Crema Nivea.
Los farmacéuticos coinciden: "La Nivea del bote azul es una excelente crema hidratante, pero no protege del sol"
Este clásico hidrata y ayuda a evitar la pérdida de agua de la piel, pero no contiene filtros solares capaces de protegerla de los rayos UVA y UVB.
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"Yo soy de Nivea del bote azul de toda la vida. El uso que más le doy es para la piel del cuerpo, incluso para tomar el sol", decía Lolita Flores hace unos meses. Y no resulta extraño que este clásico siga ocupando un lugar privilegiado en tantos neceseres: nació en 1911 y, más de un siglo después, continúa pasando de abuelas a madres y de madres a hijas.
Su secreto está, sobre todo, en una hidratación intensa y duradera que deja la piel suave y flexible. Su fórmula combina ingredientes como la glicerina y el pantenol, además del Eucerit, y su textura rica permite crear una película que ayuda a reducir la pérdida de agua de la piel.
Pero ni siquiera los grandes clásicos son todopoderosos. Y hay una diferencia importante que conviene recordar, especialmente en pleno verano: que una crema deje la piel nutrida no significa que la esté protegiendo frente a la radiación solar. "Hidratar y proteger del sol son dos cosas completamente distintas", explica el farmacéutico Roger Nebot.
¿Por qué la Nivea no sirve para tomar el sol?
Hay productos que sobreviven a las tendencias, a las modas y a la llegada constante de nuevos cosméticos porque han conseguido hacerse un hueco en la memoria de varias generaciones.
La Nivea de la lata azul es uno de ellos. Su historia comenzó en 1911 y su fórmula se convirtió en un referente del cuidado de la piel, mientras que la famosa lata azul se consolidó como uno de los símbolos más reconocibles de la marca.
Sin embargo, y debido a todos sus usos, alrededor de ella se han creado algunos mitos que los expertos quieren desmentir.
Roger Nebot, farmacéutico y formulador especializado en piel y cabello y fundador de las marcas Gossyp y Bmag, ha explicado a la revista Woman que el problema aparece cuando confundimos una crema hidratante con un fotoprotector.
"Cada verano se repite una confusión muy habitual: pensar que cualquier crema corporal, por muy hidratante que sea, puede cumplir la función de un protector solar. Es el caso de la clásica Nivea del bote azul, que muchas personas siguen utilizando en la playa o la piscina creyendo que aporta protección frente al sol. Sin embargo, hidratar la piel y protegerla de la radiación solar son dos funciones completamente distintas", señala.
La confusión tiene cierta lógica. Si después de aplicar Nivea la piel queda más suave, puede parecer que también está más preparada para enfrentarse al sol.
Sin embargo, esa sensación no significa que exista una barrera frente a la radiación ultravioleta. La hidratación trabaja sobre el estado de la piel, mientras que la fotoprotección necesita ingredientes específicos capaces de actuar frente a los rayos UVA y UVB.
Cómo se protege realmente la piel del sol
Para entender por qué una crema hidratante no puede sustituir a un protector solar hay que fijarse en lo que ocurre cuando la piel recibe radiación ultravioleta. Como explica Nebot, "el daño solar está provocado principalmente por la radiación ultravioleta (UV), que actúa de forma acumulativa en la piel".
Los rayos UVB son los responsables principalmente de las quemaduras solares, el enrojecimiento y buena parte del daño agudo que aparece después de una exposición intensa.
Además, pueden alterar directamente el ADN de las células. Los rayos UVA, por su parte, penetran más profundamente y están relacionados con el fotoenvejecimiento, de ahí que tengan un papel importante en la aparición de arrugas y manchas, en la pérdida de elasticidad y en la degradación progresiva del colágeno y la elastina.
Por eso, el daño solar no debería medirse únicamente por si la piel termina roja después de pasar una tarde al sol. La exposición es acumulativa y, a largo plazo, tanto los UVA como los UVB incrementan el riesgo de cáncer de piel.
Protegerse no consiste únicamente en evitar quemarse, sino en reducir de forma continuada la cantidad de radiación ultravioleta que llega hasta la piel.
La protección solar eficaz se consigue mediante filtros específicos. Algunos son minerales, como el dióxido de titanio o el óxido de zinc, y actúan creando una barrera que refleja o dispersa parte de la radiación.
Otros son filtros orgánicos, tradicionalmente conocidos como químicos, que absorben la energía de los rayos UV y la transforman en formas de energía menos dañinas para la piel.
El objetivo, independientemente del tipo de filtro, es el mismo: disminuir el impacto de la radiación ultravioleta. Y ahí está precisamente la diferencia fundamental con una crema hidratante convencional.
Donde sí funciona la crema Nivea
Que no proteja frente al sol no significa que haya que desterrar la Nivea del bote azul de nuestra rutina. De hecho, donde sí tiene mucho que ofrecer es en la hidratación de la piel, especialmente cuando está seca, tirante o necesita un extra de confort.
Su textura densa y untuosa ayuda a mantener la humedad y deja una sensación de suavidad que explica, en buena parte, por qué se ha convertido en un básico durante generaciones.
Su fórmula contiene glicerina, pantenol y Eucerit, ingredientes que contribuyen a mantener la piel hidratada y confortable. La glicerina ayuda a captar y retener agua, mientras que el pantenol aporta propiedades acondicionadoras y calmantes.
En especial, los expertos recomiendan utilizarla en codos, rodillas y, aunque muchos confiesan no utilizarla en el rostro, la realidad es que es el secreto de muchas de nuestras abuelas. Aun así, en el rostro no es recomendable para las pieles grasas.