Perro en la terraza de una vivienda.

Perro en la terraza de una vivienda. iStock

Interiorismo

España cambia las reglas: multas de hasta 200.000 euros a los propietarios que tengan a sus mascotas en la terraza

Esta ley marca un antes y un después en la forma de entender la convivencia con perros y gatos en España.

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La forma en la que convivimos con nuestras mascotas ha cambiado en los últimos años. Cada vez hay más conciencia sobre su bienestar y sobre las obligaciones que implica tener un animal en casa.

En ese contexto, la Ley de Bienestar Animal ha introducido nuevas normas que afectan directamente al día a día de millones de propietarios desde que se aprobara en 2023.

Una de las más relevantes ya es oficial y está generando debate. La ley prohíbe mantener de forma habitual a perros y gatos en terrazas, balcones o espacios similares.

No se trata de una recomendación moral, sino de una obligación que puede acarrear sanciones económicas importantes.

El objetivo es garantizar condiciones de vida dignas para los animales que conviven con las personas y evitar situaciones de abandono encubierto dentro del propio hogar.

Prohibido que vivan en terrazas

La norma, aprobada por el Congreso de los Diputados en marzo de 2023 y publicada en el BOE, pone el foco en prácticas que durante años han sido habituales en muchas viviendas.

En concreto, el artículo 27 establece que no está permitido mantener de forma continuada a perros y gatos en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos o patios. Tampoco en vehículos.

Esto no significa que el animal no pueda salir puntualmente a estos espacios. La clave está en el concepto de habitualidad. Es decir, convertir estos lugares en su espacio principal de vida.

El motivo es que estos entornos suelen carecer de las condiciones necesarias. Exposición a temperaturas extremas, falta de interacción social o ausencia de refugio adecuado son algunos de los riesgos.

Perro mirando a través de la verja de un balcón.

Perro mirando a través de la verja de un balcón. iStock

Además, la ley también limita el tiempo que una mascota puede permanecer sola. En general, no se puede dejar sin supervisión más de tres días consecutivos. En el caso de los perros, el límite es mucho más estricto y no puede superar las 24 horas.

Multas de 200.000 euros

Uno de los aspectos que más preocupa a los propietarios es el régimen sancionador. La Ley de Bienestar Animal distingue entre infracciones leves, graves y muy graves, cada una con multas muy diferentes.

Las infracciones leves incluyen incumplimientos sin daño directo al animal. En este grupo se encuentra, por ejemplo, no respetar ciertas obligaciones básicas de cuidado. Las sanciones pueden ir desde un apercibimiento hasta multas de varios miles de euros.

Las infracciones graves ya implican sufrimiento o perjuicio para el animal. Aquí entran casos como no identificarlo correctamente o mantenerlo en condiciones inadecuadas de forma continuada. Las multas se sitúan en una horquilla mucho más elevada.

En el nivel más alto están las infracciones muy graves. Se trata de conductas que provocan la muerte del animal o situaciones especialmente extremas, como el uso en peleas. En estos casos, las sanciones pueden alcanzar cifras muy elevadas.

Mantener de forma habitual a perros o gatos en terrazas puede encajar en distintos niveles según las circunstancias. Si se demuestra que hay perjuicio para el animal, la infracción puede escalar de leve a grave.

En términos económicos, las multas pueden ir desde 500 euros hasta 200.000 euros en los supuestos más extremos. Una cifra que refleja el endurecimiento de la normativa.

Cambio de mentalidad

Más allá de las sanciones, la ley busca un cambio cultural. En España hay millones de animales de compañía y una parte importante de los hogares convive con ellos.

Sin embargo, todavía existen prácticas que no garantizan su bienestar. El uso de terrazas como espacio permanente para mascotas es uno de los ejemplos más claros.

Con esta normativa, se pretende reforzar la idea de que los animales no son elementos accesorios del hogar. Son seres vivos con necesidades físicas y emocionales que deben ser atendidas.

También se pone el acento en la responsabilidad del propietario. Tener un animal implica cuidados constantes, supervisión y unas condiciones adecuadas de vida.

Por eso, los expertos recomiendan revisar no solo la ley, sino también las condiciones concretas de cada vivienda. Espacio, temperatura, tiempo de dedicación y entorno son factores clave.

No basta con alimentar a una mascota o darle cobijo puntual. Su bienestar depende de un conjunto de cuidados que ahora, además, están respaldados por una normativa más estricta.

Con la entrada en vigor de estas medidas, muchos propietarios tendrán que adaptar hábitos que durante años parecían normales. Y hacerlo no solo evitará sanciones, sino que mejorará la calidad de vida de sus animales.