Mujer mostrando un cabello sano y cuidado

Mujer mostrando un cabello sano y cuidado IStock

Belleza

Héctor Núñez, farmacéutico: "Lavarse el pelo con agua fría no es mejor, se ve brillante por todos los residuos que deja"

Para mantener un cabello sano y bonito conviene dejar atrás los mitos y apostar por hábitos respaldados por la ciencia y los expertos.

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Durante años, terminar el lavado del cabello con un chorro de agua fría ha sido uno de los consejos de belleza más repetidos. La explicación parecía sencilla: el frío cerraría la cutícula del pelo, dejando una superficie más lisa y, por tanto, un cabello más brillante.

Sin embargo, la ciencia no respalda esta creencia y los expertos en dermocosmética empiezan a desmontar uno de los mitos más populares del cuidado capilar.

El farmacéutico Héctor Núñez, conocido en redes sociales como Cosmetocrítico por divulgar información basada en evidencia científica, asegura que el agua fría no tiene la capacidad de "sellar" la fibra capilar.

De hecho, explica que el brillo que muchas personas creen conseguir tras un aclarado frío tiene una explicación completamente diferente.

Por qué el pelo parece más brillante

Según Núñez, la idea de que la cutícula del cabello se abre y se cierra como si fuera una puerta es una simplificación que no se corresponde con el funcionamiento real de la fibra capilar.

"Si has oído que lavar el pelo con agua fría hace que esté más brillante porque sella la cutícula, siento decirte que no", afirma el farmacéutico.

Entonces, ¿por qué muchas personas perciben el cabello más luminoso después de aclararlo con agua fría? El experto explica que la respuesta está en los productos que utilizamos al finalizar el lavado.

Tanto los acondicionadores como las mascarillas contienen una importante fase grasa encargada de suavizar la fibra capilar. Cuando el aclarado se realiza con agua muy fría, esa parte grasa se elimina con mayor dificultad y permanece en mayor cantidad sobre la superficie del cabello.

Como consecuencia, la fibra refleja mejor la luz y el pelo parece tener un brillo extra. Sin embargo, ese efecto no se debe a un cambio en la estructura del cabello, sino simplemente a la presencia de más residuos cosméticos sobre la superficie.

Mitos capilares

El farmacéutico insiste en que el cuidado del cabello continúa rodeado de falsas creencias que se transmiten de generación en generación y que muchas veces condicionan la rutina capilar.

En su opinión, no conviene seguir cualquier consejo que se haga viral sin analizar si tiene una base científica. "En rutinas capilares hay mucha desinformación y leyenda urbana, pero no podemos guiarnos por tendencias sin cuestionarlas", explica.

Uno de los ejemplos más conocidos es la idea de que lavarse el pelo todos los días hace que produzca más grasa. Según Núñez, esto tampoco es cierto.

La producción de sebo depende principalmente de factores biológicos, hormonales y genéticos, no de la frecuencia con que se utilice el champú. Por eso, recomienda adaptar el número de lavados a las necesidades de cada persona y no dejar pasar demasiados días cuando el cuero cabelludo ya presenta suciedad, restos de productos o contaminación.

Eso sí, también recuerda que un exceso de lavados puede alterar el equilibrio natural del cuero cabelludo, por lo que no existe una frecuencia universal válida para todo el mundo.

Una rutina adaptada

Más allá del agua fría, Núñez recuerda que una buena rutina capilar pasa por elegir los productos adecuados según el estado del cabello.

En este sentido, diferencia claramente entre el acondicionador y la mascarilla, dos productos que muchas personas utilizan indistintamente aunque cumplen funciones diferentes.

El acondicionador contiene una fase grasa más ligera y está pensado para facilitar el desenredado y suavizar el cabello tras el lavado. La mascarilla, en cambio, incorpora una mayor carga de ingredientes nutritivos y reparadores, por lo que resulta especialmente útil en cabellos largos, teñidos, decolorados o sometidos con frecuencia a herramientas de calor.

El especialista también desmonta otra de las afirmaciones más repetidas: cortar las puntas no hace que el pelo crezca más rápido ni más fuerte. El crecimiento depende de factores como la genética, las hormonas o la salud del cuero cabelludo. Lo que sí consigue un corte periódico es eliminar las puntas abiertas y evitar que el daño continúe avanzando por la fibra.