Un hombre pasa ante el cartel promovido por la asociación Chrysallis Euskal Herria

Un hombre pasa ante el cartel promovido por la asociación Chrysallis Euskal Herria

Tribunales

Destrozan carteles y denuncian en la Fiscalía la campaña sobre menores transexuales

Chrysallis rehúye la acusación de corrupción del centro Tomás Moro y exige respeto a los derechos de todos las personas y a la libertad de expresión.

13 enero, 2017 17:15

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La campaña sobre los derechos de los menores transexuales promovida por Chrysallis Euskal Herria está levantando ampollas dentro y fuera de Navarra  y el País Vasco, comunidades autónomas a las que en principio va  dirigida.

Algunos de los carteles publicitarios, diseñados por la agencia Alan&Poe de Barakaldo (Bizkaia), están siendo saboteados por desconocidos, mientras  las fiscalías del  País Vasco están registrando denuncias en las que piden su intervención.  Este clima de reacción se está  viendo acompañado de un intenso debate en las redes sociales,  a favor  y en contra de la iniciativa de la asociación de familias de menores transexuales.

Los carteles de Chrysallis  pidiendo que se reconozca la realidad de “niñas con pene y niños con vulva”  dominan las marquesinas de las paradas de autobuses de Pamplona y la capitales vascas, así como  las estaciones del metro de Bilbao, desde el pasado día 10.

Varios de esos espacios publicitarios han sido atacados desde entonces. En Pamplona los autores de distintas pintadas han mostrado su disconformidad, con el lema kanpora (fuera, en euskera) y otros mensajes que emborronan el cartel y sus proximidades. Y en Vitoria desconocidos destrozaron una valla  al romper un cristal  durante la noche de este pasado jueves.  Un acto  “transfóbico o vandálico” , condenado de forma rotunda desde Podemos Álava y la secretaria general del PSE-EE  y diputada foral de empleo, Cristina González.

“Podéis romper un cartel pero no podéis cambiar la realidad: seguirá habiendo niñas con pene y niños con vulva”, colgó de inmediato  en su cuenta de Twitter la formación morada en Vitoria tras tener conocimiento del ataque.

“CORRUPCIÓN DE MENORES”

Frente a estas agresiones puntuales, la mayor reacción verbal contraria hasta el momento la ha protagonizado el Centro  Jurídico Tomás Moro, con sede en Madrid, asociado al Foro de la Familia. Sus responsables han puesto en marcha una recogida de firmas para pedir la intervención de la Fiscalía del Menor y aseguran contar ya con más de cinco mil  apoyos.

El centro  considera que la campaña supone una “publicidad engañosa”  porque contradice  “el criterio científico y biológico”  y supone además “una posible comisión del delito de corrupción de menores”.

Avalan su percepción en el hecho de que en los carteles figuran desnudos explícitos de menores y  están colocados en lugares  por los que transitan a su vez personas menores de edad.

 Por este motivo solicitan a las fiscalías vascas del menor que eliminen dichos carteles e inicien las actuaciones penales oportunas para  llevar ante a los tribunales a los autores de los mensajes publicitarios.

Finalmente acusan a los poderes públicos de pasividad ante lo que consideran un llamamiento a la “hipersexualización de la conducta” de los menores mediante campañas “jurídicamente inadmisibles y moralmente reprobables”.

Sea fruto de su influencia  o de otras iniciativas particulares desarrolladas al margen del centro Tomás Moro, el hecho es que algunas fiscalías vascas han empezado a recibir  denuncias.  En concreto, la Fiscalía de Bizkaia ha dado entrada a un número considerable de escritos aunque se ha inhibido a favor de la de Gipuzkoa, territorio en el que tiene fijado Chrysallis Euskal Herria su domicilio social.

SIN CONSECUENCIAS

Medios jurídicos consultados por El Español  consideran que las denuncias tienen escaso recorrido.  Los plazos corren en su contra ya que la campaña de Chrysallis finaliza el próximo lunes. Además mantienen que las acusaciones formuladas “no tienen contenido penal” y dudan igualmente de que prosperen en el ámbito civil, donde las Fiscalías pueden intervenir  de forma preventiva para proteger a los menores con la interposición de medidas cautelares.

“Para ejercitar esa acción de protección tiene que estar en riesgo la imagen, la intimidad o el honor de un menor y en este caso los carteles no retratan a nadie en concreto ya que son únicamente dibujos”, opina un experto sin  ánimo de prejuzgar las conclusiones de la fiscalía guipuzcoana.

LA RESPUESTA DE CHRYSALLIS

Chrysallis Euskal Herria rechaza entrar en el debate que trata de abrir el Centro Tomás Moro. En un escueto comunicado, sus promotores  estiman  que sus responsables “ponen en jaque el respeto a los derechos de todas las personas y a la libertad de expresión” y afirman que “dar respuesta a eso compete a otros agentes sociales y políticos”.

La asociación de familias de menores transexuales insiste en  que  solo les mueve  atender a una “realidad muy concreta”  a la que se enfrentan como padres y madres  desde el “amor” y el “acompañamiento a las necesidades”  de sus hijos. “En nuestra asociación hay familias de todas las sensibilidades políticas y religiosas, pero nos une la lucha por la felicidad de nuestros hijos e hijas”, sostiene Chrysallis,

Reitera, finalmente, en que con su campaña lo único que pretende es dar a conocer la situación de los menores transexuales.  Su objetivo es “hablar, dialogar e ir profundizando en el conocimiento  [del tema], desde el respeto, el estudio y el rigor científico”.