Una mujer con un perro y gato.

Una mujer con un perro y gato. Istock

Mascotario

Blanca María, veterinaria, sobre los límites de la humanización: "Al perro le da igual que el arnés sea de Gucci o de otra tienda"

Durante la primera jornada de la feria IberZoo ProPet, varias expertas del sector animal discurren sobre la dualidad de la humanización de mascotas.

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Hace apenas unas décadas, en España era habitual ver perros encadenados en polígonos industriales alimentándose de sobras. Hoy, la realidad es completamente distinta.

El 53% de los hogares españoles convive con al menos una mascota, y el 83% de los propietarios las considera un miembro más de la familia, hasta el punto de comprarles regalos de Navidad e incluirlas en las celebraciones.

Este cambio de paradigma nos introduce de lleno en el fenómeno de la "humanización" de los animales de compañía. Pero, ¿es esta tendencia un avance en el bienestar animal o una desnaturalización de sus instintos?

Durante la primera jornada de la feria Iberzoo ProPet, varias expertas del sector veterinario, etológico y empresarial discurren sobre esta cuestión para saber dónde se encuentra la línea roja en el cuidado de nuestros compañeros de cuatro patas.

Antropomorfización

Para Paula Calvo, antropozoóloga y etóloga especializada en el vínculo humano-animal, el término técnico es antropomorfización, y aclara que no es una práctica inherentemente negativa. "El fenómeno de humanización es algo intrínseco al ser humano. Lo lleva haciendo siempre, y es lo que ha permitido la domesticación", explica.

El problema surge cuando esta dimensión se lleva al extremo y comenzamos a atribuir a los animales características o sentimientos humanos que no les corresponden, como pensar que un perro actúa por "venganza", lo que puede derivar en conductas extremas que impiden al animal actuar según su especie.

Ahora hay millones de personas con mascotas que quieren cuidarlos mejor, pero se encuentran con tanta información que a veces es difícil de entender. "El vínculo ha evolucionado de forma increíble. La humanización siempre ha tenido una connotación negativa, pero para mí, siempre es quererles más y cuidarles mejor", afirma María Sanz, veterinaria y divulgadora.

Según ella, lo importante es darle ese cariño conforme a lo que necesitan como especie y que no sea un capricho del dueño. Los animales son la consecuencia de un cambio real en la sociedad: natalidad más baja, economía precaria, soledad. "Antes, los animales eran algo más funcional, ahora quien no tiene una mascota no llega a entenderlo".

Lo que cada individuo pide

Uno de los mayores debates en la actualidad es confundir el amor desmedido con el verdadero bienestar animal. Blanca María Blanco, veterinaria clínica, es contundente al respecto: "Bienestar animal no es tener un perro en el sofá; es dar a ese animal las características que su especie pide".

Blanco advierte que un perro de raza Border Collie será mucho más feliz corriendo en el campo que sentado en una casa, y señala el peligro de creer que llevarlos a la peluquería o comprarles abrigos innecesarios es sinónimo de darles una buena vida

Sin embargo, también rompe una lanza a favor de la humanización bien entendida, destacando que es exactamente este fenómeno "lo que nos ha hecho avanzar en la medicina veterinaria, tratar animales de cáncer o hacer cirugías que antes eran impensables"

Todos los profesionales del sector tienen una responsabilidad pedagógica para transmitir al dueño de la mascota hasta donde esos servicios son lo que se está demandando. Últimamente, muchas marcas populares están lanzando colecciones textiles o de mobiliario dedicadas al perro.

Gucci, Armani o Zara

El mercado ha sabido leer esta tendencia a la perfección. Grandes firmas de moda de lujo como Gucci, Armani o Zara han lanzado líneas exclusivas para mascotas, un movimiento que, según las expertas, responde puramente al capricho y la estética del dueño. "Han visto un nicho de mercado enorme. Les da igual lo que le conviene al perro", señala Calvo.

La pregunta aquí es: ¿consultan al veterinario o solo a un estilista de la marca? "Dentro de Bourbon Dogs hay una sección de mascotas, y sé que consultan con profesionales pero no sé hasta qué punto", Sofía Bienes, fundadora de The Dogg Hotel &Spa.

La duda aquí es si realmente están cubriendo las necesidades que son idóneas para el perro o si se están enfocando más en cubrir el capricho de la persona y la estética. Como señala Blanco con ironía, "al perro le va a dar igual que el arnés sea de Gucci o que sea de la tienda de al lado".

Sin embargo, no le va a dar igual el tejido, ni el tamaño del accesorio o la prenda. Por esto, todas acuerdan que debería haber una consulta veterinaria detrás de esas marcas.

Los pilares innegociables

Sofía recuerda a los dueños que, por muchos lujos que quieran ofrecer a sus animales, hay tres pilares básicos innegociables para su felicidad: "socialización, descanso y movimiento". Un perro, por muchos cuidados premium que reciba, necesita pasear, oler, tocar el suelo y relacionarse.

Sanz expone un ejemplo muy gráfico sobre la moda canina: "Si tienes un galgo que se está congelando, le vas a tener que poner un abrigo y eso no es humanizar, es cubrir una necesidad. Pero si tienes un husky y por hacer la gracia le pones una sudadera... ahí ya sabes que es capricho propio".

Si del perro se desconocen las necesidades, el gato está completamente invisible, según Paula Calvo. La humanización ha sacado a los perros de los polígonos industriales para darles un lugar privilegiado en nuestros hogares, impulsando avances médicos sin precedentes.

Sin embargo, el consenso de las expertas es claro: la línea roja que jamás se debe cruzar es el bienestar natural del animal. Tratar a un perro con respeto y darle los mejores cuidados es positivo, siempre y cuando no olvidemos que, al final del día, el mayor acto de amor es permitirle seguir siendo un perro.