Cocina en tonos verdes y madera natural

Cocina en tonos verdes y madera natural iStock

Interiorismo

Las arquitectas coinciden: uno de los mayores errores al reformar una vivienda es abrir la cocina

No se trata de renunciar a un hogar bonito, pero lo que sí recomiendan las expertas es que sea útil y práctica para el estilo de vida de cada uno.

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Reformar la cocina se ha convertido en uno de los grandes sueños domésticos de nuestro tiempo. Basta abrir Pinterest o Instagram para encontrarse con islas impecables, estanterías perfectamente ordenadas, mármoles luminosos y espacios amplios que parecen pensados para una vida sin prisas, sin manchas y sin cables a la vista.

Pero entre la cocina soñada y la cocina "que se vive" hay un abismo. Y ahí es donde dos arquitectas ponen el foco. Paloma Plaza y Rocío Plaza, de PlazArq, en una entrevista para la revista de decoración El Mueble, advierten del llamado "síndrome Pinterest".

Este pretende proyectar una reforma pensando en una imagen idealizada y no en el uso cotidiano que tendrá ese espacio. "Las cocinas de Pinterest no caben en la vida real. No todo lo que se ve bonito resulta cómodo en el día a día", confirman las expertas en arquitectura e interiorismo.

Muchas de las decisiones que hoy se toman al reformar una cocina no parten de las necesidades reales de una casa, sino de una foto guardada en el móvil.

El problema llega cuando esa foto no encaja ni con los metros disponibles ni con la rutina de quienes van a usar la estancia a diario. Porque, la cocina que se sueña no siempre es la que funciona

Idealismo vs. realidad

Ese choque entre imagen y realidad aparece, sobre todo, en los elementos más aspiracionales. La isla es el gran ejemplo. En el imaginario decorativo actual parece casi obligatoria, pero las arquitectas lo rebajan con una advertencia clara: "Una isla no siempre es la mejor solución".

No es una cuestión de gusto, sino de lógica. En muchas viviendas, una península resuelve mejor el espacio, facilita el paso y aprovecha más la superficie útil.

Lo mismo ocurre con el desayunador abierto, tan vistoso en revistas y redes, pero mucho menos práctico cuando los metros escasean y el orden no puede mantenerse de forma permanente.

En ese punto aparece uno de los mensajes más certeros de las expertas y es que la cocina no es un decorado, sino un espacio de trabajo, de almacenaje, de calor, de humedad, de electrodomésticos y de movimiento continuo.

Por eso, la distribución no debería decidirse por moda, sino por uso. No existe una cocina universalmente perfecta. Una cocina lineal, en L, en U, con isla o con península puede funcionar muy bien o muy mal según el espacio y las costumbres de quienes la habitan. La pregunta importante no es qué se lleva, sino cómo se cocina en esa casa, cuántas personas coinciden a la vez, cuánto se almacena o si ese espacio será social o puramente funcional.

Errores que salen caros

El "síndrome Pinterest" no solo genera decepciones estéticas. También puede salir caro. Muchas reformas fallan no porque queden feas, sino porque se han resuelto pensando antes en la foto que en el presupuesto, los remates o las instalaciones invisibles.

Paloma y Rocío Plaza insisten en que hay partidas donde recortar suele ser una mala idea. "Merece la pena invertir en estructura de mobiliario, herrajes, frentes duraderos y una encimera resistente", explican. Son, precisamente, los elementos que más desgaste sufren y los que más condicionan la vida útil de una cocina.

También llaman la atención sobre otro error habitual: pensar que los plazos de una reforma se miden solo por los días de obra. "El tiempo de una reforma de cocina no se mide únicamente por los días de albañilería", recuerdan. Antes de que empiece el polvo, hay que definir bien distribución, acabados, iluminación, enchufes y decisiones técnicas. Y cuando eso no se deja cerrado, llegan los cambios de última hora, los retrasos y el sobrecoste.

A ello se suma todo lo que no se ve y, sin embargo, determina el éxito de una reforma. "Si la casa tiene más de diez años, revisar fontanería y electricidad no debería verse como un extra, sino como una decisión sensata", subrayan. Es decir, una cocina puede parecer nueva por fuera y estar envejecida por dentro.

Ese tipo de errores son especialmente frustrantes porque no suelen notarse al principio. Se descubren después, cuando faltan enchufes donde de verdad hacen falta, cuando la luz no ilumina la encimera, cuando abrir el lavavajillas bloquea el paso o cuando una encimera preciosa se deteriora mucho antes de lo previsto.

Menos postureo

El diagnóstico de las arquitectas apunta a una reforma más honesta. Menos cocina escaparate y más cocina habitable. Menos obsesión por la foto perfecta y más atención a las medidas, los recorridos, el almacenaje y los materiales que soportan el uso diario.

En ese sentido, sus consejos son muy concretos. Hablan de pasos cómodos de entre 90 centímetros y un metro, de una encimera en torno a 90 centímetros de altura y de planificar con precisión la iluminación.

También defienden soluciones menos lucidas, pero más útiles como un rinconero bien resuelto, una buena despensa, un desayunador oculto cuando faltan metros o una zona reservada para escobero y limpieza.

Su planteamiento desmonta una idea cada vez más extendida como la de que una cocina exitosa es la que impresiona al primer vistazo. Para ellas ocurre justo lo contrario. Una cocina bien pensada no es la que más impacta en una red social, sino la que hace la vida más fácil sin exigir orden permanente ni gestos forzados.

Ahí está, en realidad, la advertencia sobre el "síndrome Pinterest". No se trata de renunciar a una cocina bonita, sino de recordar que la belleza no basta. Una cocina puede deslumbrar en una imagen y fracasar en el día a día. Y cuando una reforma cuesta tiempo, dinero y expectativas, confundir inspiración con realidad puede acabar siendo el error más caro de todos.