Imagen de un aire acondicionado.

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Interiorismo

Los expertos en aires acondicionados coinciden: "Es falso decir que se gasta más por encenderlo y apagarlo"

De acuerdo con los expertos, el consumo del aire acondicionado depende más del tiempo de uso y de cómo se gestione que del hecho de encenderlo o apagarlo en sí.

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Las claves

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Expertos desmienten el mito de que encender y apagar el aire acondicionado gasta más energía, siempre que se haga de forma adecuada.

Recomiendan apagar el aire si la ausencia será prolongada, pero mantenerlo encendido en ausencias breves para evitar esfuerzos innecesarios del aparato.

Dejar el aire encendido todo el día no suele ser eficiente, especialmente en viviendas con mal aislamiento, ya que incrementa el consumo.

Los sistemas inverter mejoran la eficiencia al regular la potencia de manera progresiva, eliminando los picos de consumo de modelos antiguos.

Según datos recogidos por la organización Save the Children, aproximadamente uno de cada tres hogares en España, en torno al 33% o 34%, no logra mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante los meses más calurosos.

De acuerdo con la Organización, el calor afecta gravemente al descanso, la salud y el rendimiento, destacando que la pobreza energética en verano es una realidad que a menudo se ignora en comparación con la de invierno. 

Quienes sí pueden permitírselo viven pendientes del consumo, intentando encontrar ese difícil equilibrio entre confort y ahorro sin disparar la factura. Con el objetivo de resolver estas dudas de forma clara, los expertos de Expert Clima, una de las compañías mejor valoradas del sector, han querido desmontar uno de los mitos más extendidos.

Cuando se debe apagar el aire acondicionado

Desde Expert Clima reconocen que la confusión es lógica, sobre todo en un contexto de subida constante del precio de la electricidad. La idea de que encender y apagar el aire acondicionado dispara el consumo está muy arraigada, aunque, según explican, no es correcta si se hace de forma adecuada.

Según han explicado a la revista El Mueble, el punto clave está en entender cómo funciona realmente el aparato. Es cierto que el aire acondicionado necesita un pequeño esfuerzo energético al arrancar, pero ese pico dura apenas unos segundos y resulta insignificante frente al consumo acumulado de tenerlo funcionando durante horas.

A partir de ahí, la recomendación cambia según el uso que se le vaya a dar. Si una persona va a salir de casa o dejar una habitación vacía durante un periodo prolongado, lo más sensato es apagar el equipo.

No tiene sentido climatizar un espacio que no se está utilizando, ya que ese consumo se traduce directamente en un incremento de la factura.

Sin embargo, cuando se trata de ausencias muy breves, de diez o quince minutos, la lógica es distinta. En esos casos, sobre todo en estancias pequeñas que se enfrían con rapidez, puede ser más eficiente mantener el aire acondicionado en marcha.

Apagarlo implicaría tener que volver a enfriar desde cero en muy poco tiempo, lo que puede resultar menos eficiente que mantener la temperatura estable durante ese breve intervalo.

Imagen de ilustración.

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También conviene analizar qué ocurre cuando se deja el aire acondicionado encendido durante todo el día, una práctica que muchos consideran erróneamente como una forma de ahorro.

La realidad depende de varios factores, como el tipo de equipo y el aislamiento de la vivienda. Si la casa pierde el frío con facilidad debido a ventanas poco eficientes, puertas abiertas o exposición constante al sol, el sistema trabajará sin descanso para compensar esas pérdidas, lo que incrementa el consumo.

En este sentido, los equipos tipo split, muy habituales en los hogares, siguen consumiendo energía incluso cuando alcanzan la temperatura deseada, ya que no se apagan completamente.

Mantenerlos activos durante horas con la idea de evitar nuevos arranques no suele compensar desde el punto de vista económico.

La tecnología ha introducido mejoras importantes, especialmente con los sistemas inverter, que regulan su potencia de manera progresiva. Estos equipos no funcionan a base de encendidos y apagados bruscos, sino que ajustan su rendimiento según la necesidad, como si aceleraran o desaceleraran de forma continua.

Gracias a ello, son más eficientes, más estables y eliminan los picos de consumo que caracterizaban a los modelos antiguos.

Al final, la clave no está en obsesionarse con el botón de encendido, sino en hacer un uso inteligente del sistema. Utilizar el aire acondicionado solo cuando se necesita, apoyarse en funciones como la programación automática o los modos eco y sleep, y mejorar el aislamiento del hogar mediante persianas, cortinas o puertas cerradas marca una diferencia mucho mayor que cualquier otra decisión puntual.