Nerea, albañila.

Nerea, albañila. E.E YouTube/E.E

Interiorismo

Nerea, albañila: "Cuando saben que soy una mujer, cortan la conversación y ya no me dan el trabajo"

Aunque la construcción supera los 1,5 millones de trabajadores en España, la presencia femenina sigue siendo especialmente reducida a pie de obra.

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La construcción en España pasa por uno de sus mejores momentos en términos de empleo en los últimos años. El sector terminó 2025 con más de 1,5 millones de trabajadores en España, una cifra que no se alcanzaba desde hacía alrededor de quince años, según el Observatorio Industrial de la Construcción.

Sin embargo, detrás de esos buenos datos continúa existiendo un problema que preocupa al sector: encontrar nuevos profesionales que permitan garantizar el relevo generacional. Una necesidad que contrasta con la todavía escasa presencia de mujeres en determinados oficios.

Aunque poco a poco se incorporan más trabajadoras, ellas siguen representando una pequeña parte del empleo en la construcción. Y su presencia es todavía menor cuando se pone el foco exclusivamente en quienes trabajan directamente a pie de obra.

Buena parte de las mujeres del sector continúa ocupando puestos administrativos, técnicos o relacionados con otras tareas. Oficios como la albañilería siguen estando, por tanto, claramente masculinizados.

Y para quienes deciden intentarlo, encontrar trabajo no siempre resulta sencillo. Los prejuicios continúan siendo una barrera. Precisamente sobre esta situación ha hablado Nerea, una española de 27 años que decidió probar suerte como albañila durante su estancia en Australia.

De estudiar medicina a la obra

Antes de hacer las maletas, Nerea terminó sus estudios de Medicina. Sin embargo, antes de comenzar su trayectoria profesional como sanitaria quería salir de España, conocer otros lugares y vivir experiencias diferentes.

Ese deseo la llevó hasta Australia, donde ha pasado por trabajos muy distintos. Ha trabajado en hostelería y también decidió probar uno de los oficios que más curiosidad le despertaban: la albañilería.

Conseguir esa oportunidad, sin embargo, fue más complicado de lo que esperaba. Según relata en su canal de YouTube, durante la búsqueda de empleo comprobó que algunas conversaciones cambiaban en cuanto los reclutadores descubrían que era una mujer.

"A mí me ha costado que me contrataran. Simplemente, cuando saben que soy una mujer, instantáneamente la conversación se corta y ya no puedo avanzar para conseguir ese trabajo. Les da igual mis capacidades", denuncia.

Para Nerea, el problema es precisamente que en muchas ocasiones ni siquiera llegaban a conocer cuáles eran sus capacidades antes de descartarla. "Tengo incluso capturas de pantalla de conversaciones en las que no me preguntan nada sobre mí. Ni siquiera saben que peso 45 kilos, solo saben que soy una mujer, entonces no les intereso".

Un sueldo de 32 euros la hora

Finalmente consiguió entrar en el sector y comprobar también otra de las grandes diferencias respecto a España: los salarios que pueden alcanzarse trabajando en determinados oficios en Australia.

Según ha explicado en sus redes sociales, como albañila percibe "32 euros brutos la hora, pero sé que hay gente que en este oficio recibe hasta 50 euros la hora". Su interés por probar este trabajo tampoco apareció por casualidad. En su familia había tenido muy cerca otro oficio manual y siempre había sentido curiosidad por conocer desde dentro este tipo de profesiones.

"Tenía curiosidad porque mi abuelo era carpintero. Son profesiones, como la de camarera, que me gustan mucho, cercanas a mi familia y yo también las quería probar", cuenta sobre los motivos que la llevaron hasta la obra.

Eso no significa que haya dejado atrás su verdadera profesión. Nerea tiene claro que su futuro está relacionado con la Medicina, pero considera que tener una vocación no debería impedir experimentar con otros trabajos.

"Yo soy médico, me apasiona. Pero tener una vocación no significa que solo tengas una cosa que te guste en el mundo. Yo soy una persona curiosa, que me gusta conocer y me gusta probar".

Ahora comparte en sus redes sociales parte de esta experiencia, mostrando desde situaciones cotidianas hasta algunos de los momentos más curiosos y también complicados que ha vivido trabajando en la construcción.

Su caso pone rostro a una realidad que todavía acompaña a uno de los sectores más masculinizados. Mientras la construcción necesita incorporar nuevos trabajadores, mujeres como Nerea aseguran seguir encontrándose con barreras incluso antes de poder demostrar si están preparadas para desempeñar el oficio.