Enrique García Castaño, comisario investigado en el caso Villarejo.

Enrique García Castaño, comisario investigado en el caso Villarejo. EFE

Tribunales CASO VILLAREJO

'El Gordo' planeó comprar una vivienda con nueve millones "en negro" de Villarejo

La Audiencia Nacional rechaza desunir la investigación de Enrique García Castaño y José Villarejo porque forman parte de la misma "organización criminal".

Enrique García Castaño, exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional, y José Manuel Villarejo, excomisario investigado, planearon la compra de una vivienda por parte del primero en la que Villarejo participaría aportando nueve millones de pesetas "en negro".

Así se desprende de las conversaciones entre ambos que obran en el sumario del caso Tándem y a las que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional da la relevancia suficiente como para considerarlas indicios de la colaboración que había entre ambos investigados, miembros de la misma "organización criminal", consideran los magistrados de la Sección Tercera. 

Éstos confirman que la investigación abierta contra Villarejo y García Castaño deben continuar unida en el Juzgado Central de Instrucción número 6, como decidió el juez Manuel García-Castellón, y no por separado como solicitó García Castaño, más conocido como 'El Gordo'.

Declaración de Enrique García-Castaño en sede judicial (III)

Las llamadas entre ambos

Los magistrados de la Audiencia Nacional fundamentan su decisión refiriéndose al contenido de un informe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía adelantado por EL ESPAÑOL y de las que se extrae la colaboración profesional que hubo entre ambos.

De hecho, la Sala se refiere a que dicha relación se sustentaba en la posibilidad de "seguir obteniendo la información a la que hasta entonces tenía acceso Enrique García Castaño pues iba a cesar en su cargo" como jefe de la UCAO, desde donde tenía fácil acceso a multitud de ficheros y registros personales. Información que Villarejo habría aprovechado para sus trabajos de espionaje personales, en los que ambos comisarios habrían colaborado, según sostienen las acusaciones del caso, y a través de las que se habrían enriquecido. 

En dichas llamadas, como ya contó este diario, ambos hablaban de "estructurar un poco la cosa, tenemos unos añitos para arañar un poquito de pasta" y colaborar con otras personas a las que pagarían "un kilo al mes para cuatro tíos, dos por la mañana y dos por la tarde", así como planearon robar material de la policía para sus trabajos.