Vista panorámica de la cantera de Korolevo y uno de los artefactos hallados en el yacimiento.

Vista panorámica de la cantera de Korolevo y uno de los artefactos hallados en el yacimiento. Roman Garba

Historia

Las herramientas halladas en Ucrania que desvelan la presencia humana más antigua de Europa

Los artefactos de piedra, de 1,4 millones de años, sugieren que el Viejo Continente fue colonizado siguiendo una ruta este-oeste.

6 marzo, 2024 17:04

Antes de que el Homo sapiens conquistase Europa, otros grupos humanos como el Homo erectus, con un cerebro mucho más reducido, fueron protagonistas de una insólita y exitosa migración desde África hacia otras partes remotas del mundo, llegando hasta al archipiélago malayo. En en el yacimiento de Dmanisi, en Georgia, la bisagra de Eurasia, se han encontrado restos de cráneos y de herramientas de piedra que han sido datados hace 1,8 millones de años. En el otro extremo del Viejo Continente, en la Península Ibérica, en sitios como la Sima del Elefante de Atapuerca o en Barranco León (Orce, Granada), han salido a la luz fósiles humanos con una antigüedad de unos 1,2 millones de años.

Las escasísimas evidencias arqueológicas apuntan por lo tanto a una dispersión europea de oriente a occidente y, aunque hay debate sobre las distintas rutas que pudieron seguir estas pioneras poblaciones humanas, esa parece la hipótesis más aceptada por los paleoantropólogos y expertos en evolución humana. Un estudio de los materiales recuperados en un yacimiento del norte de Ucrania añade más peso a dicha teoría: la datación con nuevos métodos de una serie de artefactos hallados en Korolevo, un sitio del Paleolítico Inferior localizado a medio camino entre el Cáucaso y el suroeste de Europa, ha arrojado una antigüedad de 1,4 millones de años.

Según los investigadores, estas herramientas de piedra representan, con absoluta certeza, la presencia más antigua de los humanos en Europa. Los resultados del trabajo, liderado por Roman Garba, de la Academia Checa de Ciencias, se han publicado este miércoles en la revista Nature y arrojan luz sobre la posible ruta de esta primera migración y el misterio de qué ocurrió en el amplísimo territorio comprendido entre ambos extremos del continente.

Excavaciones en el yacimiento de Korolevo. Campaña 1984-1985.

Excavaciones en el yacimiento de Korolevo. Campaña 1984-1985. Instituto de Arqueología de la Academia Ucraniana de Ciencias

Korolevo, un yacimiento al aire libre con siete niveles culturales y una ocupación de varios cientos de miles de años, se ubica en una cantera de andesita en una terraza fluvial formada entre dos colinas en las cercanías del río Tisza, en una zona en la que este afluente del Danubio abandona los montes Cárpatos y se dirige hacia el suroeste a través de la llanura panónica. El sitio fue descubierto en 1974 y a lo largo de varias campañas de excavación se recuperaron varios miles de artefactos líticos como hojas, lascas y otras herramientas para descuartizar animales.

Aunque todavía no se han encontrado fósiles humanos, los investigadores aseguran que esa actividad ha de relacionares con una comunidad de Homo erectus. Además, esta zona de Ucrania representaría también la presencia más septentrional, al norte de los Alpes, de dicha especie. El periodo de ocupación de Korolevo coincide precisamente con tres periodos cálidos interglaciales que habrían ofrecido las condiciones de supervivencia más óptimas hasta el momento de transición al Paleolítico Medio. "Esto respalda la idea de que los primeros homininos aprovecharon estos periodos para dispersarse hacia latitudes más altas", valoran los autores del artículo científico.

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Rutas de dispersión

Garba y su equipo utilizaron un método de datación basado en la desintegración de núclidos cosmogénicos para determinar la antigüedad precisa de los sedimentos en los que aparecieron los artefactos líticos. Los núclidos terrestre producidos por rayos cósmicos se utilizan para investigar las escalas de tiempo y las tasas de los procesos de la superficie terrestre para comprender las condiciones climáticas y ambientes del pasado, y tienen grandes implicaciones para las migraciones y asentamientos de los humanos. Los resultados arrojaron que las herramientas se fabricaron hace aproximadamente 1,4 millones de años.

Korolevo ocuparía por lo tanto un espacio geográfico y temporal clave entre el Cáucaso y el suroeste de Europa, que se sabe que fueron ocupados por humanos hace alrededor de 1,8 y 1,2 millones de años respectivamente. Las excavaciones en la Sima del Elefante de Atapuerca sacaron a la luz en el verano de 2023 un maxilar humano, "la cara del europeo más antiguo", como lo llamaron los investigadores, que podría tener 1,4 millones de años. Su datación precisa no se ha publicado todavía en ninguna revista científica, pero de confirmarse podría desafiar la ruta de dispersión propuesta por Garba y su equipo.

Mapa con las posibles rutas de las primeras migraciones humanas en Europa.

Mapa con las posibles rutas de las primeras migraciones humanas en Europa. Roman Garba

"Nuestros descubrimientos en Korolevo proporcionan la primera evidencia primaria que avanza la hipótesis de que Europa fue colonizada desde el este", destacan los investigadores. Un posible escenario de esta dispersión sugiere que los homininos migraron desde el Levante —en el valle del Zarqa se ha identificado una industria lítica similar, aunque varios cientos de miles de años más antigua— a través de Asia Menor, el corredor del Danubio y la llanura panónica. Como alternativa, barajan también una supuesta ruta desde el Cáucaso a través del norte del mar Negro.

"Reconocemos que la dispersión de los homininos no fue una marcha unidireccional desde A hasta B, pero se necesitan yacimientos adicionales fechados de forma segura para desarrollar nuestro sencillo boceto", añaden los científicos. "Pero por el momento, podemos decir que la ocupación de Korolevo hace unos 1,4 millones de años desafía la propuesta de que los humanos se desplazaron a latitudes más altas solo después de la colonización generalizada del sur de Europa alrededor de hace 1,2 millones de años".