El coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos declara como testigo del 'caso Kitchen' en la Audiencia Nacional.

El coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos declara como testigo del 'caso Kitchen' en la Audiencia Nacional. E. E.

Tribunales CASO KITCHEN

Pérez de los Cobos declara que no detectó "irregularidades" en el pago de fondos reservados mientras se desplegó la 'Kitchen'

El coronel dice que no recuerda el pago de fondos reservados para una operación llamada 'Kitchen'. Y subraya que Fernández Díaz no tenía control sobre estos gastos.

Otro testigo, encargado de pagar los fondos reservados, señala que Pino ordenó dar el dinero que justificasen a Villarejo, García Castaño y Gómez Gordo.

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El coronel Diego Pérez de los Cobos declaró que no detectó irregularidades en los pagos de fondos reservados entre 2013 y 2015, periodo en el que se desplegó la Operación Kitchen.

Pérez de los Cobos explicó que su función era de control documental sobre los fondos y que la supervisión de la finalidad última de los gastos recaía en los jefes de unidad.

Felipe Eduardo Lacasa, otro testigo, indicó que Eugenio Pino, entonces DAO de la Policía Nacional, gestionaba algunas operaciones por su cuenta y ordenó pagos a comisarios como Villarejo y García Castaño.

El sacerdote Silverio Nieto, conocido como el 'cura de la Kitchen', negó haber hablado de espionaje contra Bárcenas con los principales implicados y aseguró actuar solo como confesor y amigo.

El coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos asegura que no detectó "ninguna irregularidad" en el uso de fondos reservados entre los años 2013 y 2015.

En ese periodo, se desplegó la llamada Operación Kitchen, el supuesto dispositivo parapolicial supuestamente orquestado desde el Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy y destinado a sustraer a Luis Bárcenas, extesorero del PP, documentación perjudicial para el partido.

Pérez de los Cobos ha declarado este martes, como testigo, en el juicio por estos hechos. Entre 2013 y 2015, y hasta 2018, fue director de gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad, adscrita al Ministerio del Interior y con competencias sobre el pago de fondos reservados.

"Mi función era la de cajero", ha resumido. "Y el cajero tiene un control de tipo documental, no sobre la finalidad última de la utilización de esos gastos", ha precisado, poco antes de subrayar que, entre 2013 y 2015, "nunca" detectó "ninguna irregularidad".

Uno de los encausados en este procedimiento, Sergio Ríos, apodado El cocinero y quien fue chófer de Bárcenas en ese periodo de dos años, está acusado de suministrar información a la supuesta trama parapolicial a cambio de una pistola y de 2.000 euros al mes provenientes de los fondos reservados. Se los habría pagado otro de los acusados en esta causa: el excomisario José Manuel Villarejo.

Este martes, preguntado por el abogado de este último, el coronel Pérez de los Cobos ha indicado que, a su juicio, Villarejo no podría disponer de fondos reservados sin la intervención de sus superiores.

A su vez, el testigo ha señalado que, en base a su "experiencia profesional de 40 años en la Guardia Civil", considera que "no es extraordinario" pagar a un colaborador una cantidad fija al mes, como sucedió con Ríos.

El coronel Pérez de los Cobos niega haber visto anomalías en la 'Kitchen'

Pérez de los Cobos ha indicado que, de existir alguna irregularidad en torno a algún pago, son "los jefes de unidad" los encargados de "valorar si un gasto se adecúa a lo que la ley establece como necesario para la seguridad del Estado y, por lo tanto, no debe justificarse".

"Será [el jefe de unidad] el que lo autorice y, en su caso, bajo el control de su jefe inmediato. Pero ese control de la finalidad última no sigue subiendo, escalón a escalón, hasta el nivel más alto [del Ministerio del Interior]", ha matizado.

Pino y los fondos reservados

Preguntado por el fiscal, el coronel ha indicado que no recuerda el pago de fondos reservados para una operación policial llamada Kitchen o relativa a Bárcenas.

"Es verdad que el listado de operaciones que nos llegaba, mensualmente, superaba el centenar o los dos centenares", ha detallado. Cada una tenía un nombre propio, que le asignaba la unidad investigadora.

No obstante, otro de los testigos que ha declarado este martes, Felipe Eduardo Lacasa, sí ha destacado que Eugenio Pino, cuando era director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, "llevaba algunas operaciones por su cuenta".

Pino es uno de los acusados en este juicio. La Fiscalía pide 15 años de prisión para él. Por su parte, Lacasa, que se ha definido como el "cajero pagador" de fondos reservados, era, entre 2013 y 2015, secretario general en la Dirección Adjunta Operativa cuando la DAO la encabezaba el anterior.

