Una mujer con un perro y un gato.

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Mascotario

China marca las normas: el nuevo collar que traduce los sonidos de perros y gatos al lenguaje humano en 1,2 segundos

Una nueva startup de hardware ha creado un nuevo dispositivo entrenado con más de 1,5 millones de muestras de audios de mascotas.

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Angelica Rimini
Publicada

El mundo de la tecnología de consumo ha vuelto a poner la mirada en los animales de compañía. La startup de hardware Meng Xiaoyi, con sede en Hangzhou (China), ha captado la atención internacional.

Tras el lanzamiento en preventa de PettiChat, un dispositivo inteligente que se acopla al collar de perros y gatos y que promete traducir sus vocalizaciones y comportamientos al lenguaje humano con una precisión declarada del 95%.

El anuncio, que se ha vuelto viral en redes sociales, llega pocas semanas después de que la joven empresa cerrara una ronda de financiación semilla de un millón de dólares y lograra superar los 10.000 pedidos anticipados en su mercado local. El dispositivo ha salido a la venta por un precio de 799 yuanes, aproximadamente unos 110 euros al cambio.

Sensores, algoritmos y el motor de Alibaba

A diferencia de las aplicaciones móviles recreativas que han existido durante años en las tiendas digitales, PettiChat se presenta como un ecosistema de hardware y software mucho más complejo.

El dispositivo es un pequeño clip de plástico de apenas 27,2 gramos de peso, resistente al agua y al polvo gracias a su certificación IP65, y diseñado para soportar el día a día del animal.

Su funcionamiento se basa en la Inteligencia Artificial generativa, concretamente utilizando Qwen, el modelo de lenguaje de gran tamaño (LLM) desarrollado por el gigante tecnológico Alibaba Cloud.

Según los desarrolladores, el sistema ha sido entrenado con una base de datos que incluye más de 1,5 millones de muestras de audio de mascotas y unas 3.200 horas de vídeo, todas ellas anotadas y supervisadas por veterinarios y voluntarios.

El punto diferencial de este collar es su enfoque multimodal. El aparato no se limita a escuchar los ladridos o maullidos a través de sus micrófonos, sino que incorpora sensores de movimiento y acelerómetros.

El software convierte la combinación de sonidos y movimientos físicos en "tokens de comportamiento", analizando el contexto de la acción para enviar una traducción adaptada al teléfono móvil del propietario en solo 1,2 segundos, con frases como "tengo hambre" o "quiero jugar".

Además, la compañía afirma que el sistema funciona a la inversa, permitiendo traducir comandos de voz humanos en señales acústicas interpretables por el animal, e incluye funciones añadidas como localización por GPS y alertas de seguridad.

El escepticismo de la comunidad científica

A pesar del entusiasmo de los usuarios en redes sociales y del éxito comercial inicial, la comunidad veterinaria y los expertos en comportamiento animal han recibido el anuncio con notables dosis de cautela.

La principal crítica radica en el origen de las cifras de eficacia. El porcentaje de precisión cercano al 95% (que la empresa desglosa en un 94,6% para felinos y un 92,3% para caninos) procede exclusivamente de los ensayos internos de laboratorio de la propia startup.

Hasta la fecha, no existen estudios independientes, revisiones por pares (peer-reviewed) ni validaciones de terceras partes que respalden científicamente estos resultados.

Por otro lado, los expertos en zoología recuerdan que la comunicación de los mamíferos domésticos es sumamente compleja y depende en gran medida de un lenguaje corporal que un sensor situado en el cuello no puede registrar de forma completa.

Elementos cruciales como la posición exacta de las orejas, la dilatación de las pupilas, el contacto visual o el movimiento y la rigidez de la cola se quedan fuera del análisis del dispositivo.

Un mismo tipo de ladrido, por ejemplo, puede significar alerta ante un ruido exterior o frustración frente a un comedero vacío; un contexto que un algoritmo puede malinterpretar con facilidad en un entorno doméstico real lleno de interferencias (ruido de fondo, televisión o voces humanas).

PettiChat se suma así a la creciente ola de tecnología aplicada al bienestar animal. Aunque el dispositivo representa un avance técnico real en cuanto al procesamiento de datos en miniatura, por ahora parece funcionar más como una herramienta de entretenimiento avanzada para fortalecer el vínculo con las mascotas que como un traductor biológico definitivo.