Melissa Sánchez.

Melissa Sánchez.

Estilo de vida

Melissa, limpiadora en España: "En mi país estudié marketing y aquí limpio casas, no cuentan los títulos"

En España, el 45 % del empleo doméstico está en manos de migrantes y más del 95 % son mujeres. Un pilar esencial en el sector de los cuidados.

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El sector de la limpieza en España es una pieza clave dentro del ámbito servicios y genera empleo para más de medio millón de personas. Se trata, además, de un entorno laboral donde existe una fuerte presencia femenina de origen extranjero. Ellas son las encargadas en la mayoría de los casos de desempeñar un papel fundamental.

Evidencia de ello, son los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que estiman que alrededor del 45 % de las personas empleadas en el trabajo doméstico son migrantes y más del 95 % son mujeres. Su labor resulta esencial para el día a día de miles de hogares y para el conjunto del tejido económico.

No solo se encargan de la limpieza, sino que también se dedican al cuidado de menores y personas mayores o dependientes, sosteniendo así una parte a menudo invisible pero imprescindible para el sistema de cuidados.

Dentro de este colectivo se encuentra Melissa Sánchez, de origen hondureño y que llegó a España hace más de una década en busca de nuevas oportunidades ante las dificultades que atravesaba su país. Con el paso del tiempo, ha logrado estabilizar su situación gracias a dos empleos como limpiadora (uno en un domicilio particular y otro en una oficina), algo que le ha permitido reconstruir su vida y asentarse en nuestro país.

"Estoy aquí desde junio de 2014 y estoy muy contenta", cuenta Melissa con una sonrisa que deja entrever todo lo que hay detrás de ese camino. Su llegada a España no fue fruto del azar, sino de una decisión valiente: "Decidí dejar mi país para ayudar a mi familia porque desgraciadamente allí tenemos pocas oportunidades".

"Aquí no funcionan los títulos"

En Honduras había empezado a estudiar marketing, una etapa que recuerda con cierta nostalgia. "Yo estaba estudiando mercadotecnia (marketing) pero no terminé la carrera y me arrepiento a veces de no haberla terminado. Igualmente aquí no funcionan mucho los títulos de allí", reconoce con sinceridad. Aun así, no renuncia a ese sueño y confía en poder retomarlo algún día.

Desde que llegó, su vida laboral ha estado ligada al trabajo doméstico, un sector tan exigente como poco visible. "Normalmente todas las personas que trabajamos en servicio de limpieza hogar hacemos, limpieza, planchamos, cocinamos, hay veces que hay que hacer alguna comida especial y ya está", detalla.

"Soy como una ama de casa aquí", explica, resumiendo en pocas palabras una rutina llena de tareas pero en la que asegura puede gestionarse libremente. Con el paso del tiempo, su situación ha ido cambiando. "Limpiando casas llevo casi 5 años, al principio trabajaba interna y cuando conseguí los papeles a los tres años me pasé a trabajar por horas en esta casa. También tengo otro trabajo también limpiando en una oficina", detalla.

Hoy combina ambos empleos por horas y de lunes a viernes, una estabilidad que le ha permitido organizar mejor su día a día y sobre todo, dedicar tiempo a lo más importante: su hija.

Los vínculos, una pieza clave

La experiencia también le ha dado confianza en sí misma. "He trabajado en un montón de casas por horas y mientras te haces a una casa es complicado. Lo que ahora hago en tres horas antes lo hacía en cinco", explica orgullosa.

En cuanto a su sueldo actual, asegura que empezó ganando 500 euros por limpiar cuatro horas en la casa y ahora ha pasado a ganar 700. Un dinero al que se añade su sueldo como limpiadora en la oficina de unos "760 euros". Dos jornadas en las que en total hace "siete horas al día entre los dos trabajos y gano entre 1.400 euros y 1.500 euros al mes", detalla.

Melissa, limpiadora en España

Pero más allá de su sueldo, Melissa destaca la importancia que han sido los vínculos en su camino. "La casa en la que estoy y la familia son todos maravillosos. Tengo una relación muy cercana con los niños de Rosa, les quiero, les tengo muchísimo cariño y ya forman parte de nuestra familia", cuenta emocionada. En un país lejos del suyo, esas relaciones se convierten en un apoyo fundamental.

Sin embargo, no todo es tan fácil recalca: "Llegar a España no es como lo pintan". Melissa también pone voz a situaciones más duras y también muy reales: "Uno está expuesto a que lo traten mal sobre todo si no se encuentran buenas personas. Yo se de personas que han sido maltratadas psicológicamente".

Especialmente complicado es el inicio, cuando todo es nuevo y la estabilidad aún no ha llegado: "No es tan fácil encontrar trabajo y tienes que contar con muy buenas recomendaciones", asegura.

La historia de Melissa es, en realidad, la de muchas trabajadoras migrantes. Un recorrido no libre de obstáculos y marcado por el esfuerzo y la adaptación constante.