La pared donde se encontró el cadáver.

La pared donde se encontró el cadáver. PN

Málaga

El juicio con jurado por el crimen de Sibora se acerca: Marco reconoce su intervención en la muerte de su ex

La madre de la víctima reconoce que la condena de 22 años que se ha logrado pedir para Marco sigue siendo "muy corta".

Más información: Elisabetta, madre de Sibora Gagani: "Creo que 2026 va a ser el año en el que se haga al fin justicia por mi hija"

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Las claves
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El juicio con jurado por el crimen de Sibora Gagani se acerca, tras nueve años desde el asesinato y el hallazgo de su cadáver emparedado en la vivienda de su expareja.

Marco, exnovio de Sibora, reconoce su implicación en la muerte y la ocultación del cuerpo, aunque niega que fuera planificado y su defensa busca penas mínimas.

La Fiscalía y la acusación piden 22 años de prisión para Marco por asesinato con agravantes de violencia de género y parentesco.

La investigación se reactivó en 2023 tras la detención de Marco por otro crimen similar, lo que llevó al hallazgo del cuerpo de Sibora gracias a novedosas técnicas forenses y la colaboración de los propietarios actuales.

Los días pasan y la desesperación se hace persona en la casa de Elisabetta Shahini, madre de Sibora Gagani, la chica que fue asesinada en 2014 y cuyo cadáver fue localizado nueve años después emparedado en la vivienda que compartió con el que fuera su pareja sentimental.

Este mes debía haber acompañado a su hija soplando las velas por su cumpleaños. Es un mes que les duele hasta las entrañas, pero ahora solo quieren que se haga justicia por la niña de sus ojos. "Pese a todo, lo que se pide para Marco me parece muy poco", lamenta la madre de Sibora a EL ESPAÑOL de Málaga.

La fecha del juicio se acerca. La causa por el crimen de Sibora ha sido remitida ya a la Audiencia de Málaga para que fije la fecha del juicio con jurado cuanto antes.

Fuentes judiciales han informado de que la causa fue remitida por el juzgado número 3 de Torremolinos, que casualmente es exactamente el mismo que instruyó también el caso del asesinato de Paula, otra novia posterior del acusado, por el que este ya fue condenado a 24 años de prisión, sentencia que se encuentra recurrida.

La remisión del caso a la Audiencia llega después de que en junio se celebrara en el juzgado una vista preliminar en la que la Fiscalía y la acusación particular, en representación de la familia de Sibora, pidieron la apertura de juicio oral contra el procesado.

Tras esa vista, la jueza instructora acordó la apertura de juicio oral. En ese documento se fijan también los hechos justiciables y se señala al Tribunal del Jurado como órgano competente para el enjuiciamiento.

Las acusaciones piden 22 años de prisión para Marco por un delito de asesinato en el ámbito de la violencia de género, con alevosía y agravante de parentesco, al que corresponderían 20 de esos años, además de dos años más por un delito contra la integridad moral.

La defensa solicita la absolución. De forma subsidiaria, plantea que los hechos constituirían un delito de homicidio junto con una conducta posterior de ocultación, y pide las penas mínimas al considerar aplicables las atenuantes de confesión y adicción a sustancias estupefacientes.

Según el escrito de defensa, el acusado "reconoce su intervención en el episodio que determinó el fallecimiento de Sibora y la ocultación del cuerpo", aunque rechaza el resto de las acusaciones y niega que la suya fuera una acción planificada.

Marco y Sibora se conocieron en 2010, cuando ella tenía casi 19 años, en la localidad italiana de Nettuno, donde ambos residían. Ese mismo año la pareja se trasladó a España, en concreto a Torremolinos, y tras convivir en distintos domicilios, la relación cesó temporalmente a finales de 2013.

Pese a ello, seguían conviviendo en la fecha de los hechos en un inmueble de la zona de El Calvario que el acusado había alquilado y donde después fue encontrado el cadáver.

Las acusaciones sostienen que en día y hora indeterminados, en cualquier caso durante la semana del 7 al 14 de julio de 2014, el investigado atacó a Sibora, entonces de 22 años, con un arma blanca. Le habría asestado al menos cuatro puñaladas, tres de ellas por la espalda, que le causaron la muerte.

Después, siempre según esta versión, decidió esconder el cuerpo en la propia vivienda, en un habitáculo construido en un hueco de la segunda planta abuardillada del ático, y en los meses siguientes se esforzó en hacer creer a todos, incluidos los familiares de la víctima, que ella se había marchado por su cuenta.

El escrito de acusación provisional recoge las distintas versiones que el acusado dio a lo largo de los años a diferentes personas. En algunas ocasiones, según ese relato, lo hizo "llorando, diciendo que quería que Sibora volviera, que estaba enamorado, que se querían casar". Llegó incluso a presentar, fríamente, una denuncia por su desaparición.

Nueve años después de causar la muerte de Sibora, el 17 de mayo de 2023 el investigado fue detenido como presunto autor de la muerte de Paula, quien había sido su pareja hasta ese momento, también con un arma blanca.

En ese momento tuvo, según la Fiscalía, unas manifestaciones espontáneas en la Comisaría de Policía delante de los agentes, en las que señaló que Sibora se encontraba cerca, "enterrada en una pared". A raíz de ello se retomó la investigación y la búsqueda de la joven, y tras una investigación meticulosa su cadáver fue localizado en junio.

Aquella declaración informal hizo que los agentes adscritos a Brigada Local de Policía Judicial de la Comisaría de Torremolinos-Benalmádena reactivaran la investigación, centrándola en el piso de El Calvario. En la primera entrada y registro, en la que colaboró el Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas -GOIT-, usaron densímetros y microcámaras entre las paredes del inmueble, pero no lograron ningún resultado.

Pero llegó poco después el giro de guion. Los investigadores solicitaron la colaboración de agentes adscritos a Sistemas Especiales de la Subdirección General de Logística e Innovación, que llevaron a cabo una "novedosa técnica" con instrumental de rayos X.

Pero no solo la parte técnica fue importante. Gracias a la colaboración de los actuales propietarios, los agentes detectaron una alteración en la construcción de una de las paredes en una estancia de la vivienda. Tras comparar este espacio con la vivienda colindante, detectaron la presencia de un armario en un hueco que no existía en la casa que compartieron Sibora y Marco.

Los agentes procedieron entonces a demoler el muro y encontraron un gran cajón de madera de aglomerado repleto de cal. Lo primero que encontraron fue una bolsa de plástico, en cuyo interior había un cuchillo con restos de sangre seca.

Bajo la cal, los agentes encontraron diferentes objetos que podrían haber pertenecido a la desaparecida y un ramo de flores sobre el torso de un cadáver, que se hallaba en el interior de un saco de acampada.

La defensa, por su parte, sostiene que los hechos se produjeron en el contexto de una discusión entre el acusado y la víctima, con tensión y confrontación física entre ambos, y que hubo un forcejeo relacionado con el arma blanca que generó las lesiones que causaron la muerte. Niega así que se tratara de una acción "reflexiva, fría, preparada".