Y Lacasa ha señalado que Pino le ordenó que le diese a tres comisarios concretos el dinero que éstos le pudieran justificar. ¿Quiénes eran? Enrique García Castaño, José Manuel Villarejo y Andrés Gómez Gordo.

Los tres están acusados en este procedimiento. "Villarejo era muy puntilloso, justificaba hasta el último céntimo", ha precisado Felipe Eduardo Lacasa. "En su caso, el dinero se le asignaba a él, a Villarejo, no a ninguna unidad", ha detallado.

Enrique García Castaño, en una imagen de archivo.

Enrique García Castaño, en una imagen de archivo. Efe

El coronel Pérez de los Cobos también ha mencionado a García Castaño, exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional. Pero, en su caso, para declarar que no recuerda ningún gasto nominativo dirigido expresamente a este excomisario, apodado El Gordo.

Pese a que estuvo investigado en el caso Kitchen, el exjefe de la UCAO no ha ido a juicio debido a su estado de salud. Ahora bien, en el sumario de esta causa, sí consta un documento, firmado por El Gordo, que refleja una entrega de 700 euros "para la compra de una pistola para El cocinero".

Además, Lacasa ha señalado que, en una ocasión, Gómez Gordo le entregó un recibí, de 2.000 euros, firmado por Sergio Ríos, y solicitó el resarcimiento de ese gasto.

El ministro y su 'mano derecha'

Si la declaración de Lacasa ha puesto en la diana a varios acusados, la de Pérez de los Cobos ha resultado especialmente beneficiosa para uno de los encausados en este procedimiento: el exministo del Interior Jorge Fernández Díaz.

Imagen de archivo de Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez.

Imagen de archivo de Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez.

El coronel ha detallado que sólo despachó una vez con él acerca de los fondos reservados. Lo hizo para explicarle "este mecanismo tan enrevesado" según el cual se pagan estas cantidades opacas.

Interrogado por la Abogacía del Estado, Pérez de los Cobos ha indicado que la figura del ministro de Interior no se encargaba de supervisar o controlar la participación de su número dos, el secretario de Estado de Seguridad, en el abono de los fondos reservados. "Que yo sepa, no. A través de mí, no", ha subrayado el coronel.

—¿Jorge Fernández Díaz le preguntó por el pago a algún confidente?— ha planteado el abogado del exministro, Jesús Mandri.

—No, nunca— ha respondido el testigo, obligado a decir la verdad.

Pedro Colina, abogado del exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, acusado en este juicio, pero también beneficiado por la declaración de Pérez de los Cobos, también ha interrogado al coronel. Y éste ha señalado que el sistema de pago de fondos reservados fue siempre el misma desde 2013 hasta 2018. Es decir, durante la etapa de Fernández Díaz como ministro, fue idéntico a momentos posteriores o anteriores.

El coronel de la Guardia Civil también ha precisado que jamás llegó al gabinete de Coordinación y Estudios ningún recibí firmado por Sergio Ríos, chófer de Bárcenas. Ni por Enrique García Castaño, antiguo responsable de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional.

Asimismo, el testigo ha indicado que no percibió un aumento significativo en la cantidad global de fondos reservados abonados entre 2013 y 2015, cuando tuvo lugar la Operación Kitchen.

Cómo se pagan

Este martes, durante gran parte de su interrogatorio, el coronel ha explicado cómo se pagan los fondos reserados.

Ha indicado que existen "distintos órganos que pueden hacer uso de fondos reservados" y que "en cada uno de esos niveles hay una caja".

"Hay un sistema de control en cascada: la caja superior de ese árbol, en lo relativo a Interior, estaba residenciada en el gabinete que yo dirigía", ha detallado.

"Por debajo de nosotros estaban la Dirección Adjunta Operativa de la Policía Nacional y la de la Guardia Civil. A primeros de mes, yo hacía una lllamada telefónica a los responsables de caja de cada una, para que me dijeran las cuantías que habían consumido el mes anterior", ha reletado el testigo.

"Con la suma, yo expedía un talón e iba a ver al secretario de Estado de Seguridad. Esas cantidades había que extraerlas, en efectivo, del Banco de España. Para ello, se necesitaban dos de las tres firmas autorizadas. Y éramos yo, el secretario de Estado y el director del otro gabinete, el gabinete político, el no técnico, del secretario de Estado", ha explicado.

