Facultad de Ciencias de la UMA.

Facultad de Ciencias de la UMA. Wikipedia

Educación

La Facultad de Ciencias de la UMA fumiga por una plaga de ratas y descarta riesgos para los alumnos

A la vuelta de las vacaciones, el centro asegura haber revisado todas las instalaciones sin encontrar incidencias.

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Las claves

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La Facultad de Ciencias de la UMA realizó una fumigación intensiva por la presencia de roedores detectada desde mayo.

El origen del problema se relaciona con fugas de agua en conductos de aire acondicionado causadas por roedores.

La intervención se realizó en verano, sin alumnado ni clases, para evitar riesgos y afectar lo menos posible al funcionamiento del centro.

La dirección descarta riesgos para la salud y asegura que la situación se resolvió sin incidencias tras las vacaciones.

La Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga ha realizado un tratamiento antiplagas ante la presencia de roedores en sus instalaciones desde el verano. Su dirección enmarca la actuación en un plan preventivo y descarta que se produjera una situación de riesgo para el alumnado o el personal del centro.

Según explica el decano de la facultad, José Jiménez, a EL ESPAÑOL de Málaga, el origen del asunto se remonta al mes de mayo, cuando se detectaron fugas de agua en los conductos de evacuación de varios equipos de aire acondicionado.

El centro atribuye esos daños a la acción de roedores, que roerían las tuberías en busca de agua.

La dirección resta importancia al hecho, que no considera "noticiable" y sostiene que su principal preocupación se centraba en el efecto de esas fugas sobre el equipamiento científico.

En un edificio con laboratorios y aparatos de investigación de alto coste, apunta, el agua que alcanza uno de esos equipos puede provocar daños de gran magnitud o algo peor, interrumpir el trabajo de los grupos que dependen de ellos.

El problema se localizó en un primer momento en un departamento y se extendió después a otros dos, según ha indicado.

Ante la posibilidad de que se propagara al resto del edificio durante el cierre de agosto, el centro optó por adelantar un tratamiento en profundidad.

La actuación se concentró en los dos módulos donde se habían registrado incidencias y se completó con una intervención en todo el edificio.

Esta se llevó a cabo un viernes, con las instalaciones evacuadas, para que el producto perdiera su efecto durante el fin de semana y no tuviera repercusión sobre la salud del personal a su regreso.

Los trabajos se desarrollaron durante los dos últimos fines de semana de julio y se remataron con una limpieza a fondo de las zonas afectadas. La fecha a la hora de realizar este tratamiento, insiste el centro, no fue casual.

A finales de julio no había docencia, exámenes ni alumnado en el campus, y buena parte del profesorado había reducido ya su actividad.

La dirección advierte de que la alternativa habría resultado mucho más lesiva. Ejecutar el tratamiento en septiembre, con el curso a punto de arrancar, habría obligado a suspender clases y a intervenir con la facultad en pleno funcionamiento. "Algo que no contemplábamos", apunta el decano.

Desde el centro sitúan el episodio en el contexto de la proliferación de roedores que afecta a la ciudad.

Recuerdan que la facultad se ubica en un campus con amplias zonas abiertas y en las inmediaciones de un arroyo, un entorno que consideran "propicio" para la aparición puntual de estos animales.

El responsable subraya que la facultad dispone de un plan de desratización y fumigación, como cualquier otro edificio público, y que en esta ocasión se optó por una intervención más intensa por el carácter sensible de su actividad y su equipamiento.

La decisión, precisa, se adoptó junto al vicerrectorado de Infraestructuras y la empresa de limpieza.

A la vuelta de las vacaciones, el centro asegura haber revisado todas las instalaciones sin encontrar incidencias. La empresa encargada del servicio les ha confirmado que no persistía ningún problema.

La dirección cuestiona, en cualquier caso, la dimensión que ha adquirido el asunto, que ha sido adelantado por Málaga Hoy.

Su responsable asegura que "lo noticiable de esto no lo encuentro" y reivindica una actuación "preventiva" y "responsable" para atajar a tiempo un problema antes de que fuera a más.

"Lo que de verdad me importan son los 28 alumnos de Ceuta que tengo en mi facultad y que van a llegar a las aulas, probablemente, sin ganas de nada, ante lo que están viviendo en su casa", zanja José Jiménez, que se pone a disposición de todos ellos y espera contactar con todos estos días.