciona las motivaciones, hábitos y previsiones de este segmento desde tres enfoques clave: la visión del consumidor, del mercado y de futuro.

El método mediante el que se ha llevado a cabo ha sido mixto e incluye más de 1.100 encuestas a perfiles de alto patrimonio, entrevistas en profundidad y el análisis de más de un millón de mensajes en el entorno digital durante los últimos tres años. Un compendio de información que deja pocos resquicios del terreno a la imaginación.

Andrea Colombo, vicepresidente para Europa del Sur y América Latina en Dynata, analiza la situación: "El mercado del lujo en España ha superado la fase de crecimiento inercial para entrar en un entorno de polarización y estabilización. En esta nueva realidad, los datos fragmentados y las intuiciones ya no son suficientes. Esta realidad requiere una nueva inteligencia".

En cualquier caso, al igual que el barómetro arroja la conclusión de que la motivación del cliente aspiracional se diluye, las expectativas para el sector del lujo en España siguen siendo optimistas a un año vista.

En la imagen, Reese Witherspoon llevando uno de los bolsos más codiciados del mercado, el Birkin de Hermès.

En la imagen, Reese Witherspoon llevando uno de los bolsos más codiciados del mercado, el Birkin de Hermès. Gtres

Esto, a su vez, se puede observar por franjas de edad. Los menores de 40 son los que más incentivarán su gasto en este tipo de artículos. En concreto, se espera un aumento del mismo en torno al 14,3%.

En este ámbito también aparecen los términos del momento: sostenibilidad, lujo tecnológico y artesanía. Los más jóvenes apuestan por los dos primeros. Los sénior optan por el tercero, junto a modelos tradicionales, diseño y exclusividad tangible. Lo digital recae en la Generación Z y en la Millennial.

Consumidor made in Spain

De acuerdo al estudio, dos palabras lo definen: estable y fiel. Para continuar dibujándolo, aparece la palabra metropolitano, lo que lo sitúa en ciudades como Madrid y Barcelona. Estas capitales acumulan más del 50% de la clientela del lujo. De forma lógica, también se trata de gente con un estado de vida consolidado.

Por otra parte, para adquirir los artículos se quedan en España y la gran mayoría —el 80%— está satisfecha con la oferta que encuentra dentro de las fronteras nacionales. Su valoración de lo patrio va, de hecho, más allá, puesto que estima el trabajo de las casas nacionales en la misma medida que el de las internacionales, aunque estas puedan llegar a resultar un tanto más deseables.

Volviendo a lo local, se tienen en cuenta la calidad de sus materias primas, el patrimonio cultural y la artesanía que habla de los orígenes, de las raíces. No obstante, aún hay que marcar una narrativa —ese repetido concepto de storytelling— que logre arraigar aún más en la sociedad.

“En España acostumbramos a infravalorar lo nuestro, y el sector del lujo no es una excepción. Los datos lo confirman: los consumidores reconocen la calidad de las marcas nacionales, pero el deseo se sigue inclinando hacia lo internacional", asegura Fabián González, Director del área de Lujo en Andersen Consulting.

Además, añade que "esto no es un problema del producto, sino de reconocimiento, posicionamiento y comunicación; y en el lujo, el relato detrás del producto es tan importante como el propio producto".

Por otro lado, a pesar del auge de lo digital, en este contexto la tienda física, la experiencia que otorga, sigue siendo el principal motor de la compra.

Cuando el español busca lujo prioriza la exclusividad (51,2%), la calidad excepcional (40,8%) y el estatus (40,3%) por encima de cualquier atributo funcional o racional.

Los que vienen

Si hay un grupo que tiene mucho que decir en el sector, este es sin duda el de los visitantes. El análisis reafirma la idea de que el segmento, en su ámbito internacional, continúa siendo un pilar de rentabilidad nacional.

Aunque el viajero que aúna estas características representa apenas el 0,2% del volumen de visitas, su capacidad de gasto medio de acuerdo a su estancia es de 6.130 €. Esto supone 4,3 veces más que el turista medio.

Como conclusión, el barómetro sugiere una apuesta por este tipo de movimientos para desligarse de la dependencia de un mercado que vive del sol y la playa.

En el informe despuntan los países extracomunitarios. Estados Unidos y América Latina lideran la cuestión digital sobre el lujo en nuestro país; Oriente Medio supone el mayor potencial en cuanto a shopping y estilo de vida —teniendo en cuenta determinados condicionantes—; mientras que Asia continúa siendo el área con mayor desconexión informativa pero muy interesada en experiencias gastronómicas.

Una vez más, sale a relucir la falta de información —y, por ende, comunicación—, así como la barrera del idioma.

Las coordenadas

El barómetro no sólo desvela que las dos grandes capitales reúnen a la clientela de lujo, sino que desde el punto de vista geográfico, el 90,5% de las respuestas asocia el concepto a estas dos ciudades. Detrás de Madrid y Barcelona, aparecen Marbella y San Sebastián.

Si la brújula se mueve hacia las categorías que dominan el mercado, los consumidores identifican con fuerza las siguientes: relojería y joyería; moda; hoteles y alojamientos; y automoción.

Al trasladar la cuestión al entorno digital, las palabras moda y complementos salen a relucir. En cualquier caso, las propuestas mejor percibidas son aquellas que se asocian a la idea de una inversión segura y la antiobsolescencia. Esto hace referencia a los electrodomésticos de alta gama y la belleza.

La reflexión

Al margen de las buenas valoraciones, el sector del lujo también enfrenta críticas que tienen mucho que ver con el contexto que se atraviesa. La mayoría viene de la mano de tres razones: la banalización por la ostentación (37%), la proliferación de falsificaciones (36,3%) y la subida de precios sin mejora en la calidad (26,7%).

Entre las conclusiones del informe, también se ofrecen una serie de soluciones a estas preocupaciones que se plasman en una hoja de ruta:

  1. Excelencia en la ejecución: recuperar la superioridad técnica y operativa para justificar el posicionamiento de precios actuales.
  2. Personalización inteligente: en un mundo cada vez más tecnológico, donde la inteligencia artificial es omnipresente, el valor humano se valora más. Es necesario integrar IA y analítica avanzada para ofrecer experiencias individualizadas que refuercen la sensación de exclusividad.
  3. Contenido y accesibilidad: eliminar barreras idiomáticas y de información digital en los mercados de origen, especialmente en Asia y América.

"El sector del lujo en España tiene fortalezas, pero también enormes desafíos como el de la relevancia. Es necesario reforzar las narrativas y no descuidar el valor emocional en favor de la eficiencia operativa", afirma Barbara Guillén, Directora de estrategia de negocio de LLYC Europa.

"El cliente aspiracional desconecta cuando percibe que el precio sube más rápido que la emoción cuando siente que paga por un estatus que ya no le ofrece una experiencia diferencial", añade.

Del informe se desprende que el lujo —como casi todo— ya no se mide sólo en dinero, sino en coherencia. Entre la subida de precios y la bajada de lo que suponía el mercado, el acceso a él, el deseo se enfría o se transforma.

Ahora la verdadera exclusividad no está en poseer más, sino en elegir mejor. En sentir que se forma parte de la historia de la firma escogida y escribirla con ella.