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María Lo, cocinera: "El bizcocho más esponjoso no se hace con levadura, tienes que batir muy rápido los huevos y el azúcar"
Al batir ambos ingredientes, se favorece la incorporación de aire en la mezcla, lo que contribuye a que el bizcocho adquiera esponjosidad.
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El bizcocho es el postre por excelencia. No importa la época del año, el momento en el que estemos, si somos expertos, si nos apetece chocolate o preferimos un toque cítrico. En apenas unas horas, podemos tener esa dosis de dulce —e incluso, una experiencia gastronómica— para contentarnos por un rato.
Sin embargo, aunque este postre sea el primero que se nos viene a la cabeza cuando queremos jugar a las cocinitas, la realidad es que su preparación no es tan sencilla como parece. Preparar un buen bizcocho requiere exactitud y seguir ciertas reglas técnicas para evitar errores comunes como que quede apelmazado o sin sabor.
Por ese motivo, la mejor opción cuando queremos preparar un buen bizcocho es olvidarnos de las medidas "a ojo" y seguir los consejos de quienes realmente saben del tema. Como María Lo, Ganadora de MasterChef 10.
Un bizcocho de "tradición"
La propuesta de María Lo no es simplemente otra receta de bizcocho, sino una reinterpretación de un clásico que pone el foco en la técnica más que en la lista de ingredientes.
Aunque el bizcocho de manzana es una elaboración habitual en muchas casas, su versión destaca por la textura especialmente jugosa y aireada que consigue sin recurrir a trucos artificiales ni procesos complicados.
Uno de los grandes aciertos de esta preparación es que combina elementos grasos como el aceite de oliva suave con la humedad natural de la manzana, lo que permite obtener una miga tierna durante más tiempo.
A esto se suma la leche entera, que aporta estructura y suavidad, y la vainilla, que redondea el perfil aromático sin enmascarar el protagonismo de la fruta. Todo ello genera un resultado que no se seca con facilidad, algo clave en los bizcochos caseros y, sobre todo, deliciosos.
Ingredientes
- 380 g de harina
- 1 sobre de levadura
- 4 huevos enteros
- 200 g de azúcar blanco
- 1 manzana Granny Smith
- 190 ml de leche entera
- 155 ml de aceite suave de oliva
- 1 cucharada de esencia de vainilla
- Azúcar glas para la superficie
- Manteca de cerdo
Paso 1
Pela la manzana y corta en daditos pequeños.
Paso 2
Enciende el horno y deja que se precaliente con calor solo abajo a 190 ºC.
Paso 3
En un bol grande, añade los cuatro huevos junto con el azúcar y mezcla hasta que blanquee. En este paso es muy importante batir rápidamente ya que, si pasa mucho tiempo la yema "se quema", es decir, se deshidrata por ósmosis y esto hace que se vuelva grumosa, algo más espesa y oscura.
Paso 4
Después, agrega la leche, la vainilla, el aceite y la harina tamizada. Mezcla hasta que se integren bien todos los ingredientes.
Paso 5
Coge un molde y engrasa con un poco de manteca o mantequilla y después espolvorea harina. De esta forma, no se quedará pegado el bizcocho al molde.
Paso 6
Vuelca con cuidado la mezcla y hornea durante unos 45 minutos.
Paso 7
Saca, deja que enfríe y cuando esté templado, desmolda y añade azúcar glas.
Paso 8
Para evitar que se pegue el bizcocho al molde, puedes poner manteca de cerdo o mantequilla.
El truco de María Lo
Sin embargo, como ya hemos dicho, el truco de María Lo para el bizcocho no son los ingredientes, sino la técnica. Y la ganadora de MasterChef pone especial énfasis en el tratamiento de los huevos con el azúcar.
Este paso, que a menudo se realiza sin demasiada atención, es en realidad determinante para la textura final.
Al batir ambos ingredientes rápidamente, se favorece la incorporación de aire en la mezcla, lo que contribuye a que el bizcocho crezca de forma uniforme y adquiera esa esponjosidad tan buscada.
Además, se consigue una emulsión más estable, algo esencial para que el resto de ingredientes se integren correctamente.
Cuando este proceso se retrasa o se hace de forma lenta, entra en juego un fenómeno menos conocido pero muy relevante: la deshidratación de la yema por ósmosis.
Tal y como explica la cocinera, el azúcar empieza a "absorber" el agua de la yema, lo que provoca que esta se vuelva más densa, oscura y con una textura grumosa.
Esto no solo dificulta el batido posterior, sino que también afecta directamente a la capacidad de la mezcla para atrapar aire, dando lugar a bizcochos más compactos y menos agradables al paladar.
Otro aspecto interesante es la elección del molde y su preparación. El uso de silicona facilita el desmoldado, aunque María Lo no descarta métodos más tradicionales como engrasar con manteca de cerdo o mantequilla y espolvorear harina.
Este paso, que puede parecer secundario, evita que el bizcocho se adhiera y se rompa, algo especialmente importante cuando la miga es tan tierna. Además, contribuye a una cocción más uniforme en los bordes.