Una imagen del concierto.
Pablo López levanta pasiones en el Teatro Cervantes 12 años después: "El templo es el templo, pero nada sería sin vosotros"
El artista fuengiroleño volverá a tocar con su banda y su piano en el templo azul en la noche de este Domingo de Ramos.
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Dijo anoche Pablo López que llevaba días y días sin ir a la terapia que le ofrece su psicóloga para "no volverla majara" con todo lo que sentía por volver al Teatro Cervantes de su tierra, de su Málaga. Un edificio al que califica de "templo", aunque cree que no sería nada sin su gente, sin ese millar de personas que anoche abarrotaron el teatro de Jerónimo Cuervo.
Pasaban unos minutos de las ocho de la tarde cuando la silueta de López se atisbó unida a su piano en el centro del escenario. No cabía ni un alfiler en el patio de butacas. Tampoco en las plateas ni en el gallinero. "Hace 12 años que un Domingo de Ramos toqué aquí en el Cervantes. Vamos a empezar con lo que acabé aquel día", dijo López y, tras unos segundos, comenzó a sonar la melodía de La mejor noche de mi vida.
Comenzó el espectáculo en un formato muy íntimo, en un set donde no había nada más que él y su piano. "Soñaba con hacer algo así, quedarme solo con el piano en medio de la gente, cantar lo que me pidáis", contaba, mirando a los ojos a su público, sin terminar de entender "qué había llevado a tanta gente a mover sus cuerpos al Cervantes".
"Desde el hotel veo la fachada del Cervantes y lo primero que he pensado es cómo habréis encontrado todos aparcamiento con la poca gente que había hoy en el Centro. Insisto, no tiene sentido el templo sin quien lo habita. Gracias, gracias", expresó a su público el artista fuengiroleño.
Con pitillos y botas negras, camiseta de tirantas del mismo color y una especie de levita de punto gris, el cantante se reunió de una espectacular banda que va con él hasta la muerte. Hacen un equipo impresionante sobre las tablas.
Durante El niño del espacio y La niña de la linterna, López salió corriendo del escenario al ver entre el público a un chico al que abrazó con ímpetu, creando un sobresalto entre su staff, que no comprendía hacia dónde iba. "A veces se me olvida que estoy en Málaga y que el patio de butacas está lleno de personas que conozco. He estado a punto de parar para ponerme a saludar a todos", contaba, entre risas, el artista.
Pablo López.
También le miraban desde el patio de butacas su madre, Lola, y su mujer, Laura. "Hoy tengo el honor de decir que canto en el 'pueblo' de mi mujer", dijo con una sonrisa el artista. Si algo tiene este tipo de formatos es la cercanía. Pablo escuchaba todo lo que le decían desde el público y este aspecto le permitía interactuar aún más de lo que lo hace con su público.
Una mujer, ya entrada en cierta edad, le gritó "¡Quítatela!", cuando el cantante manifestó que tenía calor. "Señora, que soy un cantautor", respondió Pablo partido de risa el artista. El de Fuengirola goza de un gran sentido del humor y lo demuestra en cada actuación. La primera mitad del concierto tuvo temas como Lo saben mis zapatos, Te espero aquí o La libertad, algo más clásicas, pero también algunas que formarán parte de El cuatro, un disco que saldrá en septiembre. "Aunque al paso que voy creéreis que saldrá allá por 2053", bromeaba el artista.
Además, también hubo espacio para la crítica. Al hablar de la cantidad de público que había en la calle, el artista dijo que muchos eran extranjeros. "Creo que Málaga es el primer sitio de dieciocho que hemos pisado esta gira donde han dicho el mensaje [de aviso sobre los minutos que faltan para comenzar] en inglés", indicó.
El artista jamás reniega de sus orígenes, por lo que por este motivo cantó Vi, uno de los temas que mejor refleja sus principios y que cantó de seguida tras una versión muy emocionante de La maza, de Silvio Rodríguez. Y como lo habitual es pasear por el pasillo principal del Cervantes, y Pablo López siempre tiende ir más allá de lo habitual o normal, el artista subió hasta el gallinero para cantar Tu enemigo. Todo se revolucionó y más de uno se llevó la gran sorpresa de ver cerca a su ídolo en persona.
Pablo López.
López reconoció que tenía muchas ganas de volver a la gira, después de hacer solo cinco conciertos en la pasada temporada, en el marco de su gira 360, con la que llevaba un escenario central en estadios y contaba con público no solo de frente, sino que también a su espalda. "Venga, insultadme por no haberlo hecho aquí, que sé que alguno tendrá gana. ¿Habéis pensado dónde podríamos organizarlo? Carranque sería genial, pero yo creo que nos acabaría llevando la Policía", relata.
Y tras un acústico donde dedicó hasta una canción a sus amigos, Mama no, a todos esos que los conocen por culpa del aire, en las noches frenéticas. "Este tema es para todos ellos que, aun estando a 500 kilómetros de ti, sueñan contigo y te escriben para saber si te ha pasado algo", relató.
La parte final tuvo como protagonistas a temas clásicos como El Patio, Suplicando o El Mundo y una gran sorpresa para Pablo, un pequeño que, desde el gallinero le gritó al artista: "¡¡Unicaja!!". "Creo que me ha parecido entender lo que he escuchado", dijo. "¿Es esto?", le respondió al crío, tocando con el piano el arranque del himno. "Me encanta imaginar vuestras historias. Me encanta que canciones que nacen como este himno acaben siendo vuestras. A veces siento que no ha pasado por mis manos", concluyó.