Un perro y un gato.

Un perro y un gato. Istock

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¿Qué pasa con las mascotas cuando fallece su tutor?

En muchos casos, cuando un dueño fallece, deja también uno o varios animales de compañía cuya situación debe resolverse de forma inmediata.

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María Fernández Álvarez
Publicada

Los animales de compañía forman parte de la vida cotidiana de millones de hogares españoles. Según datos sectoriales de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC), en España conviven con las familias más de 20 millones de mascotas, una cifra que refleja hasta qué punto perros, gatos y otros animales ocupan hoy un lugar central en nuestra vida personal y afectiva.

Por eso, cuando una persona fallece, no solo deja bienes, cuentas o inmuebles. En muchos casos deja también uno o varios animales de compañía cuya situación debe resolverse de forma inmediata. Y ahí conviene recordar una idea básica: en España los animales ya no se consideran simples objetos, sino seres vivos dotados de sensibilidad.

Eso ha supuesto un cambio importante en la forma de entender su protección, también en situaciones delicadas como una herencia. Ahora bien, ese reconocimiento no significa que un perro o un gato puedan heredar como lo haría una persona. En la práctica, la cuestión no consiste en "dejar la herencia al animal", sino en prever quién se hará cargo de él y con qué medios.

Ese es el verdadero punto clave. La experiencia demuestra que los problemas aparecen cuando no se ha dejado nada previsto. Es entonces cuando surgen las dudas: quién se responsabiliza del animal, quién asume sus gastos, qué ocurre si varios familiares discrepan o, sencillamente, si nadie quiere o puede hacerse cargo.

Y en ese contexto conviene no olvidar que no estamos hablando de un bien cualquiera, sino de un ser que necesita cuidados, atención veterinaria, estabilidad y bienestar. Por eso, la mejor solución siempre es la previsión.

Lo más recomendable es dejar indicado en testamento quién cuidará del animal y prever también una dotación económica suficiente para su manutención, su asistencia veterinaria y sus necesidades futuras. Además, puede ser muy útil dejar por escrito información práctica: su alimentación, enfermedades crónicas, medicación, rutinas o incluso el veterinario habitual.

Todo ello ayuda a evitar conflictos y, sobre todo, protege al animal en un momento especialmente vulnerable. Cuando esa previsión no existe, la situación puede complicarse. El animal puede acabar en manos de herederos que no estaban preparados para asumir su cuidado o, en el peor de los casos, en un centro de acogida.

La falta de planificación no deja al animal sin protección, pero sí aumenta el riesgo de improvisación, tensiones familiares y soluciones poco adecuadas para su bienestar. Además, hay una cuestión esencial que a veces se pasa por alto: el fallecimiento del titular no elimina la necesidad de atender al animal de inmediato.

Su cuidado no puede esperar. Alimentación, higiene, medicación, paseos o supervisión siguen siendo necesarios desde el primer momento. La urgencia, en estos casos, es muy real. Desde la perspectiva pericial veterinaria, este tipo de situaciones tienen una gran importancia.

En ocasiones es necesario valorar el estado de salud del animal, sus necesidades asistenciales, sus gastos previsibles o incluso cuál es el entorno más adecuado para garantizar su bienestar. También puede ser relevante analizar si la persona que va a hacerse cargo reúne realmente las condiciones necesarias para atenderlo correctamente.

Por eso conviene desterrar dos errores frecuentes. El primero, pensar que la mascota es un bien más dentro de la herencia. El segundo, creer que puede heredar directamente como una persona. La realidad es otra: lo importante es organizar de forma seria y responsable su cuidado futuro.

Una herencia no solo reparte patrimonio. También refleja las responsabilidades que una persona quiso dejar resueltas. Y cuando entre ellas hay un animal de compañía, la pregunta más importante no debería ser cuánto vale, sino quién puede garantizar de verdad que seguirá bien cuidado.