Makaa, el rooftop para disfrutar de Madrid con todos los sentidos

Makaa, el rooftop para disfrutar de Madrid con todos los sentidos E.E.

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De Madrid al cielo: el 'rooftop' donde las mejores vistas y la alta gastronomía se convierten en el plan perfecto

Este espacio en el centro de la ciudad se ha convertido en el lugar perfecto para no renunciar a nada y tenerlo todo.

Más información: La alta cocina japonesa vuelve a Ibiza: el restaurante de lujo con las mejores vistas de la isla al que todos quieren ir

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Madrid lo tiene todo, es una realidad que poco se puede discutir, a no ser que te acuerdes del estribillo de "vaya, vaya... aquí no hay playa", y te replantees tu firme creencia.

Y como lugar que lo tiene (casi) todo, también tiene un cachito de África en el centro de su espídica vida que te hace apreciar la ciudad desde una perspectiva privilegiada. Porque eso es lo que sucede en Makáá, un restaurante al que no solo se va a comer.

Situado en la azotea del Hotel Thompson Madrid, en la madrileña plaza del Carmen, este rooftop del Grupo Lamucca convierte el centro de la capital en un paisaje sereno, abierto y sorprendentemente mediterráneo.

Con su nombre, carbón en africano, el grupo busca volver al origen mediante brasas y leña visibles para cocinar verdaderas exquisiteces. Y creédme si os digo que lo consiguen de una manera sublime.

No solo su exquisita gastronomía enamora, el equipo que allí trabaja y la cuidada decoración, hace que este sea uno de esos lugares a los que no puedes dejar de ir, especialmente al caer la tarde.

El fuego como hilo conductor

Makáá abrió a finales de 2025 como nueva apuesta gastronómica del Thompson Madrid. Su propuesta gira alrededor de una idea sencilla pero muy atractiva, cocinar con fuego para realzar el producto, no para ocultarlo. Carnes, pescados y verduras pasan por la parrilla de una cocina abierta que han conquistado a todo aquel que al último piso del mítico hotel han llegado.

La carta ha sido desarrollada por Dani Álvarez, chef ejecutivo del Grupo Lamucca, junto a Andy Boman, conocido como El Flaco. Ambos han construido una cocina directa apoyada en tres territorios: la granja, la despensa y el mar.

"Todo nace de la granja: esa es nuestra piedra angular", ha explicado Álvarez sobre una filosofía atenta al origen y la calidad. Esa intención se percibe desde la bienvenida, compuesta por panes variados, mantequilla ahumada y patés de ave y aceituna.

Pero también hay un lugar privilegiado para vegetarianos o adeptos a las verduras: tomate asado preparado como un steak tartar, puerro con salsa romesco, verduras a la brasa o coliflor con beurre blanc. La huerta ocupa así el centro de la mesa y demuestra que la parrilla no pertenece solo a la carne.

El sabor que querrás repetir

Escribía en líneas anteriores que una de las grandes virtudes de Makáá, además de su ubicación y cuidada decoración, es el excelente personal con el que cuenta. No importa que tu elección haya sido para ir a tomarte un cocktail con amigos en su ambiente más desenfadado y cool, como si has reservado para comer algo, una vez sales del ascensor, sabes que has acertado con tu plan por cómo te tratan de principio a fin.

Es un espacio en el que Madrid aparece de golpe, dándote cierto "subidón". Las vistas de 360 grados recuerdan que se está en uno de los puntos más vivos de la ciudad, aunque la atmósfera invite a lo contrario: bajar el ritmo y alargar la sobremesa.

Déjate aconsejar por el personal, pero si quieres una pequeña ayuda, empieza con un cocktail (¿por qué no un Moscow Mule?) para ir abriendo apetito, entrar en calor y dejarte llevar por la música en directo que acompaña al mejor ambiente.

