La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. Imagen de archivo.

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El Estatuto de Trabajadores lo confirma: los trabajadores pueden quedarse sin paga extra de verano

La paga extra de verano sigue siendo uno de los ingresos más esperados por millones de trabajadores en España, aunque su fecha y cuantía dependen del convenio.

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La paga extra de verano es uno de los ingresos más esperados del año por millones de trabajadores en España. Una paga que viene con la llegada de las vacaciones, por lo que son muchos los trabajadores que utilizan ese dinero adicional para afrontar viajes, reservar hoteles, pagar gastos pendientes o simplemente ganar algo más de tranquilidad económica.

Este complemento salarial que los trabajadores de cualquier empresa suelen cobrar entre los últimos días de junio o en la primera semana de julio, supone para muchas familias un auténtico respiro para hacer frente a desembolsos que durante el resto del año pueden resultar más difíciles de asumir.

No obstante, muchos empleados desconocen que la legislación laboral española no obliga expresamente a las empresas a abonar una paga extraordinaria durante el verano.

Tal y como recoge el artículo 32 Estatuto de los Trabajadores, la única gratificación extraordinaria vinculada obligatoriamente a una fecha concreta es la de Navidad. Esto significa que la conocida como "paga extra de verano" puede variar en función del convenio colectivo o del acuerdo alcanzado entre empresa y trabajador.

"El trabajador tiene derecho a dos gratificaciones extraordinarias al año, una de ellas con ocasión de las fiestas de Navidad y la otra en el mes que se fije por convenio colectivo o por acuerdo entre el empresario y los representantes legales de los trabajadores", expone el artículo 32.

Por este motivo, la cuantía y el momento exacto del pago pueden variar de una empresa a otra. Aunque habitualmente la paga extraordinaria equivale a una mensualidad adicional, existen diferencias según el sector, la antigüedad o las condiciones recogidas en el contrato laboral. De hecho, algunas empresas pueden optar por abonar esa gratificación en otros momentos del año que resulten más favorables para su actividad económica.

Aun así, la práctica más extendida en España sigue siendo mantener el esquema tradicional de una paga extra durante el verano —generalmente entre junio y julio— y otra en Navidad. Son dos épocas del año en las que el gasto de las familias suele aumentar considerablemente debido a las vacaciones, los desplazamientos o las compras navideñas, motivo por el que muchos convenios colectivos mantienen este calendario.

Además, el Estatuto de los Trabajadores también contempla la posibilidad de prorratear las pagas extraordinarias a lo largo de todo el año. Esto significa que, en lugar de recibir dos ingresos adicionales concretos, el trabajador percibe una cantidad ligeramente superior cada mes repartida entre las doce nóminas anuales.

Aunque este sistema permite contar con un salario más estable mes a mes, muchos empleados prefieren seguir cobrando las pagas extraordinarias de forma separada, ya que esto supone recibir un ingreso mucho más elevado en dos momentos claves del año.