Un gato dentro de una caja.

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Mascotario

Manuel Manzano, veterinario: "Para tratarlo y curar a tu animal lo más importante es diagnosticarlo a tiempo"

El experto revela las diez señales críticas que pueden indicar la presencia de cáncer en los gatos, subrayando que una detección temprana es vital.

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Angelica Rimini
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El cáncer es una afección frecuente y grave en los felinos, pero la clave para que puedan superarlo reside, según los expertos, en la observación atenta de sus dueños. El veterinario Manuel Manzano subraya la importancia de esta vigilancia constante, recordando que "el cáncer en el gato es una enfermedad importantísima" y que "para curar al animal, lo más importante es diagnosticarlo a tiempo".

El especialista explica que existen diversos signos que pueden alertar de un posible caso de cáncer felino. Uno de los más habituales son los bultos duros bajo la piel, asociados con frecuencia a linfomas, un tipo de tumor que representa alrededor del 30% de los cánceres en gatos.

También pueden aparecer bultos superficiales sobre la piel, más visibles al tacto o a la vista, que suelen corresponder a melanomas, menos comunes pero igualmente peligrosos. Otro punto de atención son las mamas, especialmente en las hembras, aunque los machos también pueden verse afectados. Manzano recomienda palpar regularmente esta zona para detectar cualquier irregularidad.

Falta de apetito

Además de las señales visibles, hay síntomas generales que deben aumentar la sospecha. La falta de apetito y la pérdida de peso, sobre todo cuando el gato come con normalidad, pueden indicar la existencia de un proceso interno grave. Si estas manifestaciones se acompañan de bultos o lesiones persistentes, el riesgo de cáncer aumenta notablemente.

Otros signos de alerta incluyen la tos crónica que no mejora con tratamientos, el mal aliento persistente y los sangrados inexplicables —en la orina, heces, vómitos o incluso a nivel nasal—. Manzano advierte que la halitosis puede tener muchas causas, pero si se combina con los síntomas anteriores, "hay que acudir corriendo al veterinario".

Las heridas que no cicatrizan son otro indicio preocupante. "Las clásicas heridas que, a pesar de que le pongas lo que le pongas, no curan", comenta el veterinario, pueden ser el reflejo de un proceso cancerígeno, sobre todo si van acompañadas de pérdida de peso.

Cambio de actitud

Finalmente, el cambio de actitud del felino puede ser decisivo: un gato que se muestra más arisco, que deja de acicalarse o que busca esconderse puede estar intentando gestionar una enfermedad que él mismo percibe. "El animal se nota que está mal, está temeroso, tiene miedo, sabe que algo pasa y no lo controla", explica Manzano.

El mensaje del veterinario es claro: la observación salva vidas. Un diagnóstico temprano marca la diferencia entre la recuperación y un pronóstico desfavorable. "Si lo detectamos a tiempo, si se diagnostica bien y se empieza a tratar, tu gatito se podrá salvar", concluye. Por eso, ante cualquiera de estos signos —y especialmente si se presentan varios de forma simultánea—, acudir al veterinario sin demora es la mejor decisión posible.