Perro aullando en un balcón particular.

Perro aullando en un balcón particular. iStock

Interiorismo

Entró en vigor: se puede denunciar a un propietario por los ladridos de su perro en una comunidad de vecinos

Con la aprobación de la Ley Horizontal, la convivencia con mascotas ha pasado a ser un aspecto muy a tener en cuenta en la sociedad.

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Uno de cada tres hogares españoles conviven, al menos, con un animal de compañía. Tan solo en España hay más de 30 millones de mascotas registradas.

Perros, gatos e incluso especies menos habituales se han convertido en parte esencial del día a día y del bienestar emocional de millones de personas.

Este crecimiento ha traído consigo una realidad inevitable: a mayor convivencia, más conflictos. Ruidos, uso de zonas comunes o molestias puntuales generan dudas frecuentes.

Pero, ¿puede una comunidad prohibir animales? ¿Qué pasa si un vecino se queja? La respuesta está en la Ley de Propiedad Horizontal y en las normas más recientes de bienestar animal.

Mascotas en el vecindario

En España, tener una mascota en casa no puede prohibirse de forma general. La ley reconoce el derecho del propietario a usar su vivienda libremente, siempre que no realice actividades molestas, peligrosas o insalubres.

Esto significa que lo que se sanciona no es la tenencia del animal, sino su comportamiento. Si un perro ladra de forma puntual o un gato se mueve por la vivienda, no hay base legal para actuar. Otra cosa distinta es que existan molestias graves y continuadas.

El artículo 7 de la Ley de Propiedad Horizontal confirma que se pueden prohibir actividades molestas. En ese contexto, una mascota podría ser motivo de sanción solo si genera ruidos constantes, daños o situaciones insalubres.

Los estatutos de la comunidad también juegan un papel importante. Pueden regular aspectos como el uso del ascensor o el acceso a zonas comunes, pero no pueden vetar mascotas sin una justificación legal sólida.

Los animales no son 'cosas'

Uno de los cambios más relevantes en los últimos años ha sido la aprobación de la Ley 17/2021, que reconoce a los animales como "seres vivos dotados de sensibilidad".

A partir de ahora, cualquier decisión que afecte a una mascota debe tener en cuenta su bienestar. Las comunidades no pueden imponer normas arbitrarias que perjudiquen gravemente al animal.

Por ejemplo, una norma que obligue a mantener al perro aislado o en malas condiciones podría ser impugnada. También en conflictos judiciales se tiene en cuenta el vínculo entre el animal y su propietario.

A esto se suma la Ley 7/2023, que refuerza las obligaciones de quienes tienen mascotas. La normativa exige garantizar buenas condiciones higiénicas, evitar molestias y asegurar la integración del animal en el hogar.

Y este es el objetivo más claro de esta ley, la prohibición de mantener perros o gatos de forma habitual en terrazas, balcones, trasteros o patios. Una práctica que antes era frecuente y ahora puede ser sancionada.

Ante las quejas de vecinos

La convivencia no siempre es fácil. Un perro que ladra de madrugada o un animal suelto en zonas comunes pueden generar tensiones. En estos casos, la ley establece un camino claro antes de llegar a sanciones.

El primer paso es el diálogo. Muchas situaciones se resuelven hablando directamente con el propietario. Si el problema persiste, puede tratarse en una junta de vecinos, donde se pueden acordar normas internas.

Perro sobre un sofá de jardín en una terraza.

Perro sobre un sofá de jardín en una terraza. iStock

Si no hay solución, entra en juego la mediación o la intervención del administrador de fincas. Solo en casos graves se recurre a la vía judicial.

Para que una comunidad pueda actuar, debe demostrar que existe una molestia real, continuada y verificable. No basta con un hecho aislado ni con una percepción subjetiva.

Cuando se acredita el problema, el propietario puede ser sancionado en base al artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal. Las multas pueden oscilar entre 100 y 3.000 euros, dependiendo de la gravedad y de la normativa autonómica.

Derechos y obligaciones

La legislación actual busca un equilibrio claro entre proteger el derecho a tener mascotas y garantizar una convivencia pacífica. Tener un animal, además de implicar compañía, también conlleva muchísima responsabilidad.

El propietario debe asegurarse de que su mascota:

  • No genere ruidos continuados.
  • No suponga un peligro para otras personas o animales.
  • Viva en condiciones adecuadas dentro del hogar.

A cambio, la ley protege su derecho a convivir con ella sin prohibiciones arbitrarias.

Conocer estas normas es fundamental, más en un momento en el que convivir con una mascota es parte de la sociedad actual. No solo te evitará conflictos, sino que te garantizará una convivencia respetuosa entre vecinos y animales.