Urbanización de viviendas en venta al norte de Madrid (Efe).

Urbanización de viviendas en venta al norte de Madrid (Efe).

Tribunales AUDIENCIA DE MADRID

Las chapuzas de Recio, el asaltacasas que olvidó whisky, ropa o sus llaves en casas ajenas

En prisión desde febrero, cuando fue detenido tras cometer cuatro robos seguidos, acumula seis condenas por los mismos hechos. 

Noticias relacionadas

Pablo Jesús Recio desvalijaba casas en Madrid y disfrutaba, de paso, de los pequeños placeres que éstas le ofrecían. Si se encontraba con que la víctima de su asalto tenía un buen jamón en la cocina, cortaba unos filetes. ¿Por qué no llevar también una botella de buen whisky de una casa a la siguiente para regodearse en sus fechorías? 

Esa fue su dedicación desde antes de 2015, cuando comenzó a acumular sentencias por robo con fuerza castigados con penas desde los tres meses a los dos años de prisión. En los juzgados de Móstoles, donde se sentó una y otra vez en el banquillo, era un viejo conocido. 

Pero, tan cómodo e impune se sentía entrando en casas ajenas que comenzó a relajarse e incluso a olvidar sus cosas en jardines vecinos, hasta que dieron con él y ahora le reclaman seis años de prisión por robo con fuerza continuado. 

La Fiscalía le atribuye cuatro entradas a viviendas entre el 14 y el 24 de enero de este año, la última con su propietaria dentro, que le sorprendió con las manos en la masa. El 31 de enero la Guardia Civil acabó entrando en su vivienda en la localidad madrileña de Villa del Prado y cuatro días después fue detenido. Desde entonces, está en prisión preventiva. 

Viviendas unifamiliares

Según el escrito de acusación del Ministerio Público, entró en una misma tarde en tres viviendas unifamiliares colindantes de la localidad de Navalcarnero, al suroeste de Madrid, para desvalijarlas provocando daños en éstas.

Para entrar en la primera saltó la tapia, rompió la reja de entrada, la ventana de una habitación por la que accedió y se hizo con una botella de whisky Ballantines que fue encontrada en el jardín de una de las siguientes casas donde entró, donde debió darle unos lingotazos.

A la segunda vivienda entró cortando los barrotes de una ventana y se hizo con un buen botín: 150 euros, una videoconsola, unas botas de montaña de piel, unas zapatillas deportivas, unos binoculares, un altavoz, una crema antiinflamatoria (marca voltarén por ahondar en detalles), dos ibuprofenos, guantes, pilas, pantalones, un cortafríos, una sierra, una gorra a cuadros, un robot de cocina y un aspirador. Forzó también las puertas de la depuradora de la piscina y el garaje. 

Precisamente haciendo un agujero en el muro medianero del garaje, Recio accedió al jardín de la tercera vivienda, donde comió el jamón que el propietario tenía en la cocina, arrancó los enchufes de tres televisores dejándolos preparados para cargarlos y se llevó dos teléfonos móviles, un disco duro y 80 euros. Allí arrancó la mosquitera y golpeó la ventana del sótano para comprobar si había algo. 

Los llamativos olvidos

Precisamente en el patio de esa vivienda el acusado dejó olvidada la botella de Ballantines y también una videoconsola, un robot de cocina y la aspiradora que robó en las casas anteriores. También algunas de sus prendas de ropa y las llaves de la casa donde vivía. 

A juzgar por los despistes, el desvalijador de viviendas no estaba en su mejor momento. De hecho, en la última casa a la que entró con ánimo de robar,  intentando forzar con una barra metálica de la reja exterior de la ventana, estaba su propietaria, duchándose, que le sorprendió en su intento. 

Unos días más tarde, la Guardia Civil entró en la vivienda de Recio y la registró, encontrando algunos de los objetos robados. Fue detenido el 4 de enero y un día después, entró en prisión.