Fotomontaje.

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Estilo de vida

Maricarmen, pescadera gallega: "El secreto para un pulpo tierno no es un chorrito de vinagre, hay que cocerlo 25 minutos"

El control del tiempo de cocción evita que el pulpo se endurezca, mientras que el reposo permite que el calor deje una carne tierna y en su punto.

Más información: Las cocineras coinciden: el pescado frito no se mejora espolvoreando la harina, la clave es mezclarla con cerveza

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Cocer pulpo en casa puede parecer una tarea sencilla, pero no siempre resulta fácil dar con el punto exacto. Basta pasarse unos minutos para que la textura cambie por completo y ese pulpo tierno y jugoso se convierta en uno duro y difícil de masticar. Como ocurre con muchas recetas tradicionales, la diferencia está en los pequeños detalles.

Este es uno de los errores más habituales en cocina, especialmente cuando se prepara pulpo para elaborar platos tan populares como el tradicional pulpo a la gallega. Sin embargo, hay quienes dominan este producto a la perfección gracias a la experiencia diaria con el pescado fresco.

Es el caso de Maricarmen, pescadera con más de dos décadas de trayectoria en el Mercado del Calvario en Vigo. Esta experta compartía hace unos meses, a través de un vídeo de @nakoa.mirian, uno de los trucos más sencillos para conseguir que el pulpo quede en su punto. Su consejo desmonta una de las creencias más extendidas en cocina.

"El pulpo cuanto más se cuece más duro se pone", explica, señalando directamente el principal error que se comete en casa.

Y es que, lejos de necesitar largas cocciones o de aplicar el truco del chorrito de vinagre al agua para ablandarlo, la verdadera clave es que el tiempo debe estar mucho más controlado de lo que muchos piensan.

El tiempo exacto para que el pulpo quede perfecto

La clave, según detalla, está en ajustar bien los tiempos y respetar también el reposo posterior. "Entonces, el truco es cocerlo 25 minutos y dejarlo en reposo 15 minutos y ya está, queda perfecto". Un proceso sencillo que marca la diferencia entre un pulpo duro y uno tierno.

Ese reposo a menudo olvidado, permite que el calor termine de repartirse de forma uniforme y que la carne se relaje, logrando una textura mucho más agradable. No se trata solo de hervir, sino de entender cómo evoluciona el producto incluso fuera del fuego.

Ingredientes

Ingredientes de pulpo con patatas

  • Pulpo, unos 2 kg (congelado previamente)
  • Patatas medianas, 4 unidades
  • Hoja de laurel, 1 unidad
  • Sal gruesa, al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimentón dulce o picante, al gusto

Paso 1

Congela el pulpo al menos 48 horas antes para romper las fibras y que quede más tierno.

Paso 2

Descongélalo lentamente en la nevera el día anterior. Llena una olla grande con agua y llévala a ebullición. No añadas sal.

Paso 3

Asusta el pulpo introduciéndolo y sacándolo del agua hirviendo tres veces antes de dejarlo dentro.

Paso 4

Deja cocer el pulpo durante unos 25 minutos a fuego medio. Apaga el fuego y deja reposar el pulpo dentro del agua durante 15 minutos.

Paso 5

Mientras tanto, pela las patatas y córtalas en rodajas gruesas. Cuece las patatas en otra olla con agua y una pizca de sal durante 15-20 minutos.

Paso 6

Comprueba que están tiernas pinchándolas con un cuchillo. Saca el pulpo del agua y córtalo en rodajas con unas tijeras.

Paso 7

Escurre bien las patatas y colócalas como base en un plato.

Paso 8

Añade el pulpo por encima de las patatas. Espolvorea sal gruesa y pimentón al gusto.

Paso 9

Riega con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Sirve caliente y disfruta.

Detrás de este consejo hay años de experiencia. "Llevo 22 años trabajando aquí en el pescado, empecé aquí yo de cero y he aprendido mucho", cuenta también Maricarmen, que forma parte del día a día de un mercado donde el producto fresco es protagonista.

Su rutina empieza de madrugada, mucho antes de que abran los mercados. "Estoy muy contenta con mi trabajo, me levanto a las 4 de la mañana, vengo desde Porriño que aún son unos kilómetros", explica sobre un esfuerzo diario que muchas veces pasa desapercibido para el consumidor.

Desde primera hora, baja a la lonja para seleccionar el pescado del día, lo carga y lo traslada hasta su puesto. "Bajo a la lonja, compro el pescado, lo cargamos, llego aquí sobre las 7 de la mañana, descargamos para tenerlo todo preparado y todo hecho, ya sobre las 8 de la mañana para que la gente ya pueda comprar. Fresquito del día".

Un trabajo que pone en valor no solo la técnica en cocina, sino también la importancia de partir de una buena materia prima.