Langostino acompañado de salsa rosa con lactonesa.

Langostino acompañado de salsa rosa con lactonesa. E.E.

Estilo de vida

Los cocineros vascos coinciden: "La salsa rosa más ligera no se hace con mayonesa, sino con 75 ml de leche y 150 ml de aceite"

Arguiñano apuesta por una lactonesa sin huevo como base para conseguir una salsa cremosa, fresca y perfecta para acompañar mariscos.

Más información: Pepita, abuela cocinera: "Los macarrones con tomate más ricos no llevan chorizo, échales un poco de foie gras y una cucharadita de mantequilla"

Publicada

0 votos

La salsa rosa es uno de esos clásicos que siguen muy presentes en la cocina española. Cremosa, ligeramente dulce y con un punto cítrico, tradicionalmente se prepara mezclando mayonesa con tomate y otros ingredientes.

Es especialmente habitual para acompañar mariscos y pescados, y resulta imprescindible en recetas tan conocidas como el cóctel de gambas o langostinos. También puede utilizarse en ensaladas, ensaladillas, huevos rellenos o pasteles de pescado.

Sin embargo, existe una forma de conseguir una versión diferente sin recurrir a la mayonesa tradicional. El secreto está en sustituir el huevo por leche y preparar una lactonesa.

El cocinero vasco Karlos Arguiñano ha mostrado esta alternativa en su programa Cocina Abierta. Para preparar la base utiliza 75 ml de leche y 150 ml de aceite de oliva suave, además de una pizca de sal.

El resultado es una emulsión blanca y cremosa que sirve como punto de partida para elaborar la salsa rosa. Después solo hay que incorporar el tomate, el zumo de naranja y un pequeño toque de whisky.

La principal diferencia respecto a la receta clásica está, por tanto, en la ausencia de huevo. La lactonesa consigue una textura muy similar a la mayonesa, pero utilizando leche como base de la emulsión.

El secreto está en la lactonesa

Una de las ventajas de esta preparación es que permite prescindir del huevo crudo sin renunciar a una textura espesa y cremosa.

Para conseguir un buen resultado, conviene utilizar un aceite de oliva suave, ya que uno demasiado intenso podría imponerse al resto de sabores.

El zumo de naranja aporta el punto cítrico y fresco característico de la salsa rosa, mientras que el whisky añade un ligero matiz aromático.

Ambos deben utilizarse con moderación para mantener el equilibrio y evitar que la mezcla pierda consistencia.

El resultado es una salsa suave y cremosa que puede acompañar gambas, langostinos, pescados fríos, ensaladas, verduras o pasteles de pescado.

Salsa rosa ligera con lactonesa

  • 150 ml de aceite de oliva suave
  • 75 ml de leche
  • 2 cucharadas de tomate frito
  • 1 cucharada de zumo de naranja
  • 1 cucharada de whisky
  • 1 pizca de sal

Paso 1

Vierte la leche en el vaso de la batidora y añade el aceite de oliva suave y una pizca de sal.

Paso 2

Introduce la batidora hasta el fondo del vaso y comienza a batir hasta que la mezcla empiece a emulsionar.

Paso 3

Cuando empiece a espesar, mueve la batidora lentamente hasta obtener una lactonesa cremosa y homogénea.

Paso 4

Incorpora el tomate frito, el zumo de naranja y el whisky.

Paso 5

Bate unos segundos más hasta integrar todos los ingredientes y obtener una salsa rosa cremosa y uniforme. Sirve inmediatamente o reserva en la nevera.

Errores que conviene evitar

Aunque la preparación es sencilla, uno de los principales errores está en mover la batidora demasiado pronto al preparar la lactonesa.

Lo recomendable es mantenerla apoyada en el fondo del vaso mientras la mezcla comienza a emulsionar. Cuando empiece a espesar, se puede mover lentamente hasta integrar por completo el aceite.

También es importante respetar el orden de los ingredientes. Primero se deben emulsionar la leche, el aceite y la sal y, una vez conseguida la lactonesa, incorporar el tomate, el zumo de naranja y el whisky.

Otro aspecto a tener en cuenta es la conservación. Una vez preparada, conviene mantener la salsa rosa refrigerada hasta el momento de servirla y evitar dejarla durante demasiado tiempo a temperatura ambiente.

Siguiendo estos pasos se obtiene una salsa rosa casera, cremosa y muy sencilla de preparar, perfecta para acompañar algunos de los platos más habituales del verano.