Catalá, en el Congreso

Catalá, en el Congreso Efe

Tribunales

Catalá insiste: "Hay sentencias que demuestran que queda mucho por hacer en violencia"

El ministro de Justicia se muestra de acuerdo con las críticas de Podemos a la sentencia de La Manada y asegura que hay que revisar el concepto de intimidación en esos casos.

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El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha vuelto a insistir en el Congreso de los Diputados en que algo tiene que cambiar en la judicatura cuando se tratan casos de violencia contra la mujer, incluso estando de acuerdo con Podemos: "No es un problema de leyes, es una cuestión de cultura y educación".

"Si cinco jóvenes le roban el móvil a una chica está claro que hay intimidación y esas conductas no pueden estar exento en los casos de violación", aseguraba Catalá.

Catalá aboga por cambios legales y culturales por 'La Manada'

La portavoz de Podemos en el Congreso, Irene Montero, ha criticado la sentencia sobre el caso de La Manada, indignada porque no se haya considerado violación un 'abuso' colectivo de cinco chicos contra una joven de 18 años.

"Usted dijo que la sentencia de La Manada era problema particular de un juez pero la realidad es que era un problema estructural: una justicia sin perspectiva de género", ha añadido Montero.

En su respuesta, Catalá ha insistido en la postura que tanta polémica creó con jueces y fiscales la semana pasada: "Estoy de acuerdo que algo tiene que cambiar. Alguna sentencia ponen de manifiesto que queda mucho por hacer en este tema".

Aún así, el ministro ha querido salvar a la Justicia española en general de las críticas y ha asegurado que "la sentencia de La Manada no es indicadora de la Justicia porque ésta es mucho más que una sentencia".

Catalá cree que hay que trabajar "fundamentalmente en la formación, en la sensibilización, en el establecimiento de una cultura que fortalezca la igualdad y una visión de género en todas las políticas públicas", ha asegurado en el Congreso.

Además, el ministro cree que es un problema de "cultura y formación: es la sensibilización. En eso hay que seguir trabajando, en la empatía, en la sensibilidad, en que el lenguaje nunca humille a la víctima y pensando que la víctima es siempre el primer objetivo al que tenemos que tutelar", ha querido dejar claro.

Para Catalá, los delitos sexuales "son laberínticos, excesivamente casuísticos y con defectos de origen" y hay que tratarlos con tacto.