El sicario arrestado y tiroteado.

El sicario arrestado y tiroteado.

Málaga

Un juicio aplazado a tiros en Málaga: la historia de la vendetta por el ataque a dos narcos marroquíes

Un intento de doble asesinato en 2019 en Marbella desemboca en una espiral de violencia que sigue activa seis años después.

Más información: Pinchan y tirotean a un acusado de asesinato en Marbella justo cuando llegaba su juicio: se ha aplazado a noviembre

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Las claves

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El juicio por el intento de asesinato de dos narcos marroquíes en Marbella en 2019 ha sido suspendido tras el tiroteo a uno de los acusados.

Uno de los supuestos sicarios rumanos, acusado de participar en el ataque, fue disparado la noche anterior al inicio del juicio y está hospitalizado.

El caso involucra una vendetta a fuego lento, con el autor intelectual enfrentando hasta 37 años de prisión por encargar el crimen.

El doble intento de asesinato se produjo en el contexto de una ola de violencia en la Costa del Sol, donde los ajustes de cuentas entre bandas de narcotráfico son frecuentes.

El crimen organizado se adapta a cualquier situación, incluso a la de los tiempos judiciales. Esos en los que en España se sabe cuándo comienza un procedimiento, pero cuando finalizan por medio han ocurrido una pandemia y casi se inician dos guerras mundiales.

Y, a pesar de todo, una vendetta puede esperar, no hay prisa para quien quiere ejecutarla. Se cuece a fuego lento. Hay historias que van más allá de un ajuste de cuentas normal, en el que un narco muere abatido por otro grupo rival y a los días responde la víctima. Esta es una de ellas.

El 15 de noviembre de 2019 dos varones marroquíes recibieron disparos en Marbella en una de las viviendas de la urbanización Andasol, en un lugar que se le conoce como Alvarito Playa.

Una zona como tantas de la costa marbellí, un sitio residencial tranquilo que aquella tarde derivó en un intento de doble asesinato. Uno de los hombres que sufrió heridas de bala murió en el día, el otro quedó parapléjico.

Lo cierto es que pocos meses después de aquel suceso la Policía Nacional resolvió el caso y detuvo al autor intelectual del doble intento de asesinato en febrero de 2020.

Es un español que ahora se juega 37 años de cárcel porque supuestamente encargó a dos sicarios rumanos la ejecución del crimen, que también fueron arrestados e iban a ser juzgados. Desde el día de los hechos hasta este pasado martes 14 de abril, día en el que se suspendió el juicio, pasaron 2.342 días, 334 semanas, 77 meses y más de 6 años.

Y se suspendió por un motivo de fuerza mayor: uno de los supuestos sicarios no se podía presentar al juicio. Y no porque hubiera querido evitar a la justicia española, como en un inicio pretendió tras supuestamente participar en el doble atentado. Aquello fue a finales de febrero de 2020 y aún nadie iba con mascarilla por la calle.

Hachís intervenido a los detenidos en 2020.

Hachís intervenido a los detenidos en 2020. Policía Nacional

Ahora al tipo de 35 años le habían disparado desde una moto y le dieron en dos ocasiones cuando se encontraba la noche del lunes en Zalea (Pizarra). No pudo acudir al juicio que se debía iniciar el martes porque se encontraba ingresado en el Hospital Clínico.

Pero es que aún tuvo más mala suerte. El lunes también estuvo ingresado porque declaró que unos encapuchados en patinete le habían clavado una jeringuilla de madrugada en el Polígono San Luis. Ya es la tercera vez que se suspende el juicio, la primera en noviembre, le siguió el 13 de abril, luego el 14 y el próximo señalamiento va camino para noviembre.

Entre tanto, quien quiere mandar un mensaje a este procesado va a ganar más tiempo aún para hacerlo visto lo que está ocurriendo. La señal es clara, no quieren que le juzgue un juez porque sus enemigos ya lo han hecho. Para ellos es culpable.

Desde un posible intento de vuelco de drogas allá por 2019 hasta 2026 en el que alguien no le perdona lo sucedido. Y por algo va más allá, no se estila este proceso de vendetta en la Costa del Sol porque los tiempos del narcotráfico son muy rápidos.

Los líderes de los principales grupos que estaban presentes en 2019 están muertos, en la cárcel, o si han tenido más suerte se han movido de aquí para no llamar la atención. En aquel 2019 el doble intento de asesinato de la urbanización Andasol se dio en un contexto de cuatro asesinatos en dos meses en la Costa del Sol y con un año anterior, el de 2018, el que hubo hasta atentados con bomba por parte de organizaciones criminales internacionales.

Los hechos de Pizarra de comienzos de esta semana deben preocupar mucho porque trastocan la realidad judicial de Málaga y es un claro aviso para navegantes que han estado inmersos en vuelcos de droga.

En el crimen organizado no se perdona la traición, y antes de los hechos del 15 de noviembre de 2019 ocurrieron varias citas entre víctimas y ejecutores. No se deja claro en el escrito de acusación cuál era el motivo de esas citas en los días previos, pero todo deja entrever que estaban negociando una compraventa de hachís que derivó en una trampa mortal con los vendedores.

El martes todas las partes se dirigían a la Audiencia Provincial de Málaga con la esperanza de celebrar el juicio pendiente, que fue suspendido por los motivos anteriormente contados.

Quizás, algún abogado, magistrado, fiscal, o funcionario presente en sala contaría después de la situación vivida a un amigo, a un colega o a su pareja que no se había celebrado porque uno de los acusados fue tiroteado.

Algo propio de las películas que se han realizado sobre el Chicago de los años 30, pero hace tiempo que los narcos de la Costa del Sol dejaron atrás a esos gángsteres norteamericanos. Y más si hay chocolate y honor en juego.