Mesa redonda de Jaime Martín, Victor Magariño, Nimrod Puente y Ángel Encinar
CEUPE reúne en Madrid a expertos que alertan del impacto de la IA en el empleo, la productividad y los negocios
La Semana Internacional en Madrid pone el foco en grandes debates: la velocidad real del avance tecnológico, el riesgo de delegar pensamiento en la IA y la necesidad de adaptarse a un entorno geopolítico cada vez más incierto
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La inteligencia artificial ya no se plantea como una promesa futura, sino como una transformación inmediata con impacto directo en el empleo, la productividad, la atención y la estrategia empresarial. Esa fue una de las principales conclusiones de la Semana Internacional en Madrid de CEUPE, que reunió a expertos como José Antonio Lozano, Víctor Magariño, Ángel Encinar y Julio Cerviño para analizar cómo están cambiando las reglas en tecnología, empresa y mercados internacionales.
En su intervención, José Antonio Lozano insistió en una idea central: "La IA está avanzando más rápido de lo que te cuentan". Su ponencia puso el foco en la velocidad a la que evolucionan los modelos y el hardware y en cómo ese salto está empezando a transformar procesos, contratación y productividad en las empresas. También defendió que la IA ya está generando cambios concretos en ámbitos como la creación de contenidos, la atención al cliente, el onboarding, las licitaciones, la gestión documental o el acceso a la información mediante lenguaje natural.
Uno de sus mensajes más directos fue que la ventaja competitiva no estará solo en disponer de tecnología, sino en saber integrarla con criterio. De hecho, resumió esta idea en una frase especialmente clara: "La disrupción no la provocará quien tenga IA sino quien sepa aprovecharla”.
La IA y la pérdida de concentración
Desde una perspectiva más amplia, Víctor Magariño abordó el impacto de la IA y de la hiperconexión sobre las capacidades cognitivas y los hábitos de vida. Bajo el título ¿Te fías de la IA?, planteó preguntas sobre si la tecnología nos está haciendo realmente más inteligentes y alertó de que algunas de las habilidades humanas más valiosas —como el discernimiento, la toma de decisiones o la planificación estratégica— requieren atención enfocada, justo en un contexto en el que la saturación digital dificulta mantenerla.
Su presentación incidió en la pérdida de concentración asociada a la multitarea, el uso intensivo de pantallas y la externalización del pensamiento en herramientas de IA. En ese sentido, defendió que delegar de forma constante procesos mentales en estos sistemas puede erosionar capacidades humanas esenciales, y llamó la atención sobre fenómenos como la fatiga cognitiva derivada del uso intensivo de varias herramientas de IA a la vez.
La inteligencia artificial en la educación
A estas reflexiones se sumó Ángel Encinar, COO de Grupo Educa Edtech, con una ponencia centrada en cómo la IA está transformando los procesos de decisión dentro de las organizaciones. En concreto, aportó una visión especialmente vinculada al ámbito educativo y a la aplicación práctica de la IA en los procesos de aprendizaje. Bajo el enfoque IA aplicada. De la oportunidad a la decisión, explicó cómo la tecnología puede contribuir a hiperpersonalizar la formación, mejorar el seguimiento del alumno y facilitar el acceso al conocimiento dentro de las organizaciones educativas.
Entre los casos expuestos, destacó el uso de tutores de IA capaces de adaptar contenidos, generar resúmenes o resolver dudas sobre programas formativos, así como herramientas predictivas orientadas a prevenir el abandono estudiantil y mejorar la recomendación de cursos. Su intervención subrayó una idea clave: la IA puede multiplicar las oportunidades en educación, pero su verdadero valor depende de cómo se decide utilizarla.
Un grupo de estudiantes en un aula. iStock
En el caso de la educación, la ponencia de Encinar puso de manifiesto que el reto no consiste solo en incorporar tecnología, sino en utilizarla para acompañar mejor al alumno, personalizar su experiencia y reforzar la toma de decisiones académicas y operativas.
Un nuevo contexto de desorden global
La cuarta gran línea del encuentro llegó de la mano de Julio Cerviño, que situó la internacionalización en el nuevo contexto de desorden global. Su análisis se centró en cómo la geopolítica ha entrado de lleno en la estrategia empresarial y en cómo la incertidumbre, los conflictos, el proteccionismo y la rivalidad entre grandes potencias están redefiniendo la expansión internacional. Cerviño subrayó que el mundo atraviesa una etapa de transformación profunda, marcada por el ascenso de China, la vuelta del proteccionismo y un escenario en el que la adaptabilidad será decisiva para competir.
En su ponencia, el experto defendió que América Latina puede encontrar oportunidades en este nuevo mapa económico si sabe leer bien fenómenos como el nearshoring, la relocalización productiva y la reorganización de cadenas de suministro entre bloques. Entre los datos que destacó, figura la estimación de que el nearshoring podría añadir 78.000 millones de dólares anuales en ingresos extra por exportaciones en Latam, con México como principal beneficiario. También insistió en que las empresas deberán reforzar resiliencia, flexibilidad y diversificación de mercados para responder a shocks geopolíticos, riesgos de ciberseguridad y cambios en el equilibrio entre eficiencia y seguridad.
En conjunto, las intervenciones dejaron una misma conclusión de fondo: el verdadero desafío para las compañías no está solo en incorporar nuevas tecnologías o explorar nuevos mercados, sino en hacerlo sin perder capacidad de decisión, criterio estratégico y adaptación al cambio. La IA abre oportunidades inéditas, pero su valor dependerá de cómo se utilice, de la cultura interna que la acompañe y de la preparación de las personas llamadas a decidir en un entorno cada vez más complejo. Una idea que la propia ponencia de Cerviño resumió con una referencia muy clara a Darwin: no sobreviven los más fuertes ni los más inteligentes, sino quienes mejor se adaptan.