Quique, propietario e inversor español

Quique, propietario e inversor español E.E.

Interiorismo

Un propietario de 20 mini pisos en España: "Alquilo cada uno por unos 450 euros al mes y tengo una rentabilidad del 12%"

Para algunos inquilinos pueden representar una alternativa más económica a vivir solos; para sus propietarios, una manera de conseguir mayores ingresos con una misma superficie inmobiliaria.

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Mientras el precio de la vivienda continúa siendo una de las principales preocupaciones de los españoles, algunos inversores han encontrado en los pisos de pocos metros cuadrados una fórmula para aumentar la rentabilidad de sus inmuebles.

Es el caso de Quique Escrivá, inversor inmobiliario de 47 años y propietario de una veintena de minipisos. Su modelo consiste en desarrollar viviendas de entre 25 y 40 metros cuadrados para después destinarlas al alquiler por cantidades que rondan los 400 o 500 euros mensuales.

Escrivá ha mostrado cómo funciona su negocio en el canal de YouTube de Diego Revuelta, donde también ha enseñado uno de sus nuevos proyectos: la transformación de un antiguo chalet en nueve pequeñas viviendas independientes.

"Aquí se van a sacar nueve minipisos", explica durante la visita. La inversión total, según sus cálculos, rondará los 500.000 euros y espera conseguir entre 5.000 y 6.000 euros mensuales en alquileres.

Alta rentabilidad

El objetivo del inversor es obtener con esta operación una rentabilidad que sitúa entre el 12% y el 14%. Un porcentaje que, según sus propias estimaciones, permitiría recuperar el dinero destinado al proyecto en unos siete u ocho años.

"¿Cuánto tiempo tarda una persona en recuperar la inversión? Aproximadamente siete u ocho años", sostiene. A partir de ahí, asegura, la inversión estaría amortizada, aunque el inmueble seguiría teniendo gastos de mantenimiento, impuestos y posibles periodos sin inquilino.

La estrategia responde a una tendencia que Escrivá asegura estar observando en el mercado: propietarios que adquieren viviendas de grandes dimensiones para dividirlas en unidades más pequeñas y aumentar así los ingresos obtenidos por el alquiler.

"En la actualidad, muchas personas están comprando pisos grandes para dividirlos en lo que ya se conocen como minipisos y así maximizar beneficios", afirma.

En su caso, las viviendas se encuentran en distintos municipios y zonas alejadas del centro de Valencia. Esa localización permite, según explica, mantener precios inferiores a los que se encuentran en las áreas más demandadas de las grandes ciudades.

Entre 25 y 40 metros cuadrados

Durante la visita a uno de los inmuebles todavía en construcción, Escrivá muestra una vivienda de aproximadamente 25 o 26 metros cuadrados. Su previsión es ofrecerla por entre 400 y 450 euros mensuales.

"Lo podremos alquilar sobre 400-450 euros", explica. Para defender ese precio, lo compara con lo que puede costar actualmente alquilar únicamente una habitación en una zona céntrica de Valencia.

Su propuesta se dirige principalmente a personas que viven solas y que prefieren disponer de un espacio independiente, aunque sea reducido, antes que compartir vivienda con otros inquilinos.

Un minipiso de estas características concentra dormitorio, salón, cocina y baño en muy pocos metros cuadrados. El aprovechamiento del espacio se convierte, por tanto, en uno de los elementos esenciales para que resulte funcional.

La fórmula también permite al propietario multiplicar el número de contratos de alquiler que puede obtener de una superficie que, utilizada como una única vivienda, tendría un solo inquilino.

Un modelo polémico

Este tipo de operaciones, sin embargo, no están exentas de debate. La división de grandes inmuebles está sometida a las normas urbanísticas y de habitabilidad correspondientes, y cada vivienda debe cumplir los requisitos necesarios para poder utilizarse legalmente de manera independiente.

También existe una discusión más amplia sobre el tamaño mínimo que debería garantizarse para ofrecer una vivienda digna y sobre si estos alojamientos representan una solución al elevado precio del alquiler o simplemente una forma de maximizar la rentabilidad de cada metro cuadrado.

Escrivá no oculta que contempla la vivienda desde una perspectiva empresarial. Al ser preguntado por las críticas a los propietarios que buscan rentabilidad en un contexto de dificultades para acceder a una casa, respondió de manera tajante.

"El que no pueda pagar, que se vaya a servicios sociales, que para eso lo pagamos con nuestros impuestos, o que se vayan a las ONG", aseguró. Y añadió: “Los pequeños propietarios no somos ONG ni servicios sociales. Esto es un negocio”.