Si eres de los que no puedes dejar de picar algo, no dejes de probar sus nigiris de arroz frito. Un bocadito ligero para no perder el apetito, pero extremadamente delicioso.

Algunos de los vinos para maridar que recomienda el sumiller

Algunos de los vinos para maridar que recomienda el sumiller E.E.

Al pasar el comedor, déjate envolver por las vistas. Igual de impresionantes, pero con otro juego de luces y unas coordenadas diferentes del centro de Madrid. Sabes que el bullicio está allí abajo, pero lo que se describe arriba está a otro nivel, literal.

La encargada de nuestra experiencia culinaria la completó Alina, la profesional encargada de aconsejarnos y servir nuestra comida, acompañada de Brian, el sumiller que supo recomendarnos los mejores vinos, acordes a nuestros gustos y nuestros platos.

Amabilidad, profesionalidad y casi complicidad. Un trío de cualidades que no siempre está a la altura de las expectativas ni el lugar, y que en este caso, aprobaron con matrícula de honor.

Anchoas de Santoña con brioche y mantequilla de café / Tarantelo de atún rojo de almadraba

Anchoas de Santoña con brioche y mantequilla de café / Tarantelo de atún rojo de almadraba E.E.

Quizás el hecho de pedir como primer bocado semejante delicia nos hizo no poder pensar en otra cosa durante el resto de la cena. Las anchoas de Santoña sobre pan brioche y mantequilla de café es sabor de otro mundo, un entrante que corrobora que De Madrid, al cielo. Un 15 de 10.

Pero había más que probar. El steak tartar de picaña, el jarrete de vaca vieja gallega y el tarantelo de atún de almadraba fue nuestra elección para compartir y volvimos a triunfar con la elección.

Como remate final a un festival de sabores, se nos presentaba un importante dilema: el postre. Había flan de huevo de corral, tocino de cielo, pero también un soufflé de chocolate negro con helado o una torrija de brioche con crema de lima. Elección difícil.

Finalmente, nos decantamos por el tiramisú al estilo Makáá, muy muy recomendable, especialmente si no te gustan las sorpresas y el resto te ha gustado tanto que sabes que este sabor no te va a defraudar. Pero también queríamos innovar y por recomendación de Alina, nos decidimos a probar el mango picante con chocolate blanco. Simplemente sublime.

Un lugar que invita a quedarse

El interiorismo, firmado por Patricia Bustos, evita competir con las vistas, pero lo eleva aún más si cabe. La diseñadora ha creado un refugio mediterráneo en el cielo de Madrid mediante piedra payesa, cerámica artesanal, mármol y madera, combinados con volúmenes suaves y referencias al brutalismo de los años setenta.

Los óculos enmarcan fragmentos de la ciudad como postales en movimiento. La luz cálida y las texturas envejecidas generan una elegancia tranquila, alejada de la estridencia. El resultado es sofisticado, pero también cómodo y muy chic. Un escenario cuidado que no obliga a estar pendiente de cada detalle para poder disfrutarlo.

El rooftop se distribuye en varias atmósferas: una barra cercana a la brasa, otra zona abierta a las panorámicas, rincones chill-out junto a la piscina y espacios más reservados. Así, Makáá funciona para una comida pausada, una copa al atardecer o una cena sin demasiada prisa.

Cuando el sol comienza a esconderse tras los tejados y se encienden las primeras luces de Gran Vía, el diseño, la vegetación y la cocina parecen hablar el mismo lenguaje. Makáá no pretende ni quiere aislarse de Madrid, sino ofrecer una manera distinta de habitarla: desde arriba, sin prisa y alrededor del fuego.

Entrada al restaurante Makáá, Madrid

Entrada al restaurante Makáá, Madrid E.E.

Un lugar que vas a querer exprimir al máximo, con diferentes personas, en diferentes momentos y para vivir distintas experiencias hasta el punto de convertirse en uno de tus imprescindibles de una ciudad que tiene (casi) todo.