Ross McGill

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Málaga

Ultras, cocaína y ajustes de cuentas: el conflicto criminal que une Escocia con Málaga

La detención en Bahréin de Ross McGill y Steven Lyons destapa la dimensión internacional de la guerra entre clanes escoceses. Un ejemplo fue el doble asesinato en un pub de Fuengirola.

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Las claves

Ross McGill, exlíder ultra del Rangers, está implicado en el crimen organizado internacional vinculado al clan Lyons en la Costa del Sol.

El doble asesinato de miembros del clan Lyons en Fuengirola desató una ola de violencia y ajustes de cuentas entre bandas rivales escocesas.

La internacionalización del crimen organizado británico conecta ciudades como Glasgow, Dubái y la Costa del Sol a través del narcotráfico y el blanqueo de dinero.

Las autoridades del Golfo han reforzado la cooperación internacional tras la detención de capos británicos, provocando que algunos criminales busquen refugio en destinos aún más remotos.

Ross McGill no lleva una buena temporada, como su equipo, el Rangers de Glasgow. Hasta que se pasó al crimen organizado internacional, según la policía escocesa, fue un capo ultra de los Union Bears, el sector más radical y animoso de las gradas del Ibrox Stadium.

McGill toma relevancia en la Costa del Sol desde el exterior porque es un gran aliado del clan Lyons. Aquí se supo de ellos cuando después de la final de Champions del año pasado acribillaron a dos de sus miembros en el Pub Monaghans de Fuengirola.

Aquel local cambió rápidamente de nombre y de dueño. Las víctimas del doble asesinato fueron Ross Monaghan y Eddie Lyons Jr, un asunto que colea aún en Escocia porque estaba en medio de una batalla por el control total de la droga que se consume en Escocia. Por un lado, los hombres del Clan Daniels junto con los de Mark Richardson; por otro los Lyons con la gente de Ross McGill.

Mientras Irán respondía el pasado fin de semana a los ataques israelíes y de EEUU, atacando a Bahréin y otros tantos países, dio la casualidad de que fueron detenidos en ese país del Golfo Pérsico Ross McGill y Steven Lyons, el capo del clan Lyons.

Estas organizaciones criminales operan desde hace años en la Costa del Sol, pero el doble asesinato hizo que tomaran rumbo primero a Dubái. Luego, tras ser detenidos en Emiratos Árabes Unidos y llevados a una cárcel en el desierto, en un proceso en el que hubo bastante secretismo y en el que luego fueron liberados, huyeron hasta que se volvió a saber de ellos por su detención.

Steven Lyons

Steven Lyons

Aunque hayan estado en Oriente Medio, la guerra en su tierra, Glasgow y Edimburgo, no ha cesado. Ataques incendiarios, tiroteos y navajazos no se han detenido, y muchos de estos delitos se han reclamado a través de redes sociales.

El arresto de estos supuestos narcos escoceses en un estado del Golfo no es un episodio aislado. En realidad, forma parte de un fenómeno más amplio: la internacionalización del crimen organizado británico.

En la actualidad, los líderes de muchas organizaciones ya no operan únicamente desde su ciudad de origen. Utilizan redes globales, se desplazan entre distintos países y dirigen operaciones desde lugares que consideran más seguros frente a la presión policial.

Una guerra que se libra en cualquier parte

Los Lyons han protagonizado una larga rivalidad de más de dos décadas contra el clan Daniels. Ambos compiten desde hace años por el control del mercado de la cocaína en Escocia, lo que ha provocado una serie de ataques, incendios provocados y ajustes de cuentas que la policía escocesa ha tratado de contener mediante grandes operaciones contra el crimen organizado.

Se sospecha que la actuación de Emiratos Árabes Unidos y Bahréin es fruto de que se iba a cometer asesinatos en su territorio porque narcos rivales han coincidido en los gimnasios de los hoteles más conocidos de estos países. Ahora se actúa sobre ello en medio de una guerra real y Bahréin no quiere más problemas tras ser atacados varios hoteles emblemáticos con drones iraníes.

La conexión con la Costa del Sol

El crimen organizado británico mantiene desde hace décadas una relación estrecha con la Costa del Sol. Desde los años ochenta y noventa, numerosos delincuentes del Reino Unido se instalaron en esta región del sur de España, atraídos por el clima, el turismo y la presencia de comunidades británicas.

Desde los Kinahan a los Lyons. Por ese motivo ciudades como Marbella, Estepona, Benalmádena o Fuengirola se convirtieron durante años en lugares frecuentados por delincuentes británicos e irlandeses vinculados al narcotráfico. Algo que puede volver a pasar porque los criminales que se escondían en Emiratos, Qatar y Bahréin van a volver por la inestabilidad de la zona en estos momentos.

Lo que comenzó como una disputa por el control del mercado de drogas en Glasgow ha terminado extendiéndose por distintos países. Hoy las rutas del narcotráfico, los movimientos de dinero y los conflictos entre bandas conectan ciudades tan distantes como Glasgow, Dubái o la Costa del Sol.

Y los flujos de dinero van más allá, como se ha podido comprobar, por ejemplo, en la trama del exinspector jefe de la UDEF al que se le incautaron 20 millones de euros. Ese caso une Panamá, Marbella, Singapur, Dubái, Londres, Suiza y las Islas Vírgenes. Un buen viaje del blanqueo.

Eddie Lyons, izquierda. Ross Monaghan derecha.

Eddie Lyons, izquierda. Ross Monaghan derecha.

La detención de figuras vinculadas a estas redes británicas evidencia que las autoridades de los países del Golfo están reforzando la cooperación internacional para hacer frente a un fenómeno criminal que hace tiempo dejó de reconocer fronteras, algo que hasta hace pocos años resultaba poco habitual. Ante este nuevo escenario, algunos narcotraficantes han comenzado a buscar refugio aún más lejos, optando por trasladarse a lugares como Tailandia.

Mientras las investigaciones siguen en marcha, el asesinato de Fuengirola permanece como un recordatorio inquietante de que la guerra del narcotráfico escocés ya no se libra únicamente en las calles de Glasgow. También puede estallar, de forma repentina y violenta, en enclaves turísticos y aparentemente apacibles como el paseo marítimo de la Costa del Sol.