Roger Torrent./

Roger Torrent./ Efe

Tribunales

Ida y vuelta de la denuncia de Torrent contra Llarena: el Supremo la inadmite en tres días

El escrito presentado el viernes por el presidente del Parlamento catalán ha sido archivado de plano por ignorar la forma de exigir responsabilidad penal a los jueces.

La Sala Penal del Tribunal Supremo ha archivado la denuncia presentada el pasado viernes por el presidente del Parlamento de Cataluña, Roger Torrent, contra el magistrado Pablo Llarena, instructor del proceso por rebelión contra el exgobierno de Puigdemont, y los tres magistrados de la Sala de Apelaciones.

En una resolución fechada ayer lunes, la Sala constata que la denuncia de Torrent no cumple el requisito de haber sido formulada mediante querella, como exige el artículo 406 de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

“Al haber sido presentada denuncia y no querella, es claro que no se satisface el requisito de procedibilidad, lo que es suficiente para acordar el archivo de las actuaciones, sin perjuicio del derecho que asiste al presentante a reproducir su petición en los términos señalados”, indica la providencia de archivo.

El escrito de Torrent, en el que atribuía a cuatro jueces de la cúpula judicial graves delitos de detención ilegal y prevaricación, ha sido, por tanto, rechazada por incumplir uno de los requisitos más básicos que establece la ley: la exigencia de responsabilidad penal a los miembros del Poder Judicial requiere la interposición de una querella, no basta una mera denuncia.

La denuncia de Torrent, de 45 folios, sostenía que los magistrados Pablo Llarena, Miguel Colmenero, Francisco Monterde y Alberto Jorge -que han intervenido en la causa por rebelión iniciada en relación al proceso unilateral de secesión de Cataluña- habrían incurrido en "detención ilegal y otros delitos contra la Constitución, así como en un delito de prevaricación judicial" al acordar y ratificar la detención y retirada de la euroorden contra el expresidente catalán Carles Puigdemont y por mantener en prisión preventiva a Jordi Sànchez y Jordi Turull, que fueron candidatos frustrados a presidir la Generalitat.