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Lourdes, cocinera: "El arroz blanco perfecto no se hace solo con agua; lleva dos pastillas de caldo de pollo"
Esta pequeña adición consigue que el resultado sea más aromático, con un sabor suave pero más complejo que el de un arroz cocido únicamente en agua.
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El arroz blanco es uno de los alimentos más universales que existen. Está presente en prácticamente todas las culturas gastronómicas del planeta y constituye la base de la alimentación diaria para miles de millones de personas.
Su capacidad para adaptarse a distintos ingredientes, técnicas y tradiciones culinarias lo ha convertido en un producto imprescindible tanto en cocinas como en restaurantes.
En España, además, el arroz ocupa un lugar privilegiado en la tradición gastronómica: es el ingrediente principal de recetas tan emblemáticas como la paella, los arroces melosos o platos tan populares en los hogares como el arroz a la cubana.
En los últimos años, además, el arroz blanco ha reforzado su presencia en la dieta diaria de muchas personas. Su perfil nutricional, basado principalmente en hidratos de carbono complejos, lo convierte en una fuente rápida y eficiente de energía.
Por esta razón, cada vez más gente lo utiliza como acompañamiento habitual de carnes, pescados, verduras o legumbres, especialmente en dietas equilibradas o en planes de alimentación orientados al deporte y al control del peso. Aporta saciedad, es fácil de digerir y permite construir comidas completas sin complicaciones.
Sin embargo, a pesar de su enorme presencia en la cocina y de la aparente sencillez de su preparación, lograr un arroz blanco realmente perfecto no siempre es tan fácil como parece. Es fácil encontrarse con granos apelmazados, texturas demasiado blandas o sabores excesivamente planos.
De hecho, para Lourdes Álvarez, madre de once hijos y acostumbrada a cocinar grandes cantidades a diario, el secreto para conseguir un arroz blanco sabroso y bien equilibrado no está solo en la técnica, sino también en el uso de un ingrediente muy concreto: las pastillas de caldo de pollo.
La receta de Lourdes para un arroz blanco perfecto
Según explica Lourdes en un vídeo de sus redes sociales, añadir dos pastillas de caldo al arroz durante la cocción transforma completamente el resultado final. Aunque el arroz absorbe el agua en la que se cocina, lo que realmente está incorporando es el sabor de ese líquido.
Cuando el agua es completamente neutra, el arroz mantiene un gusto bastante plano. En cambio, si el líquido contiene sal, grasas aromáticas y extractos de carne o verduras —como ocurre con el caldo concentrado—, cada grano se impregna de ese fondo de sabor.
@solosomos13 Aquí os cuento cómo hago yo el arroz blanco. Lo más importante son las proporciones. Cada taza de arroz necesita dos de agua. También le pongo caldo de pollo en pastilla hace que esté mucho más bueno . Y vosotras como hacéis el arroz blanco? #apapacho #valencia #family ♬ sonido original - Lourdes Álvarez
Las pastillas de caldo funcionan como un concentrado que aporta umami, la sensación gustativa que intensifica los sabores y hace que los alimentos resulten más profundos y agradables al paladar.
En el caso del arroz, esta pequeña adición consigue que el resultado sea más aromático, con un sabor suave pero claramente más complejo que el de un arroz cocido únicamente en agua.
Una vez conseguidas las dos pastillas de caldo, la receta es muy sencilla y necesitamos ingredientes que tenemos al alcance, como el aceite de oliva o el ajo.
Ingredientes
Ingredientes para un arroz blanco perfecto
- 7 tazas de arroz redondo
- 14 tazas de agua (dos tazas de agua por cada una de arroz)
- 2 pastillas de caldo de pollo
- 4-5 dientes de ajo, ligeramente machacados
- 80-100 ml de aceite de oliva virgen
- 1 pizca de sal (opcional)
Paso 1
Añade un buen chorro de aceite de oliva virgen en una cazuela grande. Caliéntalo a fuego medio.
Paso 2
Machaca ligeramente los dientes de ajo (sin pelarlos completamente si quieres). Échalos al aceite caliente y déjalos dorar hasta que el aceite empiece a oler claramente a ajo.
Paso 3
Incorpora 7 tazas de arroz redondo a la cazuela.
Paso 4
Remueve durante 1 minuto para que el arroz se impregne del aceite y del sabor del ajo.
Paso 5
Añade 14 tazas de agua (el doble que de arroz).
Paso 6
Remueve ligeramente para distribuir el arroz, sin remover demasiado.
Paso 7
Añade 2 pastillas de caldo de pollo y mezclalo suavemente para que se disuelvan.
Paso 8
Cocina a fuego medio y deja que el arroz cueza hasta que el agua se absorba completamente (aproximadamente 15-18 minutos)
Paso 9
Cuando el agua se haya absorbido, retira del fuego y deja reposar 5 minutos con la tapa puesto.
Más allá de su versatilidad en la cocina, el arroz posee numerosas cualidades nutricionales que explican su enorme presencia en la alimentación mundial.
Es un cereal fácil de digerir, naturalmente libre de gluten y rico en hidratos de carbono complejos, lo que significa que proporciona energía de forma progresiva. Contiene además pequeñas cantidades de proteínas vegetales, vitaminas del grupo B y minerales como el magnesio o el fósforo.
Precisamente por estas características, el arroz ha sido durante siglos uno de los pilares de la dieta en muchos países asiáticos. En regiones como Japón, China, Corea o gran parte del sudeste asiático, el arroz no solo es un alimento básico, sino el eje alrededor del cual se organizan muchas comidas.
Su valor energético, su bajo coste de producción y su facilidad para combinarse con verduras, pescados, carnes o legumbres lo han convertido en un recurso alimentario extraordinariamente eficiente.