Interior de una habitación luminosa con ventanal.

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Interiorismo

Miles de hogares en España tendrán que cambiar ventanas y puertas: ya hay fecha para que la medida entre en vigor

Adiós a las ventanas de vidrio simple y a las puertas con mal aislamiento térmico en casa, la Unión Europea obliga a cambiarlas.

Más información: Ya ha entrado en vigor: la ayuda de hasta 30.000 euros para reformas viviendas en pueblos de menos de 5.000 habitantes

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La Directiva Europea de Eficiencia Energética ha puesto en marcha un cambio histórico con el que pondrá en el punto de mira la eficiencia de los hogares españoles y que supondrá la renovación de ventanas, puertas, paredes e incluso suelos. Cambios con los que se pretende que cada hogar consiga una calificación energética mínima de clase E.

Una exigencia que, en el caso de no cumplirse antes del año 2030, podría dejar fuera del mercado a millones de viviendas en España. Un auténtico desafío para el país, donde 1 de cada 4 viviendas en venta superan todavía los 50 años de antigüedad y donde la edad media de las casas supera los 43 años, con aproximadamente 20 millones de viviendas incumpliendo los estándares modernos de eficiencia energética.

Un reto, especialmente complejo para el parque inmobiliario español, que en los próximos años deberá adaptarse al calendario progresivo marcado por la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios. Esta normativa establece que, para 2033, las viviendas deberán alcanzar al menos la calificación energética D, con el objetivo final de que en 2050 todo el parque inmobiliario sea de cero emisiones.

Hay que recordar, que hasta el momento la única obligación por parte de los propietarios de viviendas e inquilinos era la de contar con el Certificado de Eficiencia Energética (CEE), el cual muestra el nivel de consumo que hace cada vivienda.

Sin embargo, con este nuevo cambio, este documento ya no será suficiente y cada inmueble tendrá que alcanzar esa calificación energética mínima que le permita estar en el mercado de compraventa o alquiler.

Para lograrlo, en muchas de estas viviendas será necesario que sus propietarios realicen las obras de rehabilitación oportunas para ello. Una de las más necesarias en estos casos es la que implica la renovación de ventanas, puertas, paredes, suelos... Estos elementos son los principales responsables de las pérdidas de calor o frío en las viviendas.

Todos ellos, elementos claves para una mejora de aislamiento térmico, al igual que sucede con la renovación de los sistemas de climatización o la sustitución de calderas antiguas, equipos de aire acondicionado o sistemas de calefacción por modelos más eficientes.

Otras obras más sencillas son las que implican el cambio de bombillas tradicionales por las de iluminación LED, que también pueden ser de gran ayuda para mejorar la calificación energética de la vivienda.

Por otro lado, la instalación de energías renovables, como placas solares, paneles fotovoltaicos o sistemas de aerotermia también es otra de las medidas claves.

Ayudas para estas reformas

El precio de este tipo de obras puede ser considerable, especialmente en aquellas viviendas más antiguas que necesitan varias mejoras para adaptarse a las nuevas exigencias. Por eso, las administraciones públicas han puesto en marcha diferentes ayudas económicas destinadas a apoyar a los propietarios.

Una de las más destacadas procede de los Fondos Next Generation de la Unión Europea, pensados para impulsar la rehabilitación energética de las viviendas. Gracias a estas ayudas económicas, algunos propietarios podrán recibir hasta 3.000 euros para cubrir parte del coste de estas reformas.

Además, los expertos del sector inmobiliario recuerdan que estas actuaciones no solo cumplen con la normativa europea, sino que también mejoran el confort del hogar y permiten reducir el gasto energético con el paso del tiempo.