"Lo habitual era que yo fuera al despacho del secretario del Estado con el talón relleno ya. Lo firmaba él y lo firmaba yo. Y yo firmaba una autorización a una persona para que retirase esos fondos del Banco de España", ha narrado Pérez de los Cobos.

Posteriormente, ha explicado que, tanto en la Policía como en la Guardia Civil, existe "un libro registro" con el listado de salidas de fondos reservados. A cada una de ellas, se le asigna un código, correlativo a cada recibí.

Asimismo, según ha explicado, existía un desglose de los fondos entre la parte dedicada a las operaciones y la destinada a obtener información. A su vez, ambos se dividían en unas nueve o días categorías: colaboradores fijos, ocasiones, compras de material...

"Puede haber una operación (...) en una comisaría de Cáceres en la que se paga a 25 colaboradores, en plural, y a la Secretaría de Estado lo que le llega es el global de lo consumido en el mes anterior en cuanto a pago a colaboradores de la operación equis", ha ejemplificado.

Así las cosas, en su declaración ha subrayado que ni el ministro del Interior ni su mano derecha, el secretario de Estado de Seguridad, conocían el detalle del pago de confidentes policiales o colaboradores.

En su declaración ante el juez de instrucción, Pérez de los Cobos ya negó haber estado al tanto del pago con fondos reservados para la Operación Kitchen, dado que él tampoco tenía información precisa sobre los confidentes concretos o sobre el detalle de las operaciones a las que se destinaba el dinero.

Por último, el testigo ha admitido que, pese a que EL ESPAÑOL desveló en 2015 la Operación Kitchen, no se acometió ninguna auditoría para supervisar el pago de fondos reservados.

El 'cura de la Kitchen'

A primera hora de la mañana, antes de la declaración de Pérez de los Cobos, ha sido el turno de la testifical de Silverio Nieto, el conocido como cura de la Kitchen.

Pese a lo confuso de su declaración, en la que se ha presentado como una mezcla entre asesor espiritual y psicológico de Fernández Díaz y de Martínez, Nieto sí ha subrayado que jamás habló con ninguno de ellos de ningún espionaje contra Bárcenas.

El sacerdote, que fue confesor del exministro, ha señalado que, en 2019, el ya exsecretario de Estado de Seguridad estaba "preocupado" y "desamparado" por la instrucción del caso Kitchen.

Por ello, ambos hablaron por WhatsApp sobre los avances de la investigación judicial. "Pero eso fue en 2019", ha subrayado Nieto. Y el supuesto espionaje contra Bárcenas tuvo lugar entre 2013 y 2015.

Nieto, que fue policía hasta 1983, además de marino y juez, ha vuelto a presentarse ante la Fiscalía como una suerte de confesor oficioso y un intermediario, a iniciativa propia, entre Martínez, Fernández Díaz y García Castaño.

Por ejemplo, como ha recordado el sacerdote, Martínez le comentó que iba a protocolizar ante notario los mensajes de WhatsApp que intercambió, entre 2013 y 2014, con el ministro. Y el sacerdote comunicó esta circunstancia a este último. Le reenvió varios wasaps que, previamente, le había dirigido el ex número dos de Interior.

"Como el mensaje mencionaba a don Jorge, me parecía lógico que lo supiera. Si no se lo mandé al señor [Mariano] Rajoy, fue porque no tenía su teléfono", ha manifestado el testigo. En todo caso, según ha explicado, esas extrañas labores de intermediacion fueron iniciativa suya.

"Para mí, esos mensajes del año 2020, eran unos mensajes más, aunque usted pueda pensar otra cosa", ha indicado Nieto al fiscal, antes de reconocer, no obstante, que le sorprendió que Martínez recurriera a él para trasladarle su "desasosiego".

"Nunca volví a hablar [con Jorge Fernández Díaz] de ese tema", ha señalado.

El cura, como testigo, obligado a decir la verdad, también ha subrayado que jamás preguntó a El Gordo "sobre ninguna operación policial".

Dada su condición de juez, el abogado del PSOE —el partido ejerce la acusación popular— ha preguntado a Nieto si Martínez le consideraba "un mediador" o alguien capaz de asesorarle en su estrategia de defensa.

"Dudo mucho que él interpretara que yo le pudiera ayudar en su línea de defensa. Yo podía darle una opinión como amigo. ¿Mediador? No", ha indicado el testigo.

"No se trata de poner a nadie en sobreaviso. Se trata de los muchos reenvíos que hacemos", ha detallado, preguntado acerca de su mención a Rajoy.