Un oso pardo, de pie sobre una roca rojiza y mirando hacia la cámara, rodeado de vegetación, en el Parque Natural de Cabárceno, Cantabria.
El pueblo de paisaje rojizo esculpido en una antigua mina y rodeado de naturaleza salvaje: alberga el mayor safari de España
Además del famoso parque, este rincón cántabro conserva iglesias históricas, arquitectura tradicional y numerosos senderos para disfrutar de la naturaleza.
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España no cuenta con grandes safaris en libertad como los que pueden encontrarse en África, donde extensas reservas naturales permiten observar animales salvajes en su hábitat original. Sin embargo, sí posee espacios capaces de acercar esa experiencia de una forma diferente y sorprendente.
Uno de ellos se encuentra a apenas 24 kilómetros de Santander: Penagos, un pequeño municipio cántabro rodeado de montañas y prados verdes que alberga uno de los espacios faunísticos más singulares de Europa. Allí, sobre los terrenos de una antigua explotación minera de hierro, nació el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, hoy convertido en el mayor safari de España.
Lo que hoy contemplan miles de visitantes fue durante siglos una explotación minera de hierro. Tras el cierre de la actividad en los años ochenta, el Gobierno de Cantabria recuperó el espacio y lo transformó en Cabárceno, hoy el mayor safari de España y uno de los paisajes más sorprendentes del norte peninsular.
Penagos, un pueblo entre montañas, historia y naturaleza
En el corazón de Cantabria, rodeado por el verde característico del norte y bajo la presencia constante del macizo de Peña Cabarga, se encuentra Penagos, un municipio de poco más de 2.000 habitantes que ha sabido conservar intacta su esencia rural.
Aunque muchos viajeros llegan atraídos por la fama de Cabárceno, basta recorrer sus pequeños núcleos urbanos para descubrir que este pueblo posee atractivos suficientes para convertirse en destino por sí mismo.
Situado en la comarca del Pas-Miera, dentro de la histórica Trasmiera, Penagos disfruta de una ubicación privilegiada. La cercanía a Santander permite combinar fácilmente jornadas de playa y turismo urbano con la tranquilidad del entorno rural.
Además, desde aquí resulta sencillo acceder a otros puntos emblemáticos de Cantabria como Liérganes, los Valles Pasiegos, Santillana del Mar o la costa oriental de la comunidad.
El municipio está formado por varias localidades, entre las que destacan Penagos, Cabárceno, Sobarzo, Arenal y Llanos. Todas ellas mantienen la arquitectura tradicional montañesa, con viviendas de piedra, balcones de madera y antiguas casonas solariegas que recuerdan el pasado hidalgo de la zona.
Entre su patrimonio sobresale la iglesia de San Jorge, situada en la capital municipal. Declarada Bien de Interés Cultural, esta construcción renacentista del siglo XVI se levantó sobre los restos de un antiguo monasterio medieval y constituye uno de los edificios históricos más importantes del municipio.
También merece una visita la iglesia de San Pedro Apóstol, en Sobarzo, otro ejemplo destacado del patrimonio religioso cántabro.
A ello se suman pequeñas ermitas dispersas entre prados y bosques, como las de Santa Eulalia o San Roque, que forman parte inseparable del paisaje y de las tradiciones locales.
Penagos, Cantabria.
Más allá del patrimonio monumental, Penagos invita a disfrutar de la naturaleza. Los senderos que recorren el municipio permiten descubrir bosques de robles, castaños y eucaliptos, así como pequeñas riberas y miradores naturales con vistas a Peña Cabarga.
Son rutas ideales para realizar a pie o en bicicleta durante los meses de verano, especialmente para quienes buscan desconectar en un entorno tranquilo.
Quienes decidan pasar una semana de vacaciones en la zona pueden aprovechar además para descubrir algunos de los rincones más atractivos de Cantabria. Santander se encuentra a menos de media hora en coche y ofrece playas urbanas, paseos marítimos y una amplia oferta cultural.
Muy cerca también se sitúan localidades tan recomendables como Liérganes, considerado uno de los pueblos más bonitos de España, o el Parque Natural de las Dunas de Liencres, perfecto para disfrutar del mar y de espectaculares paisajes costeros.
Cabárceno, el mayor safari de España nacido sobre una antigua mina
Sin embargo, si hay un lugar que ha dado proyección internacional a Penagos ese es, sin duda, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Aunque habitualmente se le define como un safari, lo cierto es que se trata de un concepto mucho más complejo y singular.
Su principal característica reside en el escenario donde se ubica. Durante siglos, este territorio fue explotado para la extracción de hierro, actividad que dejó tras de sí un paisaje extraordinario formado por agujas rocosas, desfiladeros, galerías y enormes cortados de tonalidades rojizas.
Cuando cesó la actividad minera, el espacio inició un proceso de restauración ambiental que terminó convirtiéndolo en uno de los parques faunísticos más originales de Europa.
Actualmente, Cabárceno ocupa unas 750 hectáreas y alberga más de un centenar de especies procedentes de los cinco continentes.
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A diferencia de los zoológicos tradicionales, los animales viven en grandes recintos de semilibertad adaptados a las necesidades de cada especie, lo que permite observar comportamientos mucho más naturales.
Entre sus habitantes destacan los elefantes africanos, cuya colonia reproductora está considerada una de las más exitosas de Europa. También pueden contemplarse osos pardos, jirafas, hipopótamos, rinocerontes blancos, cebras, gorilas, tigres de Bengala, leones o bisontes, además de especies especialmente protegidas como el lince ibérico.
La visita se realiza principalmente en coche debido a las dimensiones del recinto, aunque existen numerosos senderos y áreas habilitadas para recorrer determinados sectores a pie.
A lo largo de más de veinte kilómetros de carreteras interiores, el visitante va descubriendo distintos hábitats integrados en un paisaje de aspecto casi irreal.
Uno de los mayores atractivos del parque son sus telecabinas. Este recorrido aéreo permite sobrevolar zonas ocupadas por osos, elefantes y otros animales mientras se disfruta de impresionantes vistas sobre Peña Cabarga y, en los días despejados, incluso sobre la bahía de Santander.
Las demostraciones didácticas de aves rapaces y leones marinos completan la experiencia. Más allá del espectáculo, estas actividades tienen una importante función divulgativa y permiten conocer mejor el comportamiento animal y los programas de conservación en los que participa el